Les damos la bienvenida a este número del 15 de febrero, estimados lectores. En este mes el mundo celebra lo que se ha dado en llamar “el amor y la amistad”, que sabemos viene a ser un pretexto más para estimular el consumismo de la sociedad, haciendo uso de estas dos palabras. Incluso los grupos liberales que promueven prácticas sexuales contrarias a lo que establece la Escritura se amparan en frases como “amor es amor”, cayendo en una tautología justificatoria de actitudes resultado de quebrantos internos no resueltos.
Se ha dicho que las palabras son como el dinero, se gastan con el uso. Ahora bien, ¿debemos dejar de usar esta palabra como creyentes, amor, por el hecho de que ha caído en un uso distinto al que nos muestra la Biblia? Esto sería como decir que dejaremos de usar los cuchillos para cortar alimentos porque otras personas los utilizan para herir a sus semejantes. Las palabras en sí mismas dependen del uso que nosotros les demos. Y como cristianos tenemos en la Biblia un sustento sólido para utilizar el término amor en el sentido pleno que Dios quiere darle. Dios es amor, y es él quien define lo que esa palabra significa. De manera que no, el amor no es una palabra gastada, está en la Biblia y la seguiremos usando, humildemente, buscando hacerlo a la manera del Dios que le da sentido a dicha palabra.
En este número veremos algunas reflexiones y testimonios de aspectos del amor. Reflexiones sobre el significado del amor en Juan 3:16, un fragmento de un escrito de Alberto Rembao. O bien, cómo algunas personas encontraron una manifestación de ese amor de manera particular en su vida o en un matrimonio restaurado.
El próximo 19 de febrero es el Día del Migrante: el siguiente enlace es un video donde se hace un llamado a todas las iglesias metodistas del país a levantar una ofrenda ese domingo, para apoyar a los migrantes que transitan por nuestro país:
Ernestina Gutiérrez. Corresponsal Evangelista Mexicano. Conferencia Anual de México.
A propósito de los 150 años del Metodismo en México, es inevitable traer a la memoria toda nuestra historia, esa que nos ha traído hasta aquí y de la cual estamos por demás orgullosos, de eso no me queda duda alguna. Y lo digo porque yo misma soy descendiente de los fundadores de la Iglesia Metodista en donde me he congregado por más de 22 años, y si de algo me siento orgullosa es de eso.
Podría también mencionar todos los logros obtenidos en todos estos años, pero también estoy segura que ya lo conocemos, porque si en algo nos hemos enfocado es en recordar todo eso. Pero precisamente eso me lleva a preguntarme ¿Qué logros han impactado en el mundo hoy? ¿Quiénes somos para el mundo hoy en día?, ¿No estaremos viviendo sólo de “Glorias pasadas”? y ¿eso es lo único que nos mantiene vigentes en nuestros días?
Estoy segura que no ha de ser fácil guiar, pastorear la iglesia de hoy, en días difíciles, días de turbulencia; pero tampoco creo que haya sido fácil en aquél tiempo. Necesitamos conocer las deficiencias y los desaciertos de la iglesia y las consecuencias que dichos desaciertos han traído, para que de esa manera nosotros podamos saber qué hacer en nuestros días. Que podamos unir esfuerzos, de manera que todos podamos contribuir a rectificar el curso de la Iglesia. Cuando reviso parte del panorama de la iglesia, me doy cuenta que muchos pastorados fueron accidentados, algunos debido al orgullo y falta de integridad; otros debido a conflictos entre pastores y miembros; otros por agotamiento físico, emocional, y espiritual extremo, y lo menciono simplemente como fruto de mi experiencia en conversaciones con pastores y miembros de diferentes edades.
Entrevista con el Pbro. José Antonio Garza Castro, Obispo de la Conferencia Anual Oriental.
EEM: Estamos aquí con el Pbro. José Antonio Garza Castro, Obispo de la Conferencia Anual Oriental, a quien deseamos preguntarle el motivo de la reunión que se está celebrando hoy, 2 de febrero, y hasta el día 4, en la Iglesia El Divino Redentor, en la ciudad de San Nicolás de los Garza, N.L.. ¿Qué nos puede decir acerca de esta actividad, Obispo?
Obispo Garza: Bueno, esta actividad surge por una necesidad que consideramos al inicio del año conferencial. Estuvimos haciendo una evaluación de la condición de nuestra iglesia, y vimos con tristeza que habíamos decrecido; tenemos un decrecimiento muy significativo en los últimos años. Entonces, como Comisión de Programa y como Comisión de Testimonio Cristiano, evangelización y las organizaciones de la iglesia estuvimos planeando qué hacer para revertir ese decrecimiento; que la iglesia vuelva a crecer, a cumplir con la tarea que el Señor nos ha encomendado. Y entre otras cosas surgió la idea de esta actividad. Surge como la necesidad de capacitar a nuestra conferencia, a nuestros laicos, en la tarea de evangelización, en retomar el propósito que la Palabra nos ha enseñado, de ir y predicar el Evangelio, de cumplir con la Gran Comisión.
De ahí surge la necesidad de establecer actividades como ésta, donde se está capacitando al liderazgo de nuestras congregaciones para que puedan implementar un programa permanente de evangelización, y donde la gente pueda ser capacitada para llevar a cabo esta tarea. Nos damos cuenta de que muchos de nuestros miembros no evangelizan porque no lo saben hacer, porque tienen miedo, porque tienen inseguridad, o porque simplemente no es algo que practican, y por lo tanto no lo dominan.
