Día del Maestro

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“Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se reunió en la plaza que está frente a la puerta del Agua y le pidió al escriba Esdras traer el libro de la ley que el Señor le había dado a Israel por medio de Moisés. Así que el día primero del mes séptimo, el sacerdote Esdras llevó la ley ante la asamblea, que estaba compuesta de hombres y mujeres y de todos los que podían comprender la lectura, y la leyó en presencia de ellos en la plaza que está frente a la puerta del Agua. Todo el pueblo estaba muy atento a la lectura del libro de la ley. El escriba Esdras se puso de pie sobre una plataforma de madera construida para la ocasión. Ellos leían con claridad el libro de la ley de Dios y lo interpretaban de modo que se comprendiera su lectura. Al oír las palabras de la ley, la gente comenzó a llorar. Por eso el gobernador Nehemías, el sacerdote y escriba Esdras, y los levitas que enseñaban al pueblo, les dijeron: No lloren ni se pongan tristes, porque este día ha sido consagrado al Señor su Dios. Así que todo el pueblo se fue a comer y beber y compartir su comida, felices de haber comprendido lo que se les había enseñado.” (Neh. 8:1-3,8-12).

El maestro (que era el equivalente e escriba) Esdras cumplió su trabajo de profesor y lo hizo a la perfección: sus alumnos eran variados y complejos, el aula demasiado grande como para poder visualizarlos a todos, las emociones que aquellos estudiantes tenían estaban a flor de piel, era casi imposible dar una instrucción con tantas cosas contrarias a la pedagogía, pero Esdras lo hizo de modo excelente porque Dios estaba con él.

Y por eso todos comprendieron la exposición de la Palabra, fue tan claro, su interpretación fue tan visual, que cuando terminó la gente no pudo sino llorar consagrándose al Señor Dios de sus antepasados y su propio Dios. Habían comprendido bien la lección.

¿Qué enseñas a tus alumnos? ¿Qué quieres que entiendan y apliquen? Seguramente muchas materias, modos y formas de alcanzar el éxito en la vida, querido maestro, pero en medio de tanta ciencia no te olvides que la mejor clase es aquella que llevará a tu amado alumno a la vida plena, a la sabiduría espiritual y a una personalidad que sabe temer a Dios. 

¿Qué materias puedes añadir? He aquí algunas:

  1. Temor a Dios. Salmo 34:11, “Voy a enseñarles el temor del Señor”.
  2. El Camino. Salmo 51:13, “Así enseñaré a los transgresores tus *caminos, y los pecadores se volverán a ti”.
  3. Cómo responder. Proverbios 22:21, “Son para enseñarte palabras ciertas y confiables, para que sepas responder bien a quien te pregunte”.
  4. Discernimiento. Ezequiel 44:23, “Deberán enseñarle a mi pueblo a distinguir entre lo sagrado y lo profano, y mostrarle cómo diferenciar entre lo puro y lo impuro”.
  5. Comunión con Dios. Lucas 12:5, “Porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deben responder.”
  6. Dones espirituales. 1ª Timoteo 4:13, “En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos”.

Quiero celebrar con gratitud hoy que es tu día, querido Maestro, y con la Palabra del mejor Maestro de maestros honrarte porque te mereces esta alabanza.

Feliz día, queridos maestros, no se dejen desanimar por las muestras de ingratitud cuando las haya, no se frustren por las debilidades de sus alumnos, sean perseverantes y Dios, quien ama tu fidelidad, te dará la recompensa de vida.

Con amor,

Martha Vílchez de Bardales.