Cuando se vive en un mundo multilingüe, es difícil imaginar el efecto de una palabra, frase, versículo, capítulo o libro en la vida de una persona. Pero cuando alguna de las anteriores es oída en la lengua materna, su efecto es mayor, su alcance penetra hasta llegar al corazón, con una comprensión plena.
El libro de los Salmos en amuzgo es el más usado para compartir el mensaje de Dios al pueblo «ñomndaa (“indígenas que hablan la palabra del agua”)» de Xochistlahuaca, Guerrero. Desde que las palabras de los salmos han sido escuchadas por el pueblo «ñomndaa» en su lengua materna, algo ha pasado en sus corazones.
Marcela, mujer enferma de edad avanzada que vive en la región, escuchó los Salmos 121 y 139 en su lengua materna, leídos por Erica, integrante del equipo de traducción. Mientras oía, lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, y asombrada preguntó: «¿Entonces me puedo acercar a Dios y él a mí?».
Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
TESTIFICAR AL MUNDO: FRUCTIFICAR PARA CRISTO
Recordemos que estamos en él COMO del discipulado cristiano y la quinta disciplina que el discípulo debe tener en su vida es “Testificar al mundo”. Para descubrir el verdadero secreto de “Fructificar para Cristo”, debemos reconocer que el Espíritu Santo es quien nos capacita para testificar. Él da testimonio por medio de nosotros. Cuando permití que el Espíritu Santo me llenara, las personas a quien yo he testificado comenzaron a entregarse a Cristo. Juan 15:8 dice “En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Cristo desea que sus discípulos fructifiquen y la manera de dar evidencia de que somos discípulos de Jesús es llevar mucho fruto. Si mantiene una relación de obediencia a Cristo. Usted va a querer testificar acerca de tal relación a sus amigos. La rama que vive unida a la VID VERDADERA, FRUCTIFICA.
Si practicas las disciplinas alrededor de la cruz del discípulo, deseará testificarle a los no creyentes. Si tiene comunión con el pueblo de Dios, mientras vive diariamente en la Palabra y ora con fe, usted testificará en forma natural y normal a los demás acerca del Cristo que vive en usted. Cuando el amor de Dios fluya hacia usted y a los demás, a través del Hijo, deseará testificar de las buenas noticias de Cristo a quienes lo rodean. Si usted ya es un discípulo comprometido con Jesús, lo demostrará llevando mucho fruto para ÉL. Lo hará como resultado natural de ser un seguidor de su Maestro. No lo hará por sus medios, como yo traté de hacerlo al principio. Usted permitirá que el Espíritu Santo lo capacite para la obra del ministerio. Cuando fructifica para Jesús, está glorificando al Padre y el Señor lo usará para enseñarle a otros acerca de Él.
Si cien predicadores pudieran ponerse de acuerdo sobre consejos que les darían a otros ministros, probablemente valdría la pena sopesar su sabiduría sobre el tema. Esto es justo lo que la Asamblea de Westminster ofreció en un “subcomité» sobre la predicación dentro del Comité principal para la adoración. Allí fue donde la junta explicó que alguien que pretende predicar necesita ser un erudito, un adorador, un orador, un apologista, un pastor y un sirviente.
1.Un erudito Incluso antes de que entre al púlpito, el predicador debe ser un erudito. Al remitir a los aspirantes al Comité para la Ordenación, la asamblea explicó que «de acuerdo con las Reglas de Ordenación», un ministro debe «en cierta medida» ser «guiado para un servicio tan importante». Él debe tener «habilidad en los idiomas originales y en las artes y las ciencias, como guía a la Divinidad». Debe tener «conocimiento de teología, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras». Debe poder entender y resumir las Escrituras, analizar y dividir textos, asegurarse de que las verdades que expone están «contenidas o fundamentadas en ese texto» que predica e insistir en aquellas doctrinas que hacen referencia al pasaje que dirige. Sin embargo, debe ser el tipo de académico cuya enseñanza se «expresa en términos simples». Es decir, un académico cuyo trabajo es para el beneficio de los demás y no solo para él o para sus colegas.
2. Un adorador En los párrafos que enfatizan más claramente las habilidades académicas de un predicador, la asamblea también destacó que predicador debe ser un adorador. De hecho, inmediatamente después de subrayar que un predicador debe ser un estudiante de la verdad y un experto en la Biblia, el comité estableció que el predicador debe tener «sus sentidos y su corazón ejercitados en ello por encima del tipo común de creyente». Debe confiar en «la iluminación del Espíritu de Dios y otras formas de edificación». Al «leer y estudiar la Palabra» y al buscar a Dios «a través de la oración, y un hombre humilde», el predicador siempre debe «ser capaz de admitir y recibir cualquier verdad que aún no se haya alcanzado, cuando Dios se la de a conocer». Los miembros de la asamblea consideraron la preparación para la predicación como un acto de piedad, una experiencia santificadora del culto personal. Y así «debe usar» y «mejorar» sus «preparaciones privadas, antes de expresar en público» lo que ha estudiado. Es decir, debe ser «persuadido en su propio corazón de que todo lo que enseña es la verdad de Cristo encomendando su labor a la bendición de Dios, y mirándose con asombro a sí mismo y al rebaño del que el Señor lo ha hecho supervisor».
