Categoría: Artículos de Reflexión

Profetas de Pacotilla y Señales de los Tiempos

Profetas de pacotilla y señales de los tiempos

¿Dónde publica el Mesías que lo que acontece en la vida son señales que anuncian al castigo divino? Jesús no era un charlatán, como tantos hay en nuestros días. Jesús anuncia la buena noticia

Pedro Álamo

En nuestros días, han salido a la palestra agoreros del fin del mundo, heraldos de juicios divinos, pregoneros de catástrofes, teólogos de mal agüero, profetas de pacotilla…, ante la pandemia provocada por el coronavirus. Todos tienen un denominador común: mercadear con la fe provocando miedo. ¡Qué lejos están del evangelio y de la intención de Jesús de Nazaret!

No he oído a esos charlatanes protestar contra el peor mal que azota a la humanidad, el hambre, ni denunciar la injusticia social que millones de personas están viviendo, ni levantar la voz ante la explotación y dominación que ejercen los poderes financieros sobre la población mundial, ni sobre la trata de personas… No, solo tienen voz para aprovecharse de la situación y proclamar a los cuatro vientos que la pandemia es un juicio divino, una especie de preparación de lo que está por llegar con la seguridad del que se cree en posesión de la verdad revelada de Dios…

Los males que denuncian los profetas de la Escritura están dirigidos al pueblo de Dios y son estructurales, culminando con los mensajes de Jeremías y Ezequiel cuando denunciaban a los pastores de Israel: “Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer 23.2), “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!… No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia… Yo estoy contra los pastores…” (Ez 34.2,ss.).

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Jesucristo y la Vida Económica

Jesucristo y la vida económica

Silvano Mares Rangel

Referencias: Mateo 8:2, Lucas 9:58, Lucas 10:4, Juan 12:6, Juan 13:29, Mateo 6:19-34, Lucas 12:13-48 y Mateo 20:1-16.

Usted jamás ha pensado en la vida de Jesús, el Jesús humano que comía, dormía, lloraba, tenía frío. ¿Se ha cuestionado usted cómo le hacía Jesús para vivir? ¿Dónde comía y dormía? ¿Qué importancia daba al dinero y a los bienes materiales? ¿Quién lo patrocinaba? ¿Qué lecciones su vida nos deja a nosotros? Acudamos a las Escrituras para darnos una idea de lo que era el Señor. Mateo 8:20 dice “[…] las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos –le respondió Jesús- pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”.

“Luego dijo Jesús a sus discípulos: -por eso les digo: no se preocupen por su vida, que comerán, ni por su cuerpo, con que se vestirán, la vida tiene más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa fíjense en los cuervos no siembran ni cosechan, ni tienen almacén ni granero, sin embargo, Dios los alimenta” .

Lucas 12: 22-24

Lucas 10:3-11 dice “¡Vayan ustedes! Miren que los envió como corderos en medio de lobos. NO lleven monedero ni bolsa ni sandalias, ni se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan primero “Paz a esta casa”, si hay allí alguno digno de paz gozará de ella; y si no la bendición la bendición se cumplirá. Quédense en esa casa, t coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador digno es de sueldo. No anden de casa en casa. Cuando entren en un pueblo y los reciban coman lo que les sirvan. Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganle “el reino de Dios ya está cerca de ustedes”.

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Espiritualidad Barroca en Tiempos de Pandemia

Espiritualidad barroca en tiempos de pandemia

David Rodríguez Fuentealba

“Me siento tan tentado, tan tentado a perder las esperanzas. Estoy asustado. El silencio de tu espera es terrible. Rezo, pero estoy perdido. ¿O es que sólo estoy rezando al silencio? A la Nada”.

