Cuando empecé con este sitio web, yo anticipé que estaría escribiendo artículos más sobre la vida guiada por el Espíritu Santo que otro tipo de estudios bíblicos. Pero pronto descubrí (gracias a estadísticas de sitios web) que había un gran número de lectores especialmente interesados en mis artículos sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la iglesia y dentro del hogar. Viendo esta necesidad, decidí enfocar muchos de mis artículos en escribir acerca de la igualdad.
A veces me cuestiono si debería de enfocarme tanto en el asunto de la igualdad. ¿Tal vez debería de estar escribiendo más sobre el ministerio del Espíritu Santo? Luego todo me quedo claro: La igualdad es una característica importante, y consecuencia del ministerio del Espíritu Santo.
En los primeros días del cristianismo, los efectos del ministerio del Espíritu Santo fueron inmediatos y profundos. La presencia del Espíritu Santo y su ministerio trajo mucha igualdad en la comunidad Cristiana.
El hecho de que las mujeres no fueran apóstoles no quiere decir que no estuvieran presentes y no se las llamara.
Noa Alarcón Melchor
“Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él”.
Marcos 3:13
Durante toda mi vida he leído este pasaje como una parte importante del evangelio, como parte formativa de la obra de Jesús, de los primeros pasos de la iglesia, de la historia de fe de la que yo ahora soy heredera. Me he acercado a este pasaje y a sus hermanos con el ánimo de meditar en el llamado, con el espíritu curioso y alegre, para aprender sobre cómo ser fiel en las circunstancias adversas que después estos apóstoles vivieron, y en la valentía de seguir a Jesús. Él designó a doce para que continuaran su obra, y yo siempre lo he visto como algo que estaba también escrito para mí. De esos doce surgió la Biblia que yo ahora leo, el testimonio fiel de quién es Jesús y de por qué es mi Señor.
Pero sucede una cosa: de un tiempo a esta parte, hay un grupo de personas que insisten en que debo hacer una interpretación desde una perspectiva exclusiva de género. Y no solo de este pasaje, sino de muchos otros. Están haciendo una auténtica campaña de difusión (por medios digitales, analógicos, escritos y audiovisuales) de una perspectiva de género exclusivista que insiste en que el hecho de que Jesús eligiera a doce hombres varones para ser sus discípulos es una realidad ontológica que excluye doctrinalmente a las mujeres de ser partícipes plenas del evangelio. Según ellos, el hecho de que Jesús eligiera a hombres y no a mujeres se debe a que los hombres están en una escala superior en la creación, han sido impuestos como gobernantes y principales, y no someterse a esa jerarquía divina es pecado mortal: mortal de verdad, de los que te excluyen de la salvación. Asegurarán que no, pero ya hablamos de esto la semana pasada. Lo peor es que cuando venimos muchos (no solo mujeres) a argumentar que su interpretación está sesgada y es errónea, nos quieren convencer de que somos nosotros los “esclavos de la ideología de género”, que nos hemos vendido al sistema, etcétera. Cuando son ellos los esclavos de su propia ideología de género, un sistema artificial, inventado de pies a cabeza, en que los hombres tienen un lugar preminente en el plan de salvación y están por encima de todo, sobre todo y específicamente, por encima de las mujeres.
No hay duda, su Misión era y es integral. Nos habla de la importancia de preocuparnos no sólo por la salvación del alma, sino también de otros aspectos de la vida de las personas.
Jacqueline Alencar
Hoy rescato unas líneas tejidas el año 2011, un año retador en todo sentido, después de haber visitado la obra en favor de la infancia en Huaraz, Perú, realizada por la ONG cristiana Turmanyé (apoyada desde España por Alianza Solidaria), año en el que también tuve la oportunidad de visitar Ecuador y París percibiendo todas sus realidades, mientras leía artículos de hermanos que clamaban por rescatar la compasión contenida en la Biblia, señalando que la Misión era integral. Como no hay casualidades, lo tomo como un recordatorio para mí, ya que como decía Mackay: “El camino hacia el mañana pasa por el ayer”.
