Categoría: Artículos de Reflexión

Secretos del Viento Renovador

Secretos del viento renovador

Abner Alaniz Rangel

La pandemia del Covid-19, ha impuesto una nueva modalidad, del ser y del vivir. Me circunscribiré, solo al ámbito religioso, porque a raíz de esta pandemia, las instituciones religiosas, necesitan de VIENTO RENOVADOR EN TODOS LOS SENTIDOS. Habrá que buscar por todos los medios, que los congregantes, realmente tengan la experiencia del “Pentecostés” y del “Parto de Damasco”, para evitar la mera religiosidad, y la incultura religiosa, que permite que los lideres abusen de los feligreses, imponiendo reglas y normas que nada tiene que ver son las Sagradas Escrituras.

La gente espera, ansía un nuevo mensaje cargado de esperanza. Ansia que desde los púlpitos realmente se predique el mensaje de Jesucristo, y no solo palabrería vana y hueca del ser humano. Lo importante, es darnos cuenta que no basta con ir a la iglesia, sentarse y escuchar, siempre hay que aprender a escuchar y a actuar; adoptar el compromiso de servir al Señor, mediante los dones y talentos que él nos ha dado. Convertirnos en el “Cristo de la toalla”.

Las iglesias en general, pasan horas y horas discutiendo aspectos administrativos, pues están más interesados en la parte económica y en ver como exaccionar a las iglesias y se soslaya la parte espiritual y devocional de la vida del creyente. Por eso, nos hace falta “Los secretos del viento renovador”, la experiencia del Corazón ardiente de los caminantes de Emaús. La Biblia tiene todas las respuestas a las preguntas de hoy. Y aparece de nuevo una vez más, la noticia que nos da sentido y nos orienta a caminar juntos, rumbo al reino que viene, al que vamos y en el que ya estamos.

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¿Qué Debería Hacer un Estudiante de Teología?

¿Qué es lo que debería hacer un estudiante de teología hoy?
Teología en práctica [1]

Leonel Iván Jiménez Jiménez

«Tienen que ser como niños [Mt. 18.3] y es por esta meta que ustedes estudian teología: para convertirse en niños otra vez» [2].

Karl Barth

Estudiar teología es un acto de osadía. No es raro que cada generación de estudiantes de teología sea reducida. En medio de la incertidumbre económica y las presiones sociales, un estudiante de teología es un ser extraño: alguien que dedica su tiempo a estudiar idiomas que ya no se utilizan en la forma en que los aprende, que tiene asignaturas tan extrañas como “teología sistemática” y que pasa sus días (con sus noches) revisando un texto de autores inciertos y antigüedad considerable. 

​Además, el estudiante de teología se mueve en un mundo raro y contradictorio: la iglesia. Como creyente ha sido llamado a ser parte de la iglesia, el cuerpo de Cristo, pero también tiene como vocación servir a la comunidad religiosa cristiana. Tiene la misión de mirar a las congregaciones tal como Cristo las mira, como hombres y mujeres libres, pero también debe conocer las heridas y vicios de una comunidad en que habita un mundo también herido, no para juzgarla, sino para guiarla en la construcción de algo diferente. 

​Cualquiera en su sano juicio recomendaría alejarse de inmediato de la teología y los seminarios. No obstante, debemos decir lo contrario, pues el estudio de la teología implica cierta locura y mucha osadía, las cuales no son ajenas a la fe cristiana: la cruz es locura y la encarnación osadía de un Dios que ama sin limites. El estudio de la teología implica la locura de acercarse radicalmente a la revelación de Dios -Jesucristo- para pretender la osadía de “contar la vieja historia” a un pueblo necesitado de buenas noticias.    

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Sé Es Pastor

Sé es pastor

Prob. Málenny Cruz

Te levantas de mañana y agradeces.
Te preocupa aquel enfermo hospitalizado a altas horas de la noche y por quien has estado orando;
Nuevamente oras a Dios y lo dejas en sus manos mientras buscas qué desayunar… Tu familia se despierta, todos hablan, se sonríen, te acarician.
Recibes un mensaje que te inquieta porque algunos del rebaño no están bien: oras;
la llamada de uno más que tiene dudas.
Suena el timbre de la casa aun cuando se sabe no es posible recibir a visitantes… Preparas, desayunas.
Elaboras material, envías una oración.
Platicas por llamada con algunos, envías unos textos, transmites en vivo, grabas audios o videos.
Todo sigue su cauce, el día avanza, te preocupa la comida, lees tu Biblia, haces notas.
Un mensaje de una hermana conmovida por la hermosa reflexión; corazón agradecido igual que muchos.
Un tiempo de familia y un respiro hondo cuando el día está en su ocaso; un día más en que esparciste la semilla y que cuidaste del viñedo;
Un día más en que aprendiste a ser hermano aun con la distancia,
y un día más en el que esperas que el rebaño haya comido el alimento que les diste;
Un día incierto como muchos, pero lleno de esperanza como todos.

