Los retos de una pastoral para la vejez (Primera parte)
Abner Alaniz Rangel (adaptación)
Debo advertir que me presento como un aficionado, en proceso de vejez, que comparte sus experiencias de más de 50 años de ministrar al servicio de la Iglesia Metodista de México, además de amplia investigación documental; y no tanto como un experto en la materia.
Sólo lamento que tengo la condicionante del tiempo, que me obliga a dejar en el tintero mucho del material investigado; y hay razón en ello, los expertos afirman que no se puede conservar la atención del auditorio, más allá de unas cuantas líneas. Invoco vuestra indulgencia.
«Senectus ipsa est morbus». “¡Qué pena llegar a viejo!” reza un viejo texto egipcio, que data de 2,500 años antes de Cristo; y añade: “El viejo se debilita día a día, sus oídos se vuelven sordos, su vista se baja, su fuerza declina, el corazón no descansa. La boca se queda muda y ya no habla. Sus facultades mentales merman; no consigue recordar hoy lo que hizo ayer. La vejez es la peor de las calamidades que puedan afligir al hombre”.
“Por eso, dejen de pecar y vuelvan a obedecer a Dios. Así él olvidará todo lo malo que ustedes han hecho, les dará nuevas fuerzas”.
Hechos 3:19 TLA
El arrepentimiento es, según el diccionario, “pesar por algo que hayamos hecho”. Pero bíblicamente la palabra arrepentimiento («metanoia») nos invita a pensar diferente o reconsiderar. Moralmente, significa sentir compunción.
Por otro lado, conversión es «epistréfo», que quiere decir revertir (literalmente figurativamente o moralmente): convertir, volver.
Recuerdo una campaña en mi iglesia natal El Buen Pastor de Monclova. En esta campaña, cerramos la calle que está enfrente de la iglesia y de la plaza Juárez, calle Jiménez. Se presentó un coro de Saltillo, Coahuila, y después un buen mensaje evangelístico. Había al menos unas 200 sillas en la calle, de esas 200 sillas, 150 estaban ocupadas por cristianos. Recuerdo también que se decía: “¡35 personas se convirtieron!”.
En las actividades de la iglesia posteriores a este evento, no vi que aumentara la congregación. ¿Dónde estaban esas 35 personas? Quizá 35 personas recibieron a Jesús, y eso es muy bueno, pero, no necesariamente estas personas se arrepintieron y se convirtieron.
También, en nuestro momento histórico, hay muchos obreros injustamente pagados que necesitarían de la justicia misericordiosa que usó Jesús con los trabajadores de la viña.
Juan Simarro
Espero que os llame la atención algunas de las parábolas del Reino como la Parábola de la Gran Cena, ese valor del Reino que nos dejó Jesús que nos anuncia que “muchos últimos serán primeros”, la afirmación de que habrá prostitutas que podrán ir por delante de muchos religiosos al Reino de los cielos, la Parábola de los Obreros de la Viña en donde los últimos serán pagados los primeros e igual que ellos, la Parábola de la Fiesta de Bodas en donde, al final, entran todos aquellos que jamás habrían pensado en participar en ese banquete, mientras que otros muchos se autoexcluyen o son excluidos, el ver como Jesús saca del banco de los tributos a personas estigmatizadas y ladrones para que sean sus seguidores, y así muchos otros casos. Realmente, no cabe duda de que Jesús hace un trastoque de valores.
Pregunta: ¿Nos escandaliza esto hoy al igual que se escandalizaban muchos de los religiosos de la época de Jesús? ¿Escandaliza esto hoy a profesionales de la religión que se creen representantes oficiales y escogidos de Dios y por Dios? ¿Hay hoy tantos y tantos estigmatizados, proscritos, desclasados y marginados como en el tiempo de Jesús? ¿Cómo es nuestra sociedad hoy? ¿Haría también hoy nuestro Maestro, Jesús, una nueva subversión de valores sociales, económicos y religiosos?
