Los que trastornan el mundo entero
Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; […] y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús” (Hechos 17:6b, 7).
Somos llamados por Dios a ser sal y luz del mundo. En el contexto del Sermón del Monte, Jesús proclama una bienaventuranza a los que padecen persecución por causa de la justicia en un mundo convulso por la corrupción, la injusticia, la esclavitud y la desesperanza.
El sentido del Reino proclamado por el Señor Jesucristo es la redención del ser humano a través de recuperar el sentido original del amor a Dios, a través del prójimo necesitado que está a la mano. En suma, el mandato de Jesús se puede resumir en la reconciliación con el Señor, pero no sólo como una experiencia mística individual, sino por la atención al pobre, al oprimido y al esclavizado. Es decir, al necesitado.
Debemos hacer uso de la oración con el Padre como un método para fortalecer nuestra fe en acción diaria. No sólo como un monólogo en el que yo soy el centro de atención de Dios, sino como un verdadero diálogo en el que escuchamos y actuamos, reconsideramos y rectificamos, escuchamos y hacemos.

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