Profetas de Pacotilla y Señales de los Tiempos

Profetas de pacotilla y señales de los tiempos

¿Dónde publica el Mesías que lo que acontece en la vida son señales que anuncian al castigo divino? Jesús no era un charlatán, como tantos hay en nuestros días. Jesús anuncia la buena noticia

Pedro Álamo

En nuestros días, han salido a la palestra agoreros del fin del mundo, heraldos de juicios divinos, pregoneros de catástrofes, teólogos de mal agüero, profetas de pacotilla…, ante la pandemia provocada por el coronavirus. Todos tienen un denominador común: mercadear con la fe provocando miedo. ¡Qué lejos están del evangelio y de la intención de Jesús de Nazaret!

No he oído a esos charlatanes protestar contra el peor mal que azota a la humanidad, el hambre, ni denunciar la injusticia social que millones de personas están viviendo, ni levantar la voz ante la explotación y dominación que ejercen los poderes financieros sobre la población mundial, ni sobre la trata de personas… No, solo tienen voz para aprovecharse de la situación y proclamar a los cuatro vientos que la pandemia es un juicio divino, una especie de preparación de lo que está por llegar con la seguridad del que se cree en posesión de la verdad revelada de Dios…

Los males que denuncian los profetas de la Escritura están dirigidos al pueblo de Dios y son estructurales, culminando con los mensajes de Jeremías y Ezequiel cuando denunciaban a los pastores de Israel: “Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer 23.2), “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!… No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia… Yo estoy contra los pastores…” (Ez 34.2,ss.).

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Jesucristo y la Vida Económica

Jesucristo y la vida económica

Silvano Mares Rangel

Referencias: Mateo 8:2, Lucas 9:58, Lucas 10:4, Juan 12:6, Juan 13:29, Mateo 6:19-34, Lucas 12:13-48 y Mateo 20:1-16.

Usted jamás ha pensado en la vida de Jesús, el Jesús humano que comía, dormía, lloraba, tenía frío. ¿Se ha cuestionado usted cómo le hacía Jesús para vivir? ¿Dónde comía y dormía? ¿Qué importancia daba al dinero y a los bienes materiales? ¿Quién lo patrocinaba? ¿Qué lecciones su vida nos deja a nosotros? Acudamos a las Escrituras para darnos una idea de lo que era el Señor. Mateo 8:20 dice “[…] las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos –le respondió Jesús- pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”.

“Luego dijo Jesús a sus discípulos: -por eso les digo: no se preocupen por su vida, que comerán, ni por su cuerpo, con que se vestirán, la vida tiene más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa fíjense en los cuervos no siembran ni cosechan, ni tienen almacén ni granero, sin embargo, Dios los alimenta” .

Lucas 12: 22-24

Lucas 10:3-11 dice “¡Vayan ustedes! Miren que los envió como corderos en medio de lobos. NO lleven monedero ni bolsa ni sandalias, ni se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan primero “Paz a esta casa”, si hay allí alguno digno de paz gozará de ella; y si no la bendición la bendición se cumplirá. Quédense en esa casa, t coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador digno es de sueldo. No anden de casa en casa. Cuando entren en un pueblo y los reciban coman lo que les sirvan. Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganle “el reino de Dios ya está cerca de ustedes”.

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Espiritualidad Barroca en Tiempos de Pandemia

Espiritualidad barroca en tiempos de pandemia

David Rodríguez Fuentealba

“Me siento tan tentado, tan tentado a perder las esperanzas. Estoy asustado. El silencio de tu espera es terrible. Rezo, pero estoy perdido. ¿O es que sólo estoy rezando al silencio? A la Nada”.

Sebastião Rodrigues, Silence (Martin Scorsese)

La pandemia del Covid-19 ha provocado que procesos de digitalización se hayan visto bruscamente acelerados. Sin duda, con mayor o menor resistencia, era una realidad imposible de eludir en el mediano y largo plazo (Harari, 2018). Lo que nunca imaginamos es que tendríamos que elaborar nuestros ministerios eclesiales a través de plataformas digitales. La cultura analógica de ser y hacer iglesia en Latinoamérica, con todo el elemento de la corporalidad y afectividad fraternal de nuestras comunidades, fue abruptamente interrumpida por una disyuntiva paradójica: en nuestra lejanía, está el amor.

