
La importancia de extender el Reino a la próxima generación
El inicio del año conferencial 2019-2020 nos enfrenta a retos y desafíos como Iglesia Metodista de México. Cumplir su misión en la expansión del Reino de Dios en nuestro país sigue siendo la única ocupación que tenemos. Y para ello, debemos hacer uso de los talentos que el mismo Dios nos ha dado.
¿Qué puede hacer la iglesia por ti? ¿O qué puedes hacer tú por la iglesia? Es evidente que, a mayores exigencias, mayores responsabilidades. Debemos alejarnos de la “ley del mínimo esfuerzo”. De esa ley del mínimo esfuerzo propio, aunque máximo ajeno que nos ha corrompido. O nos estaremos convirtiendo en una iglesia en la que sus miembros prefieren pasar desapercibidos, siendo miembros virtuales conectados por Internet, que no requieren deberes ni obligaciones. Esperando que el predicador en turno esté más allá de la mayoría de los predicadores, o que el maestro, evangelista o grupo de alabanza en turno sea el mejor de todos. Seamos exigentes, pero con nosotros mismos, no con los demás.
A nivel mundial, el metodismo tiene como vocación una urgencia para el evangelismo. ¿Cómo podemos participar? Debemos ser conscientes de nuestra realidad actual, a nivel global y local, pero algunas pistas las podemos encontrar en la declaración del comité de Evangelismo Mundial Metodista reunido en Corea del Sur, con retos muy interesantes: la prevalencia del nominalismo, la secularización y el pluralismo en la sociedad actual; los desafíos de la migración, la pobreza y el acceso a la atención médica; la necesidad de traducir recursos didácticos; la necesidad de plantar iglesias y revitalizar las iglesias del interior de las ciudades.
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