Hoy sigue habiendo personas marginadas y tachadas de pecadores, sigue habiendo ricos acumuladores que despojan a los más débiles de una forma injusta, hoy, también, la situación de la mujer, de la valoración de las razas con la xenofobia y el racismo sigue ahí de una u otra manera. También, en nuestro momento histórico, hay muchos obreros injustamente pagados que necesitarían de la justicia misericordiosa que usó Jesús con los trabajadores de la viña, hoy hay muchas y muchas personas rechazadas del banquete de la vida, personas que no pueden participar mínimamente de los recursos de la tierra y del trabajo para vivir con los mínimos de dignidad imprescindibles.
La fuerza del crecimiento: La fe como fuerza para crecer
Obispo Moisés Morales Granados
Conferencia impartida el pasado 11 de agosto, con motivo de la Semana Nacional del Hombre Metodista, celebrada por la Fraternidad de Hombres Metodistas.
La palabra «crecer» viene del latín crescere, con el mismo significado de aumento de tamaño por medio de un desarrollo orgánico natural. El verbo latino crescere se asocia con la raíz indoeuropea *ker-3 (crecer), presente en las palabras crear y criollo… (Incremento natural).
Al hablar de crecimiento, particularmente crecimiento espiritual, nos referimos al avance individual y colectivo que se inicia con el nuevo nacimiento y terminará con la glorificación. Se trata de ir caminando hacia la madurez, hacia la plenitud como hijos de Dios. El escritor de la Carta a los Hebreos dice: “vamos adelante a la perfección” (cf. Hebreos 5:11-14, 6:1-3). Este mismo escritor nos dirá que por la fe muchas personas realizaron proezas y alcanzaron buen testimonio mediante la fe (Hebreos 11:1-40). Sin embargo, en la vida de muchos cristianos estos pasajes de las Escrituras parecen ser solamente historia sin poderlos encarnar en la cotidianidad del siglo XXI.
Hoy, la gran mayoría de los cristianos nos conformamos con tener una vida moral, aunque en nuestro desarrollo espiritual sea evidente que somos infantes (cf. Hebreos 5: 13), no tenemos fe. Según Wesley la fe del pueblo de Dios es una fe distinta a lo que piensa el mundo. Él se preguntaba “¿Cuál entonces es esta fe mediante la cual somos salvos?” Y nos dejó esta respuesta: “no se trata únicamente de un asentimiento especulativo, racional, frío y sin vida, de una serie de ideas en la cabeza, sino también de una disposición del corazón.” Agrega, además, en el mismo sermón: “La fe cristiana, por lo tanto, no es sólo el asentimiento a todo el Evangelio de Cristo, sino también una confianza plena en la sangre de Cristo, una esperanza firme en los méritos de su vida, muerte y resurrección, un descansar en él como nuestra expiación y nuestra vida, como quien ha sido dado por nosotros y vive en nosotros. Es una confianza segura que el ser humano tiene en Dios, que mediante los méritos de Cristo sus propios pecados han sido perdonados, y uno ha sido reconciliado al favor divino. Es, en consecuencia de ello, acercarse y asirse a él como nuestra sabiduría, justificación, santificación y redención o, en una sola palabra, como nuestra salvación”.
“Una pequeña luz puede cambiar la percepción de las cosas”.
Chip Ingram.
Cuando alguna persona hospitalizada está siendo tratada médicamente, y ya sea que piensa o siente que no está realmente enferma, o no está de acuerdo con el diagnóstico, puede darse de alta de manera voluntaria. Al hacer esto exime de responsabilidad tanto al médico tratante como a la institución que está tratando de ayudarle con su padecimiento. El paciente asume toda la responsabilidad de manera informada por lo que le pudiese suceder en un futuro.
El día de hoy la sociedad está asumiendo conductas que ya no está considerando dañinas, que están en la “normalidad” ya que una buena cantidad de personas piensa igual.
Hace unos años no se pensaba así, la posverdad está tomando lugares impensables moviendo y trastocando los límites de la moralidad, la espiritualidad y la libertad; eliminando de la ecuación las palabras “arrepentimiento”, “pecado” y “consecuencia”; exaltando la individualidad y una espiritualidad antropocéntrica.