¿Cuáles son tus sueños? Sin importar cual sea tu sueño o meta a mediano o largo plazo, hay procesos que debemos pasar para poder prepararnos para que ese momento llegue.
Muchas veces esos procesos llevan a estar en tu habitación o en tu iglesia arrodillada frente al Padre suplicando gracia, restitución, perdón, valor, contentamiento.
Yo estuve ahí, en mi iglesia Shalom y en un pequeño cuarto orando y preguntando a Dios: ¿qué falta? ¿Qué lección no he aprendido? ¿Qué debo entender antes de que mi petición sea contestada? Estaban por terminar mis 36 años y deseaba mucho tener un esposo, formar una familia y no había ningún indicio próximo de que eso fuera posible. Unos tres años antes estuve a punto de casarme con un hombre psicópata narcisista y esa mala decisión me llevó a conocer mis temores más grandes, mis dolores más profundos y a verme más vulnerable de lo que jamás me percibí.
Cuando cancelo la boda y por cuidado de Dios, llegué a consulta con una psicóloga y consejera bíblica que amo, me llevó a reflexionar y a darme cuenta de la cantidad de errores que yo cometí a lo largo de mi vida. Es cierto que lo que desencadenó todo no fue mi culpa, fue obra del pecado de un hombre que se aprovechó de mi inocencia, del “se deben respetar y querer a los adultos”, del “no me van a creer”, del “que va a decir la gente” y terminas con una infancia robada, rota y torcida, que desemboca en una adolescencia enojada, herida, asustada y en una vida adulta del mismo tipo: miedo, enojo; pero además ideas completamente equivocadas sobre el amor, la complicidad, el respeto, la dignidad, el amor y la gracia de Dios.
NOTA ACLARATORIA: El siguiente escrito es un testimonio personal del amor y la misericordia de Dios. Como tal, la respuesta favorable de Dios en esta situación no implica que será igual para otra persona en circunstancias similares. Creemos en el poder de la oración, pero también en la soberanía de Dios, y declaramos, como dice la Escritura: “… sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. (Fil. 4:6).
Es hermoso poder hacer memoria de las cosas que Dios ha hecho en mi vida y en mi matrimonio. Iniciamos una relación siendo muy jóvenes; él tenía 19 años y yo 17. Después de un año decidimos vivir juntos, y además de nuestra inmadurez, no teníamos ningún conocimiento del amor de Dios, por lo cual nuestros años iniciales estuvieron llenos de recuerdos difíciles: escenarios de desconfianza, palabras hirientes, celos sin sentido.
La Biblia es tan certera cuando nos advierte sobre la condición del hombre, y de cómo sin Cristo, el pecado morando en nosotros va creciendo y gobernando todo nuestro ser. En mi matrimonio llegamos a violencia física, al tal grado de hacer arrestar a la persona me prometió amor. Nuestros hijos merecen un hogar seguro, y bajo ninguna circunstancia deben de estar en un contexto de violencia.
Después de un tiempo, comencé a trabajar en un lugar donde la dueña era cristiana, y siempre ponía alabanzas; esas letras llenaban mi corazón de una manera que ahora comprendo; pero a la fecha sigue siendo algo maravilloso e indescriptible. Mis compañeras me invitaron a un estudio bíblico y desde ese primer martes mi corazón quedó cautivado por el amor de Jesucristo.
NOTA DE LA DIRECCIÓN: Agradecemos por enviarnos este escrito al hermano Donato Rodríguez y Romero, quien al hablar de Alberto Rembao nos dice que fue “filósofo, historiador, periodista, director de La Nueva Democracia, desde Nueva York, donde residió hasta su muerte este ilustre mexicano, colaborador de EMM por muchos años”. Más datos sobre Alberto Rembao, en el número del 15 de septiembre de 2015 de este periódico: https://elevangelistamexicano.org/2015/09/15/biografias/
Manera de amar que impele al amado a desprenderse de su joya de gran precio cuyo par no se consigue en el mercado por insustituible y única…Así cuando Dios nuestro Señor en trance de amor sin principio y sin fin se da todo entero a su Hijo Unigénito….Manera de amar que sirve de pauta aun en el plano de la carne y el pecado, por más que resulte inimitable en plenitud, por lo alto de la distancia que media entre las cosas de los hombres y las cosas del Padre de las luces. De toda suerte, en Juan III-16 se tiene el ejemplo por excelencia de amor con contenido cósmico y con objetivo histórico …. “para que todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna”…
Amar es dar. Da cada quien de lo que tiene, y cada quien de acuerdo con su modo, que es su estilo, que es su esencia. Amar no es experiencia complicada. Amar es acto de traslación de lo íntimo a lo exterior: amor a la divina usanza; amor de amoroso que no es amor de enamorado, aunque sean amores los dos. El amoroso es aficionado que anda en militar aventura, hambriento de gloria y de honor. El enamorado, en cambio, es especialista que concentra su esfuerzo en el objeto deseado. Lo que diferencia y distingue es la espuela del deseo que punza y que muerde, como dice en “La Ilíada”. Una cosa es amor por amar y otra amor con deseo. No hay contrapuesta de amor divino y amor profano; la división no es vertical sino horizontal. El amor con deseo se da en ambos planos de profanidad y divinidad, donde lo profano es lo de aquí y lo otro lo del más allá, nubes arriba y Dios promediante…