Sebastião Rodrigues, Silence (Martin Scorsese)

La pandemia del Covid-19 ha provocado que procesos de digitalización se hayan visto bruscamente acelerados. Sin duda, con mayor o menor resistencia, era una realidad imposible de eludir en el mediano y largo plazo (Harari, 2018). Lo que nunca imaginamos es que tendríamos que elaborar nuestros ministerios eclesiales a través de plataformas digitales. La cultura analógica de ser y hacer iglesia en Latinoamérica, con todo el elemento de la corporalidad y afectividad fraternal de nuestras comunidades, fue abruptamente interrumpida por una disyuntiva paradójica: en nuestra lejanía, está el amor.

Por tanto, lo que por mucho tiempo representó una amenaza para los fines disciplinarios y la moral doméstica de la iglesia, internet y redes sociales, hoy se transforma en los medios por los cuales aquello que sentimos decir, sale al mundo, quizás sin límites de resguardo.

En lo tocante al fenómeno religioso ha habido variados intentos por releer (vacíamente) la importancia de nuestros templos y de la liturgia. Aminorar la repercusión de la sacralidad de nuestros cultos, no ayuda a asumir que estamos entrando francamente en un proceso de desritualización [1].

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Vida o Almas

Vidas o almas

El no haber discipulado a la feligresía en las cosas básicas ya dio su fruto, creyentes tibios que se enfriaron. ¡Y esperan recargar pilas al volverse a reunir! Es motivante el reunirse, pero no es el único ni principal factor de crecimiento personal en la fe.

Carlos Alejandro Muro Flores

¿Qué es lo que queremos salvar, las VIDAS de las personas o las ALMAS de la gente?

Ya fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que podría declararse ENDÉMICA la pandemia por SAR COV-2 (esto es, que va a permanecer con nosotros con brotes de cuando en cuando).

No puedo dar crédito cómo se están levantando voces dentro de la comunidad eclesiástica hablando de volver a la normalidad como si no estuviera pasando nada.

Si estamos pensando en salvar VIDAS es inminente el peligro que con lleva el volvernos a reunir en nuestros templos.

Todavía tengo muy presente las publicaciones relatando los contagios en diversos eventos de ministerios de canto, de niños o de liderazgo y todo en el marco de nuestras reuniones buscando agradar a Dios; a pastores, ministros o sacerdotes desafiando la enfermedad y que ahora forman parte de las estadísticas de muertes por contagio. Esto se frenó gracias a la intervención del gobierno en diferentes países ¡Congregaciones enteras fueron diezmadas!

Si estamos buscando salvar VIDAS debemos seguir las indicaciones de NO reunirnos por lo pronto. Reunirnos en mi opinión todavía no sería una opción. Todo tiene su tiempo y hoy es tiempo de salvar VIDAS, quizá la tuya o la de alguien cercano.

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¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

¿Por qué no estoy pidiendo que se abran los templos?

Isaí Rayas Linares *

“Veo una gran necesidad de Dios en nuestra sociedad. Veo familias que están colapsando, gente sumida en depresión, ansiedad, y sufriendo violencia intrafamiliar. Veo gente desesperada por no encontrar una solución a sus problemas gente enferma y con un gran dolor en sus vidas. Veo a hijos que se levantan contra los padres para arrebatarles la vida, y veo hogares devastados por el alcoholismo y la drogadicción. Veo a hombres con una gran carga por no poder suplir las necesidades de su familia, veo mujeres abandonadas y sin consuelo, veo empresarios arruinados por esta pandemia, veo mucha gente que perdió su trabajo y la está pasando muy mal… Y todavía me preguntan ¿Por qué es necesario abrir las iglesias?”

Yo también me lo he preguntado. ¿Por qué es necesario abrir los templos en estos tiempos? Pero cuando pienso como algunos creyentes “se necesitan abrir los templos porque la gente necesita de Dios para salir de sus problemas (problemas como los que ya describí)” me critico antes de responderme y, sabiendo que la crítica no nos gusta, a veces hasta decimos; criticarnos es ir contra Dios… Aun así, no puedo evitar cuestionármelo. De verdad, ¿si abrimos los templos todos esos problemas se van a solucionar? O, cuando menos, ¿empezarán a disminuir?