Tenemos un peligro si nos dejamos moldear por los valores sociales de hoy, que se viven en las sociedades modernas de bienestar individualista, en contracultura con los valores del Reino.
Juan Simarro
Es importante tener cuidado para que, los que nos llamamos cristianos no caigamos en la vivencia de un cristianismo de autoconsumo, de búsqueda de cierto disfrute y de ciertos niveles de bienestar de tipo consumista, sino buscar siempre la práctica de una espiritualidad cristiana comprometida con el mundo, con el prójimo. Tenemos un peligro si nos dejamos moldear por los valores sociales de hoy, que se viven en las sociedades modernas de bienestar individualista, en contracultura con los valores del Reino o con los valores bíblicos en general.
Algunos, en nuestras modernas sociedades, pueden pensar que vivir el cristianismo es una manera de sentirse bien, de estar algo más gozoso, sentirse más realizado y con un cierto estatus de vida más placentero, relajado y cómodo que, en muchos casos nos lleva a una despreocupación del prójimo y de las problemáticas sociales del mundo en el que Dios nos ha puesto, intentando la vivencia individualista o, en su caso, también para los nuestros, en el que lleguemos a niveles de bienestar y comodidades insolidarias.
Es curioso que, en estos planteamientos, se puede caer en el error de la búsqueda de bienestares espirituales de forma insolidaria e impregnados de un fuerte individualismo en donde, para nada, cuenta nuestro prójimo sufriente, ni las estructuras socioeconómicas o de pecado injustas que hacen sufrir a muchos y que oprimen y despojan a más de media humanidad. Pues bien: eso son temas cristianos que no deben ser ajenos a la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana. Leed a los profetas y reflexionad sobre las enseñanzas de Jesús que, de una forma clara, entronca con la línea profética.
Jesús, en la última parte del Sermón de la Montaña invitó a que no emitiéramos juicios contra nadie. Se refería a juicios que condenan, sentencian o castigan a otras personas. Para eso están los jueces, si son asuntos legales, o Dios, si son cuestiones morales y otras más. Y, nosotros, ni jueces, ni dioses somos.
También afirmó que cuando se asume la posición de juez, el juicio que emitimos se vuelve en contra nuestra, puesto que quien juzga a otros revela sus propias carencias o penurias. La psicología profunda ha explorado este campo. También la sabiduría popular (que a veces es más profunda que el mismo Freud). Esta dice: “Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro”.
Al final de su enseñanza, el Maestro aclaró que el asunto de fondo de quien enjuicia, condena, excluye, castiga y sentencia, es que revela una enorme contradicción, cuando no hipocresía. Juzga a los demás con severidad, pero opina de sí mismo con benevolencia. Para estos jueces, el mal ajeno es gigante y su propio mal, muy chico.
¿Qué pensaría John Wesley acerca de cómo el pueblo metodista unido debería enfrentar los problemas críticos de nuestro tiempo?
Rev. Glenn M. Wagner
Puede ser exagerado para cualquiera de nosotros/as pretender saber lo que una persona que murió el 2 de marzo de 1791, hace 229 años, tendría que decir sobre temas contemporáneos de importancia o incluso creer que se prestaría atención a la sabiduría póstuma de Wesley. Pero creo que podemos deducir los pensamientos de Wesley basándonos en sus escritos, que incluyen 400 volúmenes de sermones, notas, comentarios y correspondencia. Muchos de los libros que escribió todavía están disponibles en forma impresa. También hay muchos libros informativos sobre Wesley, de autores/as interesados/as en su vida.
Bajo el liderazgo de John Wesley, el metodismo pasó de ser un pequeño grupo de devotos/as creyentes a convertirse en un movimiento global por Cristo. La huella clara de las ideas espirituales de John Wesley y su devoción personal al evangelio de Jesús aún se pueden percibir en la organización, la gente y el espíritu de la Iglesia.
Así como judíos/as, musulmanes/as y cristianos/as todavía honran la sabiduría de sus antepasados/as bíblicos y los/as estadounidenses todavía buscan la guía de nuestros fundadores nacionales, puede ser fructífero abordar los desafíos actuales con el consejo del visionario fundador del metodismo.