Me pregunto si, como cristianos, todavía nos falta claridad sobre nuestra misión aquí en la tierra, ésa que nos dejó Jesús, que va más allá de lo que es la evangelización, el ganar almas para Cristo. No es necesario buscar mucho en la Biblia para tener claro que debemos ser voces proféticas en nuestra generación. Ya lo dice Isaías 58: “¡Grita bien fuerte, grita sin miedo, alza la voz como una trompeta!… El ayuno que a mí me agrada es que liberen a los presos encadenados injustamente, es que liberen a los esclavos…; es que compartan el pan con los que tienen hambre, es que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás. Los que ayunan así brillarán como la luz de la aurora, y sus heridas sanarán muy pronto. Delante de ellos irá la justicia y detrás de ellos, la protección de Dios…”. Ser la voz de los mudos, de los que no poseen un lugar privilegiado en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, con más de mil millones de hambrientos que son ignorados por la mayoría que vive de espaldas a sus necesidades. Nuestra sociedad propicia el laissez faire y el laissez passer social y económico. ¿Será que nosotros vamos por la misma senda?
La situación de la violencia de género es un asunto alarmante a nivel mundial y a nivel nacional. Todo parece indicar que, a pesar de los avances que se han logrado en cuestión de equidad de género a nivel de normas internacionales y de leyes nacionales, y de las muchas campañas de concientización social, no se ha logrado que los índices de violencia bajen, sino que, por el contrario, los índices de violencia y feminicidios siguen al alza. México ha sido catalogado como un país violento para las mujeres por el CELIG (Centro de Estudios para logro de la Igualdad de Género de la Cámara de Diputados) [1] .
Ellos argumentan que una de las causas principales de este fatídico hecho es que estamos frente a un problema multifactorial, que ha persistido a través de los años y que ahora está creciendo, gracias a: la falta de documentación de las diferentes formas de agresión; la cultura de violencia y discriminación fruto de los conceptos de inferioridad y subordinación que permean la idiosincrasia del mexicano; y a la terrible realidad de que estamos frente a una práctica que se ha normalizado a nivel social y cultural, y en algunos casos se ha institucionalizado. De acuerdo con esta investigación, 66.1% de las mujeres mayores de 15 años, han sufrido algún tipo de agresión, y en estos casos el 43.9 % vino de esposos, parejas o familiares, según datos del INEGI. [2] La situación es grave, se habla de que cada hora se violenta a 5 mujeres en México, de acuerdo con el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).[3]
Se argumenta que algo que puede explicar el crecimiento de los índices de violencia es porque vivimos en el país en donde no pasa nada, donde la justicia alcanza solo a quienes pueden comprarla y en donde los altos niveles de corrupción permiten que los ministerio públicos y peritos puedan cerrar las carpetas de investigación sin haber impartido justicia, ya que no se apegan a los protocolos internacionales. De acuerdo con la opinión de algunos especialistas en el tema de la violencia de género, no existen registros que permitan dimensionar los asesinatos que se comenten en el país, ya que las autoridades no reportan los homicidios o, incluso llegan a consignar las muertes como no intencionales o suicidios. Todo esto nos ha llevado a la penosa cifra de 22 mil 482 asesinatos de mujeres en la última década, en promedio uno cada 4 horas.[4]
CARTA PASTORAL Ante lo ocurrido recientemente en Perú
«Cuando tiembla la tierra, con todos sus habitantes, soy yo quien mantiene firmes sus bases».
Salmo 75:3 (Dios Habla Hoy).
Hermanos y hermanas, amados todos en Cristo,
En días pasados nos enteramos de la lamentable noticia que hizo estremecer al mundo. Un fuerte sismo con magnitud de 7.5 en escala de Richter y que, hasta el domingo 26 de mayo desprendía los datos de una persona fallecida y once más heridas, sacudió el territorio de nuestros hermanos peruanos aquel día, de madrugada.
El cimbrar de la tierra trae penosos recuerdos al pueblo mexicano. Todavía hay quienes miran con superstición el día 19 de septiembre, sea cual sea el año. Quienes perdieron a los suyos -amigos o familiares- en 1985 y en 2017 continúan guardando luto. Sin embargo, recordar aquellos días no solamente trae sentimientos amargos, pues la solidaridad dejó, también, atisbos de esperanza. Tanto hombres como mujeres de edades y profesiones distintas salieron a las calles para poner sus manos y pies al servicio de los expertos: llevando alimento, recogiendo escombros, “liberando cautivos” (Lucas 4:18).
Ante la tendencia actual en muchas sociedades occidentales de considerar una alternativa saludable, conveniente y recomendable el evitar educar a los hijos y a los discípulos en forma clara, concreta y convincente en las normas de vida que consideramos de mayor beneficio para ellos y para la sociedad. Renunciar así al derecho, obligación y responsabilidad de los padres, maestros y líderes de ser guías e instructores, sosteniendo dogmáticamente que lo aceptable es respetar la libertad de los niños y los demás para que, sin influencia alguna, descubran por sí mismos los principios de conducta que mejor les gusten, creemos que es no menos que una actitud peligrosa, necia, irresponsable e imprudente.