Reunión del UMITF (United Methodist Immigration Task Force) con participación de obispos metodistas mexicanos
Enero 21 al 23, 2019. En las ciudades fronterizas de Reynosa, Matamoros, McAllen y Brownsville, en los estados de Tamaulipas y Texas, se realizó la reunión del UMITF atendiendo trabajos y proyectos en temas migratorios con la Iglesia Metodista Unida de aquel país y la Iglesia Metodista de México. Por parte de la IMMAR asistieron los obispos metodistas mexicanos José Antonio Garza Castro (CAO), Rodolfo Rivera (CANCEN) y Felipe Ruiz (CANO), además de los pbros. Arturo González (presidente nacional de Acción Social y Asuntos Migratorios) y Ricardo Martínez. Por parte de la IMU, asistieron la obispa Minerva G. Carcaño, el obispo Elías Galvan, el obispo Julius C. y los reverendos Francisco Cañás y Jack Amik, entre otras personalidades.
Las autoridades de ambas iglesias pudieron visitar diversos ministerios y convivir con algunos migrantes, entregarles alimentos y artículos de aseo. Pero sobre todo, compartirles el amor de Dios y tener una palabra de oración con ellos. Se visitaron tres albergues que hacen trabajo con migrantes en Brownsville y McAllen. El obispo Felipe Ruiz nos caomparte que “en uno de los albergues pudo cargar un bebé llamado Emanuel, cuyos padres son migrantes de Zimbabwe”. También, tuvieron la oportunidad de conocer muchas historias de migrantes provenientes de Centroamérica.
¿Realmente la Biblia nos facilita pautas para organizar una vida entera, incluso una sociedad?
José Hutter
A lo largo de sus 2000 años de historia, los cristianos no solamente se han dedicado a predicar el evangelio. Evangelizar es sin lugar a duda su privilegio más grande y su tarea más urgente. Pero de paso -y casi como un efecto colateral- la fe cristiana ha moldeado culturas y naciones enteras. Para nosotros que vivimos en una época que se ha tildado de “post-cristiana” casi nos parece ciencia ficción.
Fueron los cristianos quienes regalaron al imperio romano una nueva cultura y ética. A través del Imperio bizantino de hecho prolongaron la vida de la Roma antigua unos mil años más, hasta la época de los reformadores. Enriquecieron Occidente y Oriente con una cultura avanzada en todos los ámbitos.
Más tarde, en Occidente ocurrió otro tanto: el re-descubrimiento del evangelio en la época de los reformadores llevó a Europa a una auténtica explosión de creatividad, desarrollo y bienestar en todas las áreas de la vida humana.
La Biblia dice: Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes III, llamado el Grande, he aquí unos hombres sabios del oriente vinieron a Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella (que anunció su llegada) hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.
Oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él; y convocando a todos los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo; y ellos le dijeron: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú Belén Efrata, aunque eres una pequeña aldea entre todo el reino de Judá; no obstante, de ti saldrá un Guiador, que será Pastor de mi pueblo Israel; y cuyos orígenes vienen desde la eternidad” (Mi. 5:2).
Entonces Herodes, llamando en secreto a los sabios, inquirió de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: “Vayan, busquen, y pregunten con diligencia por el niño; y cuando lo encuentren, vuelvan y díganme dónde está, para que yo también vaya y le adore”. Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron.
Esbozando una sonrisa Ofrendémonos en este nuevo año al Dios que hace nuevas todas las cosas.
Por Yolanda Tamayo. Enero 7, 2019.
Ante mis ojos se desnudan nuevos días. Me ilusiono y deseo que la tierra en barbecho esté preparada para la siembra.
Confío en Dios, me abrazo fuertemente a sus promesas, asida a ellas auguro una travesía grata, un viaje en el que volver a blandir sueños que se han diluido. Tomo fuerzas, levanto la mirada y me impulso hacia el año que ante mí se desabriga, deseosa de que cada día esté cubierto de enseñanzas que poner en práctica. La vida es demasiado corta, pese a ello, seguimos preso de un fútil deseo por eternizarlo todo, entregados a la nula labor de querer detener el tiempo y doblegarlo a nuestro antojo.
Qué torpeza la de seguir sometiéndonos a las malas costumbres que nos empobrecen. Desechemos el poner florituras al rencor, a la conveniencia, al sentimiento de pasividad ante lo realmente importante.
