Categoría: Reflexiones

Pastoral para la Vejez (1)

Los retos de una pastoral para la vejez
(Primera parte)

Abner Alaniz Rangel (adaptación)

Debo advertir que me presento como un aficionado, en proceso de vejez, que comparte sus experiencias de más de 50 años de ministrar al servicio de la Iglesia Metodista de México, además de amplia investigación documental; y no tanto como un experto en la materia.

Sólo lamento que tengo la condicionante del tiempo, que me obliga a dejar en el tintero mucho del material investigado; y hay razón en ello, los expertos afirman que no se puede conservar la atención del auditorio, más allá de unas cuantas líneas. Invoco vuestra indulgencia.

«Senectus ipsa est morbus». “¡Qué pena llegar a viejo!” reza un viejo texto egipcio, que data de 2,500 años antes de Cristo; y añade: “El viejo se debilita día a día, sus oídos se vuelven sordos, su vista se baja, su fuerza declina, el corazón no descansa. La boca se queda muda y ya no habla. Sus facultades mentales merman; no consigue recordar hoy lo que hizo ayer. La vejez es la peor de las calamidades que puedan afligir al hombre”.

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Arrepentíos y Convertíos

Arrepentíos y Convertíos

David Almanza Villalobos

“Por eso, dejen de pecar y vuelvan a obedecer a Dios. Así él olvidará todo lo malo que ustedes han hecho, les dará nuevas fuerzas”.‬‬

Hechos‬ ‭3:19‬ ‭TLA

El arrepentimiento es, según el diccionario, “pesar por algo que hayamos hecho”. Pero bíblicamente la palabra arrepentimiento («metanoia») nos invita a pensar diferente o reconsiderar. Moralmente, significa sentir compunción.

Por otro lado, conversión es «epistréfo», que quiere decir revertir (literalmente figurativamente o moralmente): convertir, volver.

Recuerdo una campaña en mi iglesia natal El Buen Pastor de Monclova. En esta campaña, cerramos la calle que está enfrente de la iglesia y de la plaza Juárez, calle Jiménez. Se presentó un coro de Saltillo, Coahuila, y después un buen mensaje evangelístico. Había al menos unas 200 sillas en la calle, de esas 200 sillas, 150 estaban ocupadas por cristianos. Recuerdo también que se decía: “¡35 personas se convirtieron!”.

En las actividades de la iglesia posteriores a este evento, no vi que aumentara la congregación. ¿Dónde estaban esas 35 personas? Quizá 35 personas recibieron a Jesús, y eso es muy bueno, pero, no necesariamente estas personas se arrepintieron y se convirtieron.

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Jesús y el Trastoque de Valores

Jesús y el trastoque de valores

También, en nuestro momento histórico, hay muchos obreros injustamente pagados que necesitarían de la justicia misericordiosa que usó Jesús con los trabajadores de la viña.

Juan Simarro

Espero que os llame la atención algunas de las parábolas del Reino como la Parábola de la Gran Cena, ese valor del Reino que nos dejó Jesús que nos anuncia que “muchos últimos serán primeros”, la afirmación de que habrá prostitutas que podrán ir por delante de muchos religiosos al Reino de los cielos, la Parábola de los Obreros de la Viña en donde los últimos serán pagados los primeros e igual que ellos, la Parábola de la Fiesta de Bodas en donde, al final, entran todos aquellos que jamás habrían pensado en participar en ese banquete, mientras que otros muchos se autoexcluyen o son excluidos, el ver como Jesús saca del banco de los tributos a personas estigmatizadas y ladrones para que sean sus seguidores, y así muchos otros casos. Realmente, no cabe duda de que Jesús hace un trastoque de valores.

Pregunta: ¿Nos escandaliza esto hoy al igual que se escandalizaban muchos de los religiosos de la época de Jesús? ¿Escandaliza esto hoy a profesionales de la religión que se creen representantes oficiales y escogidos de Dios y por Dios? ¿Hay hoy tantos y tantos estigmatizados, proscritos, desclasados y marginados como en el tiempo de Jesús? ¿Cómo es nuestra sociedad hoy? ¿Haría también hoy nuestro Maestro, Jesús, una nueva subversión de valores sociales, económicos y religiosos?

