Justicia Restaurativa

Justicia restaurativa: justicia bíblica y sanadora

Keith Vermeulen* (adaptación)

El Secretario General de Concilio Mundial Metodista (WMC, por sus siglas en inglés) obispo Ivan Abrahams, en una reciente discusión virtual dirigida por el Director de Misiones de UMC, Dr. David Scott, habló de su apoyo calificado a la Resolución 2532 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que pedía un cese total de las hostilidades bajo COVID 19.

Se aprobó la Resolución 2532 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que se pudiera entregar asistencia médica, suministros alimentarios y ayuda humanitaria a zonas devastadas por la guerra durante la pandemia. El obispo Ivan, sin embargo, calificó su apoyo, objetando la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de excluir las guerras contra ISIL, ISIS, Al Qaeda y otros grupos similares en naciones como Yemen y Palestina, que sufrirían un doble golpe luchando tanto contra COVID 19 como contra las fuerzas armadas occidentales.

Los archivos del WMC están llenos de décadas de resoluciones que indican que la verdadera paz no es solo una ausencia de guerra, sino también la presencia de una justicia templada con la misericordia de Dios y el cuidado de todo el pueblo de Dios en todas partes. En Sudáfrica, sin embargo, después de cinco meses de confinamiento por el COVID 19, los Servicios de Policía de Sudáfrica se han cobrado la vida de al menos catorce civiles, el último es un niño de 16 años, “autista, de color” que presuntamente ha violado las reglas de confinamiento por el “Estado de Emergencia”. En los Estados Unidos de América, la policía ha contenido protestas contra un oficial de policía racista que oprimió con su rodilla el cuello de George Floyd durante casi nueve minutos hasta que murió, mostrando los procedimientos brutales de control de multitudes. El uso de la fuerza policiaca contra un Jacob Blake desarmado, nieto del reverendo Jacob Blake Sr., un pastor líder de la iglesia Ebenezer de Evanston en los años 1960 y 1970, recibiendo siete disparos en la espalda quedando paralizado y luchando por su vida. Estos casos plantean la cuestión de si la formación de los agentes de policía por parte del gobierno puede considerarse como algo merecido aun socavando la “seguridad de las personas”.

En el Nuevo Testamento, Jesús habla de una justicia orientada al futuro, no de merecimientos. La venganza, las represalias y la “Lex Talionis”, no tiene ningún papel en su noción de justicia. ¡En cambio, Jesús absuelve a una prostituta, a un hombre que escucha voces en su cabeza, a una adúltera, a un ladrón, a un recaudador de impuestos y a un salteador de caminos! La noción de “tiene su merecido” y “tres strikes y ¡fuera!” son firmemente rechazados en sus historias de los trabajadores de la viña (Mateo 20: 1-6) y en la historia de Dios, el Padre amoroso (Lucas 15: 11-32). La historia sobre Lázaro y el hombre rico sin nombre (Lucas 16: 19-31) es especialmente apropiada para nuestro mundo de pobreza, desigualdad y desempleo sin precedentes. Se nos dice que los ricos están obligados, a través de la justicia de Dios, a compartir lo que tienen en su mesa con los pobres y no considerar su ofrenda como una caridad extra y opcional (ver Levítico 25:35). De cualquier manera, que el rico obtenga su riqueza, está obligado a compartir con Lázaro, un pobre que no tiene nada. Dado que no logra hacer esto, está condenado.

Por Jesús, la riqueza y la pobreza sólo pueden conciliarse compartiendo la riqueza con los pobres, los vulnerables y los marginados. En otra historia de trabajo diario asalariado en la viña (Mateo 20), el derecho de Dios a dar a quienes no merecen “igual salario por igual trabajo” no es una contradicción con la bondad y la justicia de Dios. En cambio, la generosidad de Dios puede verse como una justicia que sirve a la vida en toda su plenitud y abundancia (Juan 10: 10).

Howard Zehr, ampliamente considerado como el “Padre de la justicia restaurativa en Estados Unidos”, dice: “El Dios que salva, libera de la opresión sin importar el mérito, está limitado en ira, pero ilimitado en amor. Es el amor ilimitado de Dios, no la ira de Dios, el que se nos dice que imitemos”. De la misma manera, las personas llamadas metodistas tienen el desafío de difundir esta “Santidad escritural” mediante la proclamación de la “fe evangélica”.

Debemos explorar y comparar las formas contemporáneas de justicia, con la justicia bíblica.


* Keith Vermeulen es presbítero jubilado de la Iglesia Metodista de África Meridional y escribe como investigador de WMC


REFERENCIA
Vermeulen, Keith. (2020). Restorative Justice: Biblical and Healing Justice. Septiembre 4, 2020, de The World Methodist Council Sitio web: http://firstfridayletter.worldmethodistcouncil.org/wp-content/uploads/2020/09/September_2020_Print-PDF.pdf

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