Ante los que dicen que cualquier otra alternativa, por calificarse como una actitud intervencionista, es inaceptable porque supuestamente viola el derecho y libertad de acción del educando, los cristianos evangélicos seguimos persuadidos de que debemos poner muy en claro que es nuestra obligación, en forma preventiva, educar a los hijos y discípulos, con toda vehemencia, perseverancia, y congruencia, en los principios bíblicos de conducta que seguramente, en forma oportuna, los ayudarán mejor que cualquier otra filosofía o enseñanza, a alcanzar la meta deseada de llegar a la edad adulta, habiendo escogido libremente, por convicción propia, y por conveniencia, ser gentes cristianas, decentes, útiles, necesarias, productivas de la sociedad, y enteramente preparadas para toda buena obra.
Dejar que con toda libertad -más bien, libertinaje-, el niño y adolescente experimente todo lo que se le ocurra y antoje sin ninguna dirección, orientación, educación, ni limitación, no es nada menos que una muestra de falta de amor hacia el hijo y discípulo, y una fórmula segura para que innecesariamente, antes de llegar a los 18 años, por conductas indeseables y dañinas sufra consecuencias, cicatrices y deficiencias en su preparación. No sólo le menguarán sus posibilidades de llegar feliz, íntegro y adecuadamente capacitado para sobrevivir en la sociedad y en el mundo, sino que en ocasiones le dejarán enfermedades incurables y daños permanentes e irremediables durante el resto de su peregrinar terrenal.
«Principio social no. 2. Todos los hombres y mujeres, por haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios, tienen derechos que son inalienables. Fuera del ambiente de la iglesia cristiana estos son conocidos como derechos humanos. Defenderemos estos derechos».
Disciplina IMMAR 2018-22 p. 67.
“La Dignidad Humana es el origen, la esencia y el fin de los Derechos Humanos”.
Suprema Corte de Justicia de la Nación
“La distancia histórica, cultural y contextual, debe de ser salvada haciendo una revisión y actualización periódica de los principios que orientan nuestra actuación en la sociedad”.
Disciplina IMMAR 2018-22 p. 67.
Nadie al día de hoy puede negar la necesidad de una actuación e influencia mayor de la iglesia y sus principios cristianos en la sociedad. La manera y la forma lo tenemos enmarcado en nuestros Principios Sociales (Credo Social Disciplina IMMAR pág. 67-69 2018-22).
En la introducción al Credo encontramos los justificantes y evolución histórica de estos principios con los cuales no tenemos problema, a decir, la eliminación de la pobreza, la esclavitud, mejores condiciones de trabajo, de salud, etc. Pero el entorno social va cambiando y no se estancó en estos asuntos. La interpretación que se le da desde hace algún tiempo ya no es la misma, al día de hoy va más allá y quisiera enfocarme en los Derechos Humanos, los cuales en sí mismos engloban otras cuestiones de nuestro interés y cuidado.
Derechos Humanos (principios 2 y 5, e implícito en todos los demás).
Dignidad humana (principios 1 y 3, y descrito implícitamente en los demás)
Testimonios de pastores metodistas que ministran a caravanas migrantes en Piedras Negras, Coah.
“Hoy tuve la oportunidad, con mi hermano Colorado, de ingresar al Refugio temporal que el gobierno municipal ha establecido para la caravana de los migrantes; fue gratificante comprobar la asombrosa organización y atención que les están brindando: Comida, atención médica, odontología, corte de pelo, entretenimiento (pantallas que proyectan películas, shows, etc.) y todo tipo de trámites. Bien por nuestro presidente municipal y toda su gente. Estuve en la sección donde están los varones, platique con el responsable general. Algunos de ellos durmiendo, otros lavando ropa, aseando pisos, otros platicando; se veían relajados, esperanzados y, en general, satisfechos y agradecidos por todo. Platiqué con algunos, escuché sus historias, como la de Adan, Bayron y algunos otros. Nostálgicos por las familias que dejaron, varios me enseñaron sus heridas de bala, torturas o contaron las amenazas, extorsiones o pérdidas que les obligaron a salir. El mandato bíblico no ha cambiado: “Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo” (Lv. 19:34).
Hoy predique en el Culto de Oración en San Pablo; tenemos como iglesia un énfasis durante este mes, que es «Amor en Acción», así que predicaba del amor al prójimo y lo que la Biblia ordena sobre amar a los extranjeros. Mientras predicaba entró al templo un grupo de 12 hondureños entre los que venían mujeres y niños, e inmediatamente sentí que Dios me decía: aquí están para ver si, además de enseñar sobre el amor en acción, también puedes practicarlo.
