Elia Lombardo Moreira

11. Elia Lombardo MoreiraElia Lombardo Moreira

In memoriam (1928-2018)

El pasado 12 de julio pasó lista de presente en las moradas celestiales nuestra hermana Elia Lombardo Moreira, maestra de música y educadora de toda su vida.

Elia Lombardo Moreira vio la luz primera el 17 de octubre de 1928 a las 17:45 horas en la ciudad de Xalapa, Ver. Su padre Ernesto Lombardo Mortón era originario de Saibas, Coah. y murió en 1963 a los 60 años en la ciudad de Puebla, ya jubilado y enfermo. Su madre Julia Moreira Garduño, originaria de Moclova, Coah., quien murió de 85 años en la ciudad de Orizaba, Ver. estando de visita con familia.

Elia fue la segunda hija y única en la familia, pues su hermano mayor Ernesto murió al nacer. Ella cursó su estudio preescolar y hasta el tercer año de primaria en Xalapa, Ver.

La familia se avecindó en Puebla debido al trabajo de su padre como maquinista del ferrocarril mexicano. Ya en Puebla, cursó del cuarto al sexto año de estudio elemental en el colegio bautista Howard y la secundaria en la escuela inglesa con la profesora Altagracia Gómez. La carrera de educadora la hizo en curso abierto de la Normal de Xalapa hasta su titulación.

Estudió piano con la profesora Carolina Tello y Fuentes de María, durante 6 años en la música elemental y, 3 años más, en música superior con la afamada profesora Leticia Euroza, quien la hizo pianista profesional. El famoso organista cristiano (ciego de nacimiento y apoyado por su hermano) Panchito Ramírez, preparó y consagró a Elia como organista consumada.

Realizó estudios de música y canto como mezzosoprano y contralto, bajo la instrucción de Magdalena Santillán. Además, en dirección de canto congregacional, tríos, cuartetos y coros, se instruyó bajo la enseñanza de la profesora de música y canto Lula L. Meadows. De esa manera, realizó su anhelado sueño en el ministerio de música en la iglesia.

Se desempeñó como educadora en la amplia gama del título desde los 18 años en su Alma Mater, el colegio Howard, donde laboró por más de 20 años, alternando su actividad, escuela e iglesia. Se dedicó a sus clases particulares de piano desde los 25 años. Practicó la música sacra y clásica como organista y directora de coros, tríos y cuartetos en su iglesia madre: la Primera Iglesia Bautista de Puebla, con quienes participó dentro y fuera de la ciudad en actividades regulares y especiales de aniversarios, asociaciones y convenciones cristianas en el país.

Realizó estudios superiores en la Universidad Greenlake de Wisconsin (EUA) por 3 años en cursos intensivos de verano, para el sistema educativo del método Montessori en la observación, práctica e investigación. Fue becada en la escuela “Sunny Hill” en la Ciudad de México para perfeccionar el mismo sistema Montessori bajo la dirección del maestro Sunny Meadows. Perteneció a la Panamerican Montessori Asociation del Distrito Federal, donde hizo varios cursos y prácticas profesionales acreditadas.

Desarrolló su talento por el inglés y la fonética estudiando no pocos cursos por correspondencia y perfeccionó su estilo bajo la instrucción del destacado músico, escenógrafo, escritor, historiador y dramaturgo Villalello “Mikko Villa” por varios actos, ya que desde su juventud a ella le apasionó y lo practicó debido a su estrecha relación con misioneros y traductores norteamericanos, parte del Instituto Lingüístico de Verano.

Por repetidas ocasiones, viajó a los Estados Unidos de América en plan de estudio, turismo y visita a familiares y amigos. Apoyó en su momento a varios misioneros latinos de El Salvador en Washington, con música, español e inglés para niños y jóvenes latinos. Estudió francés en la Alianza Francesa por 4 años.

Al cierre y desaparición del Colegio Bautista Howard, trabajó para el Instituto Mexicano Madero, perteneciente a la Iglesia Metodista de México, como maestra y directora del jardín de niños, donde implantó el sistema Montessori, instruyendo y preparando al personal docente para las aulas en el plantel Toledo. Ahí, también se desempeñó como directora del coro de alumnos de preparatoria y con clases de inglés en la primaria.

Perteneció a la Organización Mundial de Educadores Delegación Puebla (OMEP) y participó como delegada y ponente en varios congresos de esta organización.

Después de servir en el Instituto Mexicano Madero por 20 años, le jubilaron. Laboró después en algunas escuelas primarias y secundarias particulares como maestra de inglés, música coral y rondas. Continuó su vida como pianista, organista y directora del coro de las iglesias bautistas y sus misiones, de donde fue miembro activo o como invitada a colaborar en ese ministerio en otras iglesias cristianas.

Los años de intenso trabajo y desvelo debilitaron su salud y, en especial, la descalcificación de sus huesos y su delicado corazón, así como sus ojos sin visión y su riñón dañado, sufrió muchos accidentes y cirugías de huesos rotos, que acabaron con su carrera magisterial, pero no así su vida de servicio.

En cada área de su vida se preparó, estudió, especializó y profundizó, para realizar así su labor como sierva fiel del su Señor y Dios, apoyando a la niñez, juventud y mujeres de la iglesia. Sin embargo, ya en casa continuó dando clases particulares de piano de manera esporádica. Atendió a gente muy especial para ella y apoyó en la música al cuarteto de amigos entrañables y en la segunda Iglesia Bautista Ebenezer.

En vida, fue objeto de reconocimientos o mención de honor como parte de la Iglesia Bautista y del Instituto Mexicano Madero. Pero siempre dando ella gloria al Dios y Señor suyo.

Ser conservó soltera en la vida, pero siempre rodeada de niños, jóvenes, amigos y hermanos en Cristo. Su vida siempre estuvo en las manos de Dios. Hasta el final de sus días, esperó la llamada de su Señor ya que anhelaba volver a casa y reunirse con Quien le amó para seguirle alabando, oyéndole decir “bien, buena sierva y fiel; en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”.

 “Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Cristo para esto murió, resucitó y volvió a vivir, para ser el Señor así de los muertos como de los que viven” (Romanos 14:7-9). Descanse en paz Elia Lombardo.

[Nota publicada en sitio de Facebook de José Donato Rodríguez, con datos biográficos de Elizabeth Morales Müller (Adaptado). Las fotos corresponden a su desempeño siempre vigoroso en el Instituto Mexicano Madero, donde prestó sus destacados servicios como directora del Jardín de Niños y del Coro del Colegio].

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