¿Qué diría el fundador del movimiento metodista mundial, que toca las vidas de 80 millones de personas en todo el mundo y más de 12 millones en los Estados Unidos, si se le pudiera pedir que ofreciera su consejo hoy al pueblo metodista unido durante una pandemia mortal?
Una iglesia que piense: la iglesia reformada siempre se debe reformar
María Triviño Hernández
Crecí en una comunidad de fe donde la teología siempre fue mal vista. Los teólogos eran aquellos desviados cuya fe había sido tan insuficiente que terminó conduciéndoles a la total perdición. Durante mi niñez nunca escuché sobre la historia de la iglesia o el contexto cultural donde nació Jesús y pensar en ver otro libro además de la Biblia era inconcebible, de tal manera que cuando tomé la decisión de estudiar teología tuve que enfrentar las expresiones de disgusto y preocupación de algunos que optaron por aconsejarme a tener cuidado con volverme orgullosa o con perder mi relación con Dios, incluso, un pastor llegó a advertirme con el peligro que corría de dejar de creer en el mover del Espíritu Santo como consecuencia de estudiar “demasiado” la Biblia.
Durante la carrera al tener acceso a los idiomas originales bíblicos, a innumerables comentarios, diccionarios y traducciones, me di cuenta de la escasa idea que tenía sobre la Biblia, sobre Dios y su plan salvífico. Así fue como comencé a pensar en todos los hermanos con los que había crecido cuya fe era sencilla y admirable pero también peligrosa. Comencé a interesarme por la hermenéutica y a medida que iba adquiriendo herramientas era consciente de las interpretaciones dañinas que como iglesia estábamos haciendo: opresión a la mujer, a los pobres, a los racializados, a los homosexuales.
Hoy, en mi último año de pregrado, entiendo que no todos tienen que ser teólogos y que al igual que las demás profesiones, esta debe ser elegida por vocación. Sin embargo, también comprendo la necesidad de que el conocimiento deje de ser manejado con elitismo y comience a llegar a la iglesia cotidiana. La iglesia necesita conocer más la Biblia que tanto profesa y eso solo se logra con las herramientas necesarias: pastores y líderes mayormente capacitados o apoyados en estudiosos de la Biblia que les permitan a todas las personas tener acceso a contenido literario y a espacios donde puedan debatir y exponer sus interrogantes.
En el capítulo 10 del Evangelio de Juan encontramos las palabras de Jesús, «Yo soy la puerta», cuando habla del Buen Pastor. En la antigua Palestina había dos tipos de rediles de ovejas. El redil comunal estaba ubicado cerca de casa y era un piso área delimitada por muros bajos de piedra apilada con una puerta fuerte. Sin embargo, a menudo el pastor dormía al otro lado del umbral. La ladera estaba a cierta distancia de la ciudad y era una estructura temporal de arbustos espinosos enredados e impasables construidos por el pastor. Era movible mientras pastaban. El pastor, luego, dormía en la apertura, sirviendo como puerta para proteger a sus ovejas de ladrones y bandidos y animales de presa. Todo lo que ingresaba debía pasar por el pastor. Convertirse en una puerta es una imagen hermosa, pero la mayoría de nosotros no podríamos imaginarla.
En nuestra vida, rara vez se nos pide que entreguemos nuestras vidas físicamente por otra persona. De hecho, no es común que nos incomodemos por ayudar a otros. Realmente sacrificamos muy poco por Jesús. Pero de repente, ya el COVID estaba sobre nosotros y la vida como la conocíamos se había ido. Pero, al principio, durante los momentos más inciertos, fue esencial que los trabajadores de la salud de todo el mundo hayan sido llamados a arriesgar sus vidas por nosotros. Con gran temor y aprensión se convirtieron en las puertas que nos protegían y custodiaban en nuestra salida y entrada.
