Día: 15 de enero de 2023

Corresponsales por Conferencia Anual:

-Conferencia Anual del Noreste: Felipe de Jesús Ruiz Aguilar
-Conferencia Anual Norcentral: Ana Borunda Magallanes
-Conferencia Anual Oriental: Jefté Cepeda Hernández
-Conferencia Anual Septentrional: Daniel Escorza Rodríguez y Danhia Berenice Montes Escorza
-Conferencia Anual de México: Ernestina Gutiérrez Flores
-Conferencia Anual del Sureste: Cruz Hernández Vargas

EDITORIAL

EDITORIAL

LA RENOVADA MISERICORDIA DE DIOS

Cada inicio de año es una oportunidad de comenzar con nuevos propósitos y nuevas esperanzas. El tiempo es una convención, sí; podemos pensar que un cambio de calendario no hace diferencia en una situación determinada en nuestra vida, nuestra familia, nuestra iglesia, nuestro trabajo, nuestra nación. Pero el comenzar un nuevo ciclo de 365 días es la continuación de lo que en cada uno de esos días ocurre: la renovación de la misericordia de Dios en nuestra vida. 

Uno de los libros con mayor desconsuelo que encontramos en la Biblia, el libro de Lamentaciones del profeta Jeremías, contiene también uno de los pasajes más esperanzadores, y que nos habla de la renovada misericordia de Dios: 

Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel;
Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí;
Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.
(Lamentaciones 3:19-24)

Así es: el inicio de un nuevo día marca una renovación de la misericordia de Dios, y de la misma manera el inicio de un nuevo año es la continuación de esa misericordia, que nos ha permitido llegar al punto en el que estamos. ¿Nos falta camino que recorrer? La misericordia del Señor nos aguarda en cada punto del camino que andaremos en este año que recién comienza. ¿Nuestra porción? la presencia de Dios, y con eso podemos continuar. 

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Revitalizando la Misión

Revitalizando la Misión

A unos días de iniciar el año de gracia 2023, llenos de esperanza y alegría al celebrar nuestras fiestas como familia de la fe, con metas, desafíos y/o propósitos para este tiempo, en primer lugar, no podemos dejar de dar gracias al Señor por su fidelidad y en acción de gracias reconocer humildemente todos los beneficios del Creador en tu vida, familia, iglesia y nación. 

En la algarabía de estrenar un calendario nos encontramos con una nueva oportunidad: “año 2023”; y con la certeza de recibirlo como regalo de Dios, el desafío esperanzador de seguir trabajando en su obra nos debe animar y motivar para seguir extendiendo el reino de los cielos en el lugar que Dios nos ha puesto. 

Como iglesia hemos sido llamados a revitalizar la misión, buscar áreas de oportunidad y modificar nuestras formas de trabajo. “Seguir trabajando de la misma forma, con las mismas ganas y con el mismo esfuerzo nos generará los mismos resultados”. Por lo tanto, si el panorama que observas -en tu familia, iglesia, conferencia o aún en sociedad- es agradable a tu mirada y consideras cumple la misión a la que hemos sido llamados, SIGUE ESE CAMINO; pero de no ser así, te invito a MEDITAR EN TUS CAMINOS y de ser necesario hagamos los cambios necesarios con la guía del Espíritu Santo.  Por supuesto no partimos de la nada, pues entre nuestras grandes fortalezas encontramos a todos ustedes, familia de la fe, que una vez más unen sus manos, oración y servicio para honra y gloria del Señor.  De igual manera nos acompaña la gran riqueza que como IMMAR se sigue cultivando. 

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Semblanza Obispo Joel Mora Peña

Semblanza Obispo Joel Mora Peña

Mi hermano, amigo y Consiervo

Nota de la Dirección: Ante la partida del exobispo Pbro. Joel Mora Peña, nuestro periódico tiene el privilegio de presentar tres semblanzas de su vida y ministerio: una elaborada por el también exobispo Pbro. Baltazar González Carrillo, otra por la familia del exobispo Mora, y una tercera por el Pbro. Rubén Pedro Rivera. A todos ellos nuestro agradecimiento por compartirnos sus valiosas vivencias con este varón de Dios, que dejó una honda huella en las filas de la iglesia militante y es ahora miembro de la iglesia triunfante.

Joel nació en ciudad Camargo, Tamps.; el 18 de Febrero de 1934, hijo del estimado pastor Josué L. Mora y de la muy querida hermana Amadita Peña de Mora… Conocí a esta hermosa familia pastoral cuando el Rev. Josué L. Mora pastoreó la Iglesia “San Pablo” de Torreón, Coah. de 1943 a 1948. Aunque yo era un niño tengo bonitos recuerdos porque mi hermano Oscar y yo pasábamos los fines de semana del verano en la casa pastoral e hicimos una hermosa amistad con Joel, Josué, Raquel y Arnoldo, los cuatro hijos de nuestros pastores; esa amistad perdura hasta el día de hoy ¡bendito sea Dios!.