La verdad es que siempre ha habido necesidad de Dios y la creación tiene milenios reclamando la manifestación de los hijos de Dios para suplir esa hambre espiritual que el mundo experimenta: los divorcios van en aumento desde hace décadas, y es algo tan notorio para todos, al grado que la misma autoridad civil desde hace más de un lustro –al menos aquí en Durango- implementó platicas prematrimoniales, hablando con sinceridad con ayuda de algunos pocos ministros, sobre la vida matrimonial; con sus altas y sus bajas, cosa que en muchas iglesias se ha dejado de lado por temas tabúes, como que “no son propios para hablarse en la iglesia”, pero no se tratan ni en consejerías personales y se ha limitado a enseñar “la mujer sométase a su marido”, “el varón sea hombre de una mujer”… y listo. Todos los demás problemas, si se presentan en la iglesia en muchos casos se hace “de la vista gorda”

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Nosotros, los de Entonces

NOSOTROS, LOS DE ENTONCES

Por Alan Sánchez Cruz
Domingo 7 de junio de 2020

Qué interesante es la actividad, a veces ociosa, pero nostálgica de mirar un álbum fotográfico. Nuestros padres o abuelos seguramente nos dejaron mirar alguna vez una de sus fotografías en blanco y negro. ¿A quién no le sucedió que, llevando a la novia, o al novio a casa, llegase el momento de desempolvar el álbum y ver aquellas fotos donde estamos llorando, o donde nuestra mamá nos acababa de bañar, o la foto cuando se nos cayó el diente?

Fue a finales del siglo XIX que la gente comenzó a tomarse fotografías con mayor frecuencia, y hasta 1903 que se desarrolló el procedimiento de impresión a medios tonos que facilitaría la publicación de fotografías en libros, revistas y periódicos. Antiguamente, la familia o el individuo se colocaba delante de la cámara con el cuidado de no hacer movimientos bruscos, porque la fotografía podía salir mal. Inclusive, alguno de nosotros conserva una foto borrosa, o donde tenemos los ojos rojos o cerrados. Hoy, la tecnología -en complicidad con la providencia divina- ha favorecido a quienes no somos tan agraciados: con alguna aplicación podemos ponerle “un poco más ahí”, quitarle “un poco más acá”, y editar la imagen a nuestro gusto.

Creo que el propósito principal de las fotografías fue desde sus inicios, y sigue siendo, conservar momentos. Sin duda, al regresar a ellas, hemos expresado: “¡Mira lo que estábamos haciendo!”, “¿te acuerdas…?”. Sería interesante leer la Biblia como un álbum de fotografías, donde, a través de las mismas, se cuenta la historia de un pueblo al que Dios favorece y acompaña. Las fotografías que salieron mal pudieran ser aquellas donde se cuenta que el pueblo se desvió, se fue tras otros dioses o “se movió” -en el momento del flash- y salieron borrosas. Al repasar su historia, aquel pueblo hubiese preferido que el Señor le dijese: “Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril” (Isaías 43:18-19 DHH). En cambio, sería bueno mirar aquellas fotografías donde ese mismo pueblo está consciente de su humanidad, de sus pecados, pero tiene su seguridad en el Dios con quien ha hecho alianza. El salmista dice: “Él es el Señor, nuestro Dios; ¡él gobierna toda la tierra! Ni aunque pasen mil generaciones se olvidará de las promesas de su alianza…!” (Salmo 105:7-8 DHH).

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Ética Pastoral

Ética pastoral

A propósito de inminentes cambios pastorales e inicio del año conferencial 2020-2021, hacemos un llamado a la ética, ya que al denigrar a un obrero que nos antecede, menospreciamos al Ministerio del cual todo formamos parte.

David Tinoco Andrade (†) *

La Iglesia Metodista, merced a su característico de libertad y mente abierta produce un verdadero mosaico de corrientes, opiniones y modos de pensar.