Por tanto, lo que por mucho tiempo representó una amenaza para los fines disciplinarios y la moral doméstica de la iglesia, internet y redes sociales, hoy se transforma en los medios por los cuales aquello que sentimos decir, sale al mundo, quizás sin límites de resguardo.

En lo tocante al fenómeno religioso ha habido variados intentos por releer (vacíamente) la importancia de nuestros templos y de la liturgia. Aminorar la repercusión de la sacralidad de nuestros cultos, no ayuda a asumir que estamos entrando francamente en un proceso de desritualización [1].

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Vida o Almas

Vidas o almas

El no haber discipulado a la feligresía en las cosas básicas ya dio su fruto, creyentes tibios que se enfriaron. ¡Y esperan recargar pilas al volverse a reunir! Es motivante el reunirse, pero no es el único ni principal factor de crecimiento personal en la fe.

Carlos Alejandro Muro Flores

¿Qué es lo que queremos salvar, las VIDAS de las personas o las ALMAS de la gente?

Ya fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que podría declararse ENDÉMICA la pandemia por SAR COV-2 (esto es, que va a permanecer con nosotros con brotes de cuando en cuando).

No puedo dar crédito cómo se están levantando voces dentro de la comunidad eclesiástica hablando de volver a la normalidad como si no estuviera pasando nada.

Si estamos pensando en salvar VIDAS es inminente el peligro que con lleva el volvernos a reunir en nuestros templos.

Todavía tengo muy presente las publicaciones relatando los contagios en diversos eventos de ministerios de canto, de niños o de liderazgo y todo en el marco de nuestras reuniones buscando agradar a Dios; a pastores, ministros o sacerdotes desafiando la enfermedad y que ahora forman parte de las estadísticas de muertes por contagio. Esto se frenó gracias a la intervención del gobierno en diferentes países ¡Congregaciones enteras fueron diezmadas!

Si estamos buscando salvar VIDAS debemos seguir las indicaciones de NO reunirnos por lo pronto. Reunirnos en mi opinión todavía no sería una opción. Todo tiene su tiempo y hoy es tiempo de salvar VIDAS, quizá la tuya o la de alguien cercano.

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¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

Isaí Rayas Linares *

“Veo una gran necesidad de Dios en nuestra sociedad. Veo familias que están colapsando, gente sumida en depresión, ansiedad, y sufriendo violencia intrafamiliar. Veo gente desesperada por no encontrar una solución a sus problemas gente enferma y con un gran dolor en sus vidas. Veo a hijos que se levantan contra los padres para arrebatarles la vida, y veo hogares devastados por el alcoholismo y la drogadicción. Veo a hombres con una gran carga por no poder suplir las necesidades de su familia, veo mujeres abandonadas y sin consuelo, veo empresarios arruinados por esta pandemia, veo mucha gente que perdió su trabajo y la está pasando muy mal… Y todavía me preguntan ¿Por qué es necesario abrir las iglesias?”

Yo también me lo he preguntado. ¿Por qué es necesario abrir los templos en estos tiempos? Pero cuando pienso como algunos creyentes “se necesitan abrir los templos porque la gente necesita de Dios para salir de sus problemas (problemas como los que ya describí)” me critico antes de responderme y, sabiendo que la crítica no nos gusta, a veces hasta decimos; criticarnos es ir contra Dios… Aun así, no puedo evitar cuestionármelo. De verdad, ¿si abrimos los templos todos esos problemas se van a solucionar? O, cuando menos, ¿empezarán a disminuir?

La verdad es que siempre ha habido necesidad de Dios y la creación tiene milenios reclamando la manifestación de los hijos de Dios para suplir esa hambre espiritual que el mundo experimenta: los divorcios van en aumento desde hace décadas, y es algo tan notorio para todos, al grado que la misma autoridad civil desde hace más de un lustro –al menos aquí en Durango- implementó platicas prematrimoniales, hablando con sinceridad con ayuda de algunos pocos ministros, sobre la vida matrimonial; con sus altas y sus bajas, cosa que en muchas iglesias se ha dejado de lado por temas tabúes, como que “no son propios para hablarse en la iglesia”, pero no se tratan ni en consejerías personales y se ha limitado a enseñar “la mujer sométase a su marido”, “el varón sea hombre de una mujer”… y listo. Todos los demás problemas, si se presentan en la iglesia en muchos casos se hace “de la vista gorda”

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