Ahora nos toca a nosotros ser imitadores de Cristo. Se nos ha dado el gran privilegio de servir como puertas para nuestra comunidad al usar máscaras, mantener dos metros de distancia y lavarnos las manos. ¡Cuidemos las ovejas! Sé una lámpara, un bote salvavidas, una escalera. Ayuda al alma de alguien a sanar. Sal de tu casa como un pastor «.
Mantente conectado durante el distanciamiento social
Ryan Dunn
«La fe es personal, pero nunca privada».
He pasado la mayor parte de los últimos dos días yendo de un video en vivo de medios sociales a otro. El domingo pasado vi tres servicios de adoración online consecutivos. Este no es un comportamiento típico. Es un síntoma de distancia social y órdenes de refugio en el lugar. A pesar de estar en el extremo de la escala de introversión, estoy deseando algo de contacto humano.
También soy muy consciente de que la fe florece en conexión con otros individuos. Sin otras personas, mi fe empieza a marchitarse como el lirio seco que dejé en el umbral de mi ahora cerrada oficina.
Sé que no soy el único que siente esto. De hecho, varios grupos están respondiendo creativamente, proporcionando nuevos medios de conexión y actividad espiritual. Cuando también anheles esa conexión personal y espiritual, echa un vistazo a algunas de estas útiles oportunidades en línea.
“Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
Juan 4:23-24 NTV.
Si eres cristiano/a, sin duda has escuchado la frase “hay que adorar a Dios en espíritu y en verdad”. Los ministros de alabanza usan esta frase constantemente. Suena bonito y es una excelente exhortación, ¡hasta que nos damos cuenta que, por lo general, nadie lo explica!
Nos dicen que debemos adorar a Dios en espíritu y verdad, pero no nos dicen qué significa ni cómo hacerlo.
¿Qué es adorar en espíritu y verdad? ¿Cómo adoro a Dios en espíritu y verdad? ¿De dónde sale la idea de adorar en espíritu y verdad?
Esta idea de que adoremos a Dios en “espíritu y verdad” nace en la conversación que Jesús tuvo con una mujer de Samaria en Juan 4:6-30. Cuando la charla entre Jesús y la mujer llegó al punto de la adoración a Dios, ella le discutía o preguntaba, sobre los lugares de adoración; por qué los judíos querían que se adorase a Dios en Jerusalén, pero los samaritanos decían en el Monte Gerizim (v. 19-20).
Jesús entonces revela algo muy importante: “Pero se acerca el tiempo -de hecho, ya ha llegado- cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. Juan 4:23-24. Pero, ¿a qué se refería Jesús?
¿Tendremos matrimonios igualitarios dentro de la Iglesia Metodista de México?
Carlos Alejandro Muro Flores
¿Tendremos en un futuro próximo matrimonios igualitarios o liderazgos de personas pertenecientes a los grupos LGBT [1] y afines dentro de la IMMAR?
Este NO es un tema menor como algunos pensarían; en los últimos 20 años las iglesias llamadas “históricas” han ido cambiando su posición al respecto y la Iglesia Metodista a nivel mundial ha presentado y aceptado cambios en estos aspectos.
La inminente separación en la Iglesia Metodista Unida (UMC) en los EUA por parte del grupo conservador en el vecino país del norte ha causado un poco de inquietud entre nuestras filas pues a pesar de que en la pasada Conferencia Extraordinaria que realizaron, el grupo ya conocido como “tradicionalista” obtuvo un No a está inclusión por una pequeñísima mayoría (53%).
A escasas semanas de esta resolución la vida de la Iglesia Metodista Unida se complicó ya que en la práctica muchas congregaciones y feligresía se inclinaron por él SI desconociendo la resolución [2].
La sistemática destrucción y devaluación de la familia (padre, madre e hijos) y del matrimonio heterosexual es uno de los más importantes frentes de lucha para la iglesia.
José Hutter
Llegamos al tercer grupo de desafíos. Vuelvo a citar a Piper quien me dio la idea para esta división:
“Cuando pienso en lo que son los problemas más profundos fuertes y grandes pienso en tres cosas. Hay una serie de retos que que tienen que ver con el tema de la verdad del conocimiento y esto tiene que ver con la Biblia. Luego hay una serie de retos que tienen que ver con la fe y nuestra relación con el Señor. Y finalmente hay una serie de temas que tienen que ver con nuestras formas de actuar, nuestras acciones en este mundo” [1].