Promotora del ministerio de la mujer metodista en México como Presbítero Itinerante, falleció el pasado 22 de diciembre de 2018 en Puebla, Pue. Compilación biográfica de José Donato Rodríguez Romero (octubre de 2018)
Rebe, como cariñosamente muchos hermanos le llaman, nació en el Distrito Federal, y a los tres años la llevaron a vivir al pueblo más famoso entre los metodistas sureños, llamado San Juan Acozac el 28 de enero de 1951.
Su familia la componían don Ulises Chávez Báez, asistente ocasional por ese entonces a la iglesia de Peralvillo, en la Cd. de México, y doña Emilia Domínguez Tiznado, maestra de profesión. Él, originario de San Juan Acozac y ella de otro pueblo no menos famoso: Ahualulco, Jalisco.
Rebeca es la más pequeña de sus doce hermanos: Nohemí, Elizabeth, Elvia, Javier, Saúl y Santiago, además de cinco que fallecieron; todos ellos nacidos en el entonces Distrito Federal, hoy Cd. de México.
Conferencia presentada en el curso avanzado de los pastores de la Iglesia Metodista Unida en Honduras por el Pbro. Basilio Filemón Herrera López, director del Seminario Metodista Dr. Gonzalo Baéz Camargo de la Cd. de México.
Pbro. Basilio Filemón Herrera López
1. PENSAMIENTO Y ACCIÓN SOBRE LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN EL REV. JUAN WESLEY Y LOS METODISTAS Estamos enfrentando como humanidad situaciones dolorosas como la migración, la pobreza, la corrupción, la desintegración familiar, el hambre, la violencia, la explotación sexual etc., Y la Iglesia de Cristo, parte de esta humanidad tiene la posibilidad de incidir en la solución de las situaciones dolorosas, la transformación de la sociedad y la eliminación de toda situación o práctica que denigra a los seres humanos.
Los metodistas como parte de la Iglesia de Cristo y herederos del pensamiento de Juan Wesley, debemos reflexionar, analizar, dialogar y definir nuestra misión en el mundo. Justo L. González escribió:
“Si Wesley y su teología tienen algo positivo que contribuir a la vida y esperanza de nuestra América, y de la iglesia dentro de ella, un redescubrimiento de la teología de Wesley tiene ya disponibles canales naturales por los cuales esos elementos benéficos podrían fluir. Y lo contrario es igualmente cierto: si las tendencias enajenantes y ultramundanas que aquejan a buena parte del cristianismo latinoamericano nos vienen de Wesley y su teología, probablemente lo mejor será olvidarnos de Wesley, y dejar que sus escritos acumulen polvo en los estantes de nuestras bibliotecas”.
González, Justo. “Juan Wesley. Desafío para nuestro siglo”. FAIE-La Aurora.
Estoy convencido que la teología de Juan Wesley por cuanto surgió de la reflexión bíblico – teológica tiene mucho que contribuir a la vida y esperanza del mundo, pero solo será posible si desempolvamos los escritos de Juan Wesley, redescubrimos su teología bíblica y reformulamos la praxis en nuestro contexto para seguir realizando la misión de Dios.
El seguidor del Maestro, no puede tener un alma sorda, ni unas manos insolidarias, ni unos pies que no estén prestos a acudir allí donde se da ese grito.
Juan Simarro
Se ha dicho que el dolor es el “megáfono de Dios”, un grito que se expande por el mundo desde aquellos momentos del Edén. Muchos dolores, muchos gritos que surgen sin cesar en medio de un mundo doliente. Yo, estando de acuerdo con esto, veo y oigo muchos otros gritos que, quizás, también están siendo aumentados por el “megáfono de Dios”, y ante los cuales muchas veces nos hacemos los sordos, aunque se expresen con tanta fuerza que parecen querer romper nuestros tímpanos, al menos los “tímpanos” del alma.
¿Quién no oye el grito de los pobres? ¿No es, acaso, un grito también ampliado por el megáfono de Dios y ante el cual, desgraciadamente, nos hacemos los sordos? ¿Hay sorderas del alma, del corazón, de la sensibilidad? Los pobres, los oprimidos, los débiles del mundo, los explotados, vejados, humillados y ofendidos. ¿No están, acaso, en el centro de la sensibilidad de Dios? ¿No son citados como destinatarios específicos del Evangelio? ¡Cómo no va a estar su grito amplificado por el “megáfono de Dios!
Quizás es que el alma tiene una sordera selectiva. Quiere escuchar algunos de los gritos amplificados por Dios, pero otros no. Parece que donde la conciencia se endurece hasta quedar sorda, es ante ese gran escándalo humano que es la pobreza en el mundo, la opresión, el despojo de los débiles, el abandono de más de media humanidad. Señor, ¿dónde está tu grito?