Joel estudió en el Instituto Bíblico “Magdiel” de las Asambleas de Dios en la ciudad de Matamoros, Tamps.; y continuó sus estudios ministeriales en la Conferencia Anual Fronteriza para ser ordenado Presbítero Itinerante de la Iglesia Metodista de México.

Su primer campo pastoral fue en San Miguel de Camargo, Tamps. (hoy, Ciudad Díaz Ordaz). Luego ocupó el pastorado en la Iglesia “La Santísima Trinidad” de Río Bravo, Tam. de 1960 a 1964. En este lugar me re-encontré con Joel siendo yo miembro del Gabinete Juvenil de las ligas metodistas en 1961. Fue cambiado a la Iglesia “El Mesías” de Monterrey, N.L., iglesia que pastoreó de 1964 a 1970. Fue electo Superintendente del Distrito Oriental de 1970 a 1974.

La Iglesia Metodista de México se organizó en dos Áreas Episcopales (Centro y Norte), habiendo sido electo como primer Obispo para el Área Norte de 1974 a 1978, y fue reelecto para un segundo cuadrienio de 1978 a 1982. Al término de su gestión episcopal fue nombrado Director del Seminario “Juan Wesley” en Monterrey en 1982; este mismo año fue invitado a dirigir el proyecto llamado “Evangelismo Explosivo” para toda América Latina, por ello lo sustituí en la dirección del Seminario en 1983. 

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Semblanza del Obispo Joel Mora Peña, preparada por su Familia

Semblanza del Obispo Joel Mora Peña, preparada por su Familia

Nota de la Dirección: Ante la partida del exobispo Pbro. Joel Mora Peña, nuestro periódico tiene el privilegio de presentar tres semblanzas de su vida y ministerio: una elaborada por el también exobispo Pbro. Baltazar González Carrillo, otra por la familia del exobispo Mora, y una tercera por el Pbro. Rubén Pedro Rivera. A todos ellos nuestro agradecimiento por compartirnos sus valiosas vivencias con este varón de Dios, que dejó una honda huella en las filas de la iglesia militante y es ahora miembro de la iglesia triunfante. 

SEMBLANZA DEL OBISPO JOEL MORA PEÑA, PREPARADA POR SU FAMILIA

Joel Mora Peña nació en Camargo, Tamaulipas el 18 de Febrero de 1934, siendo sus padres el Pbro Josué L Mora y Amada Peña. Su infancia la vivió en la ciudad de Saltillo, Coahuila e hizo sus estudios primarios y secundarios en Saltillo y Torreón, Coahuila.

1955 realiza sus estudios teológicos en el Instituto Magdiel de las Asambleas de Dios en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas.

1958 gradúa del Instituto Magdiel obteniendo su Diploma de Pastor.

En ese mismo año es aceptado en la Conferencia Metodista de México, teniendo su primera asignación en la Iglesia Metodista en la ciudad de Camargo, Tamaulipas.

El 26 de Abril de 1960 contrae nupcias con la Señorita Hilda Sánchez Muñoz en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas.

1960-1964 Fue asignado como pastor a la Iglesia Metodista “La Santísima Trinidad” en Río Bravo, Tamaulipas por cuatro años

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Recordando al Exobispo Joel Mora Peña, Presente en el Cielo

Recordando al Exobispo Joel Mora Peña, Presente en el Cielo

Nota de la Dirección: Ante la partida del exobispo Pbro. Joel Mora Peña, nuestro periódico tiene el privilegio de presentar tres semblanzas de su vida y ministerio: una elaborada por el también exobispo Baltazar González Carrillo, otra por la familia del exobispo Mora, y una tercera por el Pbro. Rubén Pedro Rivera. A todos ellos nuestro agradecimiento por compartirnos sus valiosas vivencias con este varón de Dios, que dejó una honda huella en las filas de la iglesia militante y es ahora miembro de la iglesia triunfante.

 En la ciudad de Corpus Christi, falleció el Pbro. Joel Mora Peña, el pasado martes 3 del actual enero. El Pbro. Mora ingresó a la Conferencia Anual Fronteriza a principios de la década de los sesenta y ministró en varias congregaciones del Distrito Oriental, hoy Conferencia Anual Oriental, conservando siempre un digno testimonio y un trabajo eficiente.

Con una distinguida personalidad, fue siempre un Pastor de presentación impecable, respetuoso para con todos y respetado por todos.

