SÓLO UN PUEBLO DE DIOS
Un tema que no deja de aparecer de un modo u otro, ya en los estudios bíblicos de las iglesias, ya en las redes sociales, es el de Israel contado por unos como pueblo de Dios, y descontado por otros como tal. Esto nos llama la atención no nada más por querer tener algo en qué pensar, sino porque los acontecimientos en el Medio Oriente desde hace más de 50 años, con sus variaciones tan frecuentes, nos impelen a elegir un modo de mirar a esa nación recientemente resurgida. Por ejemplo, no quisimos dejar ir el detalle hace unos meses cuando el Primer Ministro israelí, Netanyahu, en un twitter celebraba con D. Trump su proyecto del muro fronterizo, comparándolo con el nefasto muro físico y militar y el subsiguiente bloqueo comercial inhumano que Israel construyó contra los palestinos de Gaza. Pero este asunto no será comentado por esta vez.
Dado que todo ya ha sido dicho por alguien, no se puede expresar hoy una opinión al respecto sin ir a caer en alguna clasificación. Si se dice que Israel sigue siendo el pueblo de Dios, se caerá en la caja de los dispensacionalistas; si se dice que no, algunos colocarán al que así opine o en la eclesiología amilenialista de los reformadores, o entre los defensores de “la teoría de la sustitución”, o peor, como un eco del antisemitismo que Lutero lamentablemente profesó en los últimos años de su vida.

Martín Lutero
EVENTOS O PROCESO
XXIII ASAMBLEA DE LEGIONES BLANCAS DE SERVICIO CRISTIANO.
CONCURSO DE MÚSICA Y ALABANZA 2017