Fue una bendición pasarlos al frente para orar por ellos y, con el apoyo de hermanos siempre dispuestos, conseguirles algo de cenar y un lugar seguro donde pasar la noche. Mañana les prepararemos el almuerzo y espero canalizarlos a uno de los refugios establecidos. Dios nos pondrá en el lugar donde practiquemos lo que decimos creer y lo que predicamos”.
Entre mis primeros escritos publiqué a su tiempo también los siete salmos penitenciales con una exégesis. Aunque todavía no hallo en ellos nada malo, no obstante, no acerté a menudo el sentido del texto. Lo mismo les suele suceder a todos los maestros en su primer ensayo, también a los antiguos Padres santos, que según Agustín confiesa respecto a su persona, se han perfeccionado diariamente al escribir y enseñar. Así el librito en aquel entonces era suficientemente bueno y aceptable, puesto que no teníamos nada mejor a mano. Empero, ya que el evangelio ahora ha llegado al cénit, brilla espléndidamente, y yo también he progresado desde entonces, tuve por conveniente publicar la obra de nuevo, mejorada y más exactamente basada sobre el texto correcto. Encomiendo con esto a todos los lectores a la gracia de Dios. Amén
SEXTO SALMO PENITENCIAL
SALMO 130
De lo profundo, oh Señor, a ti clamo.
Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
Si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.
Espero yo al Señor, espera mi alma; en su palabra espero.
Mi alma espera al Señor, de una vigilia matutina a la otra.
Espere Israel al Señor; porque en el Señor hay misericordia y abundante redención con él.
Las desapariciones y la militarización en México, bajo juicio internacional
Por Paulina Villegas,
30 de abril de 2018
CIUDAD DE MÉXICO — Una fría noche de diciembre de 2009, tres integrantes de una familia fueron secuestrados en el estado de Chihuahua por un grupo de hombres armados que vestían uniforme militar; nunca se les volvió a ver.
Ahora, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, está examinando por primera vez las desapariciones de los tres civiles: Nitza Paola Alvarado Espinoza, José Ángel Alvarado Herrera y Rocío Irene Alvarado Reyes.
Su historia es parte de un caso que la corte —un órgano judicial independiente con autoridad legal en México— escuchó durante dos días y que concluyó el 27 de abril. Involucra acusaciones de violaciones a los derechos humanos por parte de los militares mexicanos durante operaciones oficiales que comenzaron hace más de una década para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
La unión de un óvulo y un espermatozoide da lugar a una primera célula, el cigoto, que tienen los cromosomas con la información genética del nuevo ser humano. La primera división celular tiene lugar entre las 24 y 30 horas siguientes y con tres días de vida, el embrión cuenta ya con entre 12 y 16 células; el cigoto se llama entonces mórula. A los cinco días está en fase de blastocisto y tiene unas 58 células. A los seis días, se implanta en el endometrio con 84 células y al día siguiente está formado por 125 células. Cuando han pasado 18 días, aparece el corazón, que comienza a latir a los 21 días.
Después de esta breve introducción, vamos al grano de la historia de hoy. Ahora leerás la asombrosa historia que nos relata con maestría nuestro redactor jefe, Nicolás de Cárdenas, en exclusiva para Actuall y hoy en exclusiva para ti. Entenderás cómo un ser humano de sólo 11 semanas de vida se va a convertir en un devastador contraargumento para los abortistas.
Claudia, madre de cuatro hijos, descubrió que el corazón se su quinto hijo había dejado de vivir con estas semanas de vida prenatal. Tuvo un aborto retenido, que no muestra ningún tipo de sintomatología. Lo detectó, como no podía ser de otra manera, a través de una ecografía.
Entre mis primeros escritos publiqué a su tiempo también los siete salmos penitenciales con una exégesis. Aunque todavía no hallo en ellos nada malo, no obstante, no acerté a menudo el sentido del texto. Lo mismo les suele suceder a todos los maestros en su primer ensayo, también a los antiguos Padres santos, que según Agustín confiesa respecto a su persona, se han perfeccionado diariamente al escribir y enseñar. Así el librito en aquel entonces era suficientemente bueno y aceptable, puesto que no teníamos nada mejor a mano. Empero, ya que el evangelio ahora ha llegado al cénit, brilla espléndidamente, y yo también he progresado desde entonces, tuve por conveniente publicar la obra de nuevo, mejorada y más exactamente basada sobre el texto correcto. Encomiendo con esto a todos los lectores a la gracia de Dios. Amén.