Principalmente será recordado por haber sido electo como el primer obispo de la naciente Área Episcopal del Norte, la cual nació en respuesta a los reclamos fronterizos de una mejor supervisión por parte de las autoridades nacionales (Obispo y funcionarios nacionales), los cuales eran electos para todo el país. Por acuerdo de la Conferencia General Extraordinaria de 1972 se dio la orden de dividir al país en dos áreas con un obispo para cada una; esta orden se implementó en la frontera, en la asamblea de la Conferencia Anual Fronteriza celebrada en julio de 1974, en el templo “El Mesías”, de Monterrey, N.L., donde fue electo el Pbro. Joel Mora como obispo del Área Episcopal del Norte. Correspondió por lo tanto al Pbro. Mora y a su Gabinete poner los cimientos de la nueva Área y dar forma a una nueva estructura y  forma de trabajo. Por la eficacia de su labor fue reelecto para un segundo período cumpliendo así ocho años de labor tras los cuales pasó la estafeta al Pbro. Miguel Hernández, dejando el Área bien establecida y organizada.

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Preparados para cuando la muerte llegue (Primera parte)

Preparados para cuando la muerte llegue (Primera parte)

Con todo el pesar de nuestro corazón, y aunque nos cueste demasiado, debemos aceptar y reconocer que la muerte es parte de la vida. Es la imagen de nuestro mundo corrompido, por lo que no hay forma física de detenerla; así que entre más pronto reconozcamos que al ser parte de la vida todos caminamos inevitablemente a sus brazos, más pronto podremos estar listos para recibirla dignamente cuando venga; y más pronto, también, estaremos listos para despedir a nuestros seres queridos cuando el indetenible brazo de la muerte toque las puertas de nuestro hogar o el de algún conocido y/o hermano en Cristo; de la misma forma, más pronto podremos prepararnos para consolar y restaurar a otros durante el duelo por la pérdida y despedida de un ser amado.

No pretendo en lo absoluto preparar a las personas para recibir y aceptar la muerte, no. Este pequeño artículo no va hacia eso, sino que pretendo ayudar a otros a ayudar para que los que sufren una pérdida sobrelleven el duelo con la compañía de los hermanos en Cristo; quizá una herramienta para que en ese proceso de despedida la iglesia pueda acercarse y ofrecer brazos abiertos a quien sufre la pérdida de un ser amado. 

Hace unos años en la congregación en la que pastoreaba experimentamos  repetidas ocasiones la visita de la muerte en la iglesia local. Parecía que estábamos siendo acosados; y entre las dudas, el duelo y la tristeza congregacional, las especulaciones, y rumores sobre alguna cosa mística y supersticiosa  no tardaron en salir a la luz. La muerte no discrimina y lo experimentamos; despedimos a ancianos, adultos, jóvenes y hasta niños, mujeres y hombres, sin distinción alguna, como en aquel salmo “fueron mis lágrimas, mi pan de día y de noche: salmos 42:3” el duelo llegó a todos por igual. Y terminaba de hundirnos lo que otros empezaban a decir: “no vayas allí, allí se muere la gente”. Creyentes y no creyentes creían que la muerte se respiraba con sólo entrar al templo donde pastoreaba en aquel entonces. Sin embargo la mayoría encontramos consuelo en Dios y en la compañía mutua; encontramos consuelo al abrir nuestro corazón y expresar abiertamente cómo nos sentíamos, para recibir la seguridad de la esperanza en Cristo, al abrir nuestros oídos y escuchar el consuelo y  palabras de aliento, al abrir nuestra mente para ser renovada conforme a la voluntad de Dios. 

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LA IMPORTANCIA DEL MINISTERIO INFANTIL

LA IMPORTANCIA DEL MINISTERIO INFANTIL

Hace poco más de cinco años que Dios me permitió ser madre por primera vez. Después de un diagnóstico de posible esterilidad, Dios vio a bien concederme la dicha de conocer la maternidad. Hoy, gracias al Señor, disfruto de mis dos hijos varones, llenos de energía y curiosidad por descubrir el mundo que los rodea.

Cuando me enteré que estaba esperando a mi primer hijo, surgió en mí una inmensa curiosidad por conocer todo lo relacionado con el desarrollo infantil, alimentación y crianza, desde el cuidado físico y emocional, hasta el cuidado espiritual. Encontré un mundo nuevo y muy interesante para mí.

A raíz de esta curiosidad, comenzó en mi interior un gran deseo de educar a mis hijos en casa. Me informé junto con mi esposo y al final decidimos tomar el reto. Hoy somos una familia que disfruta de la educación en casa y nuestra principal meta como padres es guiar a nuestros hijos a Cristo.

He servido al Señor en el ministerio infantil desde que soy adolescente, pero definitivamente ser madre me ha dado un entendimiento más amplio y maduro sobre este hermoso y desafiante ministerio. He entendido la importancia tan grande que tenemos, como iglesia y como padres, de guiar a nuestros niños en el temor del Señor para que en un futuro ellos tengan las herramientas necesarias para responder ante una sociedad que de poco en poco se aleja de nuestra fe y convicciones. No podemos mantenerlos encerrados todo el tiempo y lejos de las vanas filosofías, pero podemos enseñarlos a contrarrestarlas con el evangelio.

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