Pablo Oviedo
El 31 de octubre de 1517 presumiblemente Martín Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Las 95 tesis marcan el inicio de la Reforma Protestante, un acontecimiento que supuso una transformación profunda de la sociedad, la cultura, la política, la economía y el cristianismo europeos y dio lugar a un cambio de paradigma eclesial y civilizatorio. En un sentido histórico se puede afirmar que el metodismo – mediado por la Iglesia Anglicana, donde nace como movimiento- es heredero histórico de la Reforma y de sus principales reivindicaciones. Mas allá de las diferentes lecturas posibles que se pueden hacer de la Reforma, el aporte teológico y su correspondiente experiencia es clave. En ese sentido, la Reforma al romper con el sistema eclesial totalizador y autoritario vigente en el s. XVI, estableció propuestas teológicas que se presentaron en sus comienzos como una alternativa al mismo, a saber: Solo Jesucristo: la única mediación para la salvación divina, solo la Escritura: como norma principal de autoridad, solo la Gracia y la fe: por la fe somos salvos y no por obras, solo a Dios la gloria y el sacerdocio universal de los creyentes.
El metodismo le debe a la Reforma –a través de la síntesis teológica llamada “vía media” del Anglicanismo- el marco general de sus principios, considerados por Wesley como centrales, cuya ausencia haría peligrar al verdadero cristianismo.
Si afirmamos que la herencia fundamental de Lutero es la radicalidad de la gracia, como fundamento de la vida y de la fe, Wesley es un heredero de este. Albert Outler, en su clásica obra sobre la teología de Wesley, observaba que “Para Wesley, la iniciativa del Espíritu es la esencia dinámica de toda la gracia”, y años más tarde en su monumental edición de los Sermones de Wesley, afirma contundentemente:
Seguir leyendo «Wesley y los Puntos en Común con la Reforma Protestante»“el corazón del evangelio de Wesley fue siempre un sentido muy vivo de la gracia obrando a todo nivel en la creación y en la historia, en las personas y en las comunidades… La ‘sustancia católica’ de la teología de Wesley (que incluye lo protestante y lo católico, lo occidental y lo oriental) es el tema de la participación – la idea de que toda vida es gracia y toda gracia es la mediación de Cristo por el Espíritu Santo”.
Sermons I,A.Press, Nashville, 1984, págs. 98-99