Hoy sigue habiendo personas marginadas y tachadas de pecadores, sigue habiendo ricos acumuladores que despojan a los más débiles de una forma injusta, hoy, también, la situación de la mujer, de la valoración de las razas con la xenofobia y el racismo sigue ahí de una u otra manera. También, en nuestro momento histórico, hay muchos obreros injustamente pagados que necesitarían de la justicia misericordiosa que usó Jesús con los trabajadores de la viña, hoy hay muchas y muchas personas rechazadas del banquete de la vida, personas que no pueden participar mínimamente de los recursos de la tierra y del trabajo para vivir con los mínimos de dignidad imprescindibles.

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La Fe como Fuerza para Crecer

La fuerza del crecimiento: La fe como fuerza para crecer

Obispo Moisés Morales Granados

Conferencia impartida el pasado 11 de agosto, con motivo de la Semana Nacional del Hombre Metodista, celebrada por la Fraternidad de Hombres Metodistas.

La palabra «crecer» viene del latín crescere, con el mismo significado de aumento de tamaño por medio de un desarrollo orgánico natural. El verbo latino crescere se asocia con la raíz indoeuropea *ker-3 (crecer), presente en las palabras crear y criollo… (Incremento natural).

Al hablar de crecimiento, particularmente crecimiento espiritual, nos referimos al avance individual y colectivo que se inicia con el nuevo nacimiento y terminará con la glorificación. Se trata de ir caminando hacia la madurez, hacia la plenitud como hijos de Dios. El escritor de la Carta a los Hebreos dice: “vamos adelante a la perfección” (cf. Hebreos 5:11-14, 6:1-3). Este mismo escritor nos dirá que por la fe muchas personas realizaron proezas y alcanzaron buen testimonio mediante la fe (Hebreos 11:1-40). Sin embargo, en la vida de muchos cristianos estos pasajes de las Escrituras parecen ser solamente historia sin poderlos encarnar en la cotidianidad del siglo XXI.

Hoy, la gran mayoría de los cristianos nos conformamos con tener una vida moral, aunque en nuestro desarrollo espiritual sea evidente que somos infantes (cf. Hebreos 5: 13), no tenemos fe. Según Wesley la fe del pueblo de Dios es una fe distinta a lo que piensa el mundo. Él se preguntaba “¿Cuál entonces es esta fe mediante la cual somos salvos?” Y nos dejó esta respuesta: “no se trata únicamente de un asentimiento especulativo, racional, frío y sin vida, de una serie de ideas en la cabeza, sino también de una disposición del corazón.” Agrega, además, en el mismo sermón: “La fe cristiana, por lo tanto, no es sólo el asentimiento a todo el Evangelio de Cristo, sino también una confianza plena en la sangre de Cristo, una esperanza firme en los méritos de su vida, muerte y resurrección, un descansar en él como nuestra expiación y nuestra vida, como quien ha sido dado por nosotros y vive en nosotros. Es una confianza segura que el ser humano tiene en Dios, que mediante los méritos de Cristo sus propios pecados han sido perdonados, y uno ha sido reconciliado al favor divino. Es, en consecuencia de ello, acercarse y asirse a él como nuestra sabiduría, justificación, santificación y redención o, en una sola palabra, como nuestra salvación”.

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Altas Voluntarias

Altas voluntarias

Carlos Alejandro Muro Flores

“Una pequeña luz puede cambiar la percepción de las cosas”.

Chip Ingram.

Cuando alguna persona hospitalizada está siendo tratada médicamente, y ya sea que piensa o siente que no está realmente enferma, o no está de acuerdo con el diagnóstico, puede darse de alta de manera voluntaria. Al hacer esto exime de responsabilidad tanto al médico tratante como a la institución que está tratando de ayudarle con su padecimiento. El paciente asume toda la responsabilidad de manera informada por lo que le pudiese suceder en un futuro.