Hemos llegado a lo que considero uno de los más importantes frentes de lucha de la iglesia: la sistemática destrucción y devaluación de la familia (padre, madre e hijos) y del matrimonio heterosexual.
Una consecuencia directa de la violación del séptimo mandamiento en nuestra sociedad es la revolución sexual que estaba en la agenda del movimiento del 68. En su expresión académica estamos hablando de la famosa escuela de Frankfurt: los catedráticos Horkheimer, Marcuse, Adorno y otros. Sus exigencias de la nivelación de los sexos, el levantamiento de todos los tabúes habidos y por haber ya es una realidad en nuestra sociedad. Ellos eran los primeros en reclamarlo a nivel académico.
La dialéctica wesleyana en base al “Pensar y dejar pensar”
Daniel Bruno (adaptación)
Durante los últimos posteos hemos estado reflexionado sobre esta frase de Wesley y sus variadas aplicaciones y consecuencias, tanto para el metodismo en sus orígenes, como para nuestra realidad presente. Hoy veremos de qué manera esta amplitud de pensamiento ayudó a crear un sistema teológico basado en el equilibrio entre opuestos. En un sistema de tensión dialéctica.
Sabemos que, como Lutero, Wesley no fue un pensador sistemático, de allí que su obra, no posee unidad de desarrollo y despliegue sistemático de sus tópicos. Wesley fue, más bien un pastor generando teología en medio de las disputas, de allí la enorme riqueza de su pensamiento ¿En que se basa la riqueza? Se basa precisamente en el hecho de que, en un tiempo tan conflictivo, en el que muchos hubieran optado por refugiarse en la formulación de conceptos rígidos y lineales para subsistir en la enmarañada situación, su pensamiento, por el contrario, en medio de las acusaciones supo convivir con las contradicciones.
Esta ha sido la riqueza principal del ideario wesleyano y allí radica su potencial, esto es en la posibilidad de sostener en tensión equilibrada conceptos altamente contradictorios, o por lo menos que serían opuestos vistos meramente en una visión lineal.
Agradezco a Dios la oportunidad de compartir una meditación más contigo. Si bien uno de los aspectos negativos de esta pandemia sería no poder convivir y estar cerca de nuestros hermanos de la iglesia local, la tecnología permite que el mensaje llegue a más lugares, a más personas, a más corazones.
Para iniciar, quiero leer el Salmo 121:1-3 en la traducción Dios Habla Hoy (DHH): “Al contemplar las montañas me pregunto: «¿De dónde vendrá mi ayuda?». Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra. ¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida!”. Es fundamental que las y los creyentes tengamos nuestra seguridad en Dios, aquel que nos hizo -así como hizo los cielos y la tierra- y, cuando sintamos que aquella seguridad mengüe, regresemos a la Escritura y afirmemos: “Mi ayuda vendrá del Señor”.
A poco más de dos meses de encierro comienza a mostrarse en nuestros hogares desánimo, fatiga, la rutina nos aburre, etc. Si somos sinceros, hagamos labor de introspección y preguntémonos: ¿Cómo será realmente el regreso paulatino a la nueva normalidad y a nuestros templos? Hay quienes anhelan volver a las reuniones en sus templos, escuchar las predicaciones, cantar juntos, mientras a otros/as se les hace más cómodo pasar un domingo en casa, tener un devocional breve mientras escuchan la reflexión por Internet que el pastor o pastora prepararon. Si bien nuestra mentalidad tradicional nos llevaría a pensar que esto último está mal, el panorama que se ha planteado da cuenta de un estilo de vida que no propone un servidor sino la realidad que estamos experimentando ya.
Han sido días de mucha incertidumbre, las circunstancias a nuestro alrededor nos producen una fuerte ansiedad sobre el porvenir, y en medio de la incertidumbre han surgido alrededor de la gente que conozco y acompaño, muchas dudas sobre si este es el fin del mundo.