Un tema que siempre es punto de innumerables interpretaciones es el de la Itinerancia. Prueba de ello fue la interesante mesa redonda que en las sesiones de la Conferencia Fronteriza se llevó a cabo, precisamente con el tema “La itinerancia metodista”.

La consideración en sí está llena de paradojas. El mismo pastor que dice que no está de acuerdo con la itinerancia porque lo cambian precisamente cuando él y su familia se están “ambientando” a la comunidad. Este mismo pastor se inquieta y pregunta al presbítero de distrito, a un secretario ejecutivo y, si es muy osado, aún al mismo obispo acerca de “si habrá muchos cambios”. Es el mismo que en sus predicaciones y en sus editoriales en el boletín de su iglesia comienza a amenazar (o aliviar) diciendo “ya viene la Conferencia Anual y sabemos que habrá muchos cambios…”.

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¡Enfermedad Contagiosa Ataca a los Cristianos!

¡Enfermedad contagiosa ataca a los cristianos!

¡Es peligrosa! ¡Contamina!

Abner Alaniz Rangel

Por supuesto, que de momento toda la atención mundial está centrada en el COVID-19. Sigo con atención los mensajes de nuestro primer mandatario en las mañaneras y me parecen adecuadas sus acciones y recomendaciones. En mi último diplomado sobre periodismo, tuve la oportunidad de escuchar la disertación del Lic. Joel Jiménez, Director del Instituto Autónomo de Investigación Teológica, que tomare como referencia.

Una de las grandes luchas que el cristiano tiene que enfrentar, indudablemente, es la lucha de la carne contra el espíritu. Pablo, el apóstol de los gentiles, resume esta lucha al decir: “Yo no me entiendo a mí mismo, porque quiero sinceramente hacer lo bueno, pero no puedo. Hago lo que no quiero hacer, lo que aborrezco. Sé bien que no estoy actuando correctamente y la conciencia me dice que las leyes que estoy quebrantando son buenas. Más de nada me sirve, porque no soy yo el que lo hace. Es el pecado que está dentro de mí, que es más fuerte que yo, el que me hace cometer perversidades”. (Romanos 7. 15, 16, 17, paráfrasis La Biblia al Día).

De gran trascendencia, será analizar la enseñanza de las Escrituras, porque invariablemente los malos pensamientos, son un obstáculo a la sana relación entre los seres humanos. Los malos pensamientos, nos condicionan para tener un concepto equivocado y una torpe relación, con aquellos que forman nuestro entorno familiar, laboral o eclesial.

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Evangelio de la Conspiración

‘Evangelio de la conspiración’ en tiempos de coronavirus

Sin dudas, las teorías de conspiración están en nuestros púlpitos. Los profetas del desastre harán su agosto.

Tomás Gómez Bueno

Las teorías de conspiración, hoy en boga por los estragos que está causando la pandemia del coronavirus, se están convirtiendo en unos de los insumos de mayor uso de parte de los predicadores extremos y sensacionalistas. La oferta de abundancia, poder, seguridad y bienestar sin límites que nos trajeron con su manida teología de la prosperidad, parece no tendrá mucha acogida en medio y después de la pandemia.

Estos profetas, al margen de la Biblia, tomarán la ofensiva, se desmontarán del carro de la abundancia y se montarán en el carro del desastre y el miedo. Los que antes se montaron en la abundancia creada en la sociedad del consumo, ignorando las injusticias, los mismos que crearon la teología de la prosperidad al servicio de la vanidad y el lujo, ahora nos traerán su versión del COVID-19, y por lo que se percibe, viene envasada en las especulaciones más fantasiosas de la llamada teoría de la conspiración.

Así como los predicadores de la prosperidad sustituyeron a Dios por el dinero y nos señalaban la ruta a la prosperidad, pero también nos cobraban el peaje; estos promotores de teorías de conspiración ponen el destino final de la humanidad en manos de grupos y personas superpoderosas que, según ellos, son los dueños y señores de los fines últimos y supremos de la vida y de la historia.

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