En nuestro inconsciente tenemos metida una visión muy extraña con tintes «hollywoodenses», sobre lo que va a pasar y cómo va a pasar, por eso en esta ocasión me gustaría abordar algunos puntos respecto a lo que la Biblia menciona sobre el fin de los tiempos.
A manera de contexto, debemos saber que la mayoría de las teorías sobre el fin del mundo, toman un poco de aquí y otro poco de allá, sin tomar con seriedad el género y contexto de los libros que usan como fundamento, y esto ha resultado en una obsesiva búsqueda de correlación entre lo que está escrito y lo que está pasando en nuestro presente. Así ha ocurrido a través de la historia, muchos han declarado en diferentes momentos que la figura del Anticristo está (o estuvo) representada por Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Henry Kissinger, Mikhail Gorbachev [1], hasta Donald Trump. Definitivamente el tema nos debe llevar a un serio estudio sobre el libro del Apocalipsis, pero ese no es el único documento bíblico que aborda el tema.
Hace algunos meses mientras veíamos las noticias en España e Italia, nos asombrábamos de las cifras de enfermos y muertes que presentaban; a través de redes sociales observaba a los líderes y hermanos en la fe que compartían con temor sobre la condición de la nación respecto al Sars-Cov2, y pensábamos “eso no puede ser cierto… no nos va a pasar”; entonces un líder de opinión en tecnología español (@earcos) y un predicador (@itielarrollo) ambos españoles, compartieron en Instagram que las cifras se hicieron personales para ellos; que ya no eran números, sino rostros de personas amadas quienes estaban incomunicados en un hospital, o muriendo.
Pues durante estas semanas, las cifras se empezaron a hacer personales para nosotros. Mi congregación empezó a sentir la lucha contra el Sars-Cov2 cuando uno de los líderes de la congregación cayó al hospital con problemas para respirar; luego unos días después uno más enfermó, y otro; y luego otro con sospechas, y otra más con síntomas. ¿Qué hace un pastor cuando sus ovejas empiezan a enfermar, y las indicaciones son que no tengas contacto con nadie pues este virus es sumamente contagioso? La pregunta ha girado en mi cabeza durante el último mes; especialmente cuando mis congregantes empezaron a enfermarse. Llamadas, videoconferencias y textos ayudan, pero nunca es suficiente. Estoy convencido que Dios llama a algunas personas para el ministerio pastoral, y que es imposible para ellos no amar y preocuparse cada día por cada persona del rebaño; y es mi caso. Oramos y lloramos por nuestra gente, y quisiéramos poder hacer más.
Quiero compartirte una serie de recomendaciones para este tiempo:
Pastorea a tu familia
De un día a otro nos quedamos sin el soporte espiritual que nos ofrece el congregarnos y disfrutar de la compañía y comunión de nuestros hermanos; en esta “nueva normalidad” en la que aún no podemos congregarnos, y vivimos “Experiencias en Línea” conectándonos a través de internet con nuestra congregación, más que nunca necesitamos atender las necesidades espirituales de nuestra familia. Tu cónyuge necesita tu apoyo espiritual; necesitan más que nunca orar y buscar al Señor juntos; tus hijos necesitan ver en ti el ejemplo de un hombre y una mujer temerosos de Dios que oran, que leen la escritura, que dan con generosidad, que se preocupan por otros, que aman a su prójimo, en fin, que son coherentes poniendo en práctica la fe que has seguido a lo largo de los años. Es nuestra responsabilidad el velar por la vida espiritual de nuestra familia. Y como nota especial: no descuides a los máspequeños; ellos también necesitan escuchar la palabra de Dios (al igual que tu). Si tu iglesia tiene programas en línea para niños, permite que participen y acompáñalos; y si tu congregación no puede proveer material para niños (después de todo, el 90% de las iglesias son pequeñas y probablemente no tienen los recursos suficientes para sostener un ministerio en línea), busca la manera de que tus hijos reciban alimento espiritual también.