El día de hoy la sociedad está asumiendo conductas que ya no está considerando dañinas, que están en la “normalidad” ya que una buena cantidad de personas piensa igual.

Hace unos años no se pensaba así, la posverdad está tomando lugares impensables moviendo y trastocando los límites de la moralidad, la espiritualidad y la libertad; eliminando de la ecuación las palabras “arrepentimiento”, “pecado” y “consecuencia”; exaltando la individualidad y una espiritualidad antropocéntrica.

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Disfrute Individualista y Religión

Disfrute individualista y religión

Tenemos un peligro si nos dejamos moldear por los valores sociales de hoy, que se viven en las sociedades modernas de bienestar individualista, en contracultura con los valores del Reino.

Juan Simarro

Es importante tener cuidado para que, los que nos llamamos cristianos no caigamos en la vivencia de un cristianismo de autoconsumo, de búsqueda de cierto disfrute y de ciertos niveles de bienestar de tipo consumista, sino buscar siempre la práctica de una espiritualidad cristiana comprometida con el mundo, con el prójimo. Tenemos un peligro si nos dejamos moldear por los valores sociales de hoy, que se viven en las sociedades modernas de bienestar individualista, en contracultura con los valores del Reino o con los valores bíblicos en general.

Algunos, en nuestras modernas sociedades, pueden pensar que vivir el cristianismo es una manera de sentirse bien, de estar algo más gozoso, sentirse más realizado y con un cierto estatus de vida más placentero, relajado y cómodo que, en muchos casos nos lleva a una despreocupación del prójimo y de las problemáticas sociales del mundo en el que Dios nos ha puesto, intentando la vivencia individualista o, en su caso, también para los nuestros, en el que lleguemos a niveles de bienestar y comodidades insolidarias.

Es curioso que, en estos planteamientos, se puede caer en el error de la búsqueda de bienestares espirituales de forma insolidaria e impregnados de un fuerte individualismo en donde, para nada, cuenta nuestro prójimo sufriente, ni las estructuras socioeconómicas o de pecado injustas que hacen sufrir a muchos y que oprimen y despojan a más de media humanidad. Pues bien: eso son temas cristianos que no deben ser ajenos a la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana. Leed a los profetas y reflexionad sobre las enseñanzas de Jesús que, de una forma clara, entronca con la línea profética.

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¿Pecados Gigantes?

¿Pecados gigantes? Sí, los de los demás

Harold Segura

Jesús, en la última parte del Sermón de la Montaña invitó a que no emitiéramos juicios contra nadie. Se refería a juicios que condenan, sentencian o castigan a otras personas. Para eso están los jueces, si son asuntos legales, o Dios, si son cuestiones morales y otras más. Y, nosotros, ni jueces, ni dioses somos.

También afirmó que cuando se asume la posición de juez, el juicio que emitimos se vuelve en contra nuestra, puesto que quien juzga a otros revela sus propias carencias o penurias. La psicología profunda ha explorado este campo. También la sabiduría popular (que a veces es más profunda que el mismo Freud). Esta dice: “Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro”.

Al final de su enseñanza, el Maestro aclaró que el asunto de fondo de quien enjuicia, condena, excluye, castiga y sentencia, es que revela una enorme contradicción, cuando no hipocresía. Juzga a los demás con severidad, pero opina de sí mismo con benevolencia. Para estos jueces, el mal ajeno es gigante y su propio mal, muy chico.

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¿Qué Pensaría Wesley?

La Pregunta Metodista: ¿Qué pensaría Wesley?

¿Qué pensaría John Wesley acerca de cómo el pueblo metodista unido debería enfrentar los problemas críticos de nuestro tiempo?

Rev. Glenn M. Wagner

Puede ser exagerado para cualquiera de nosotros/as pretender saber lo que una persona que murió el 2 de marzo de 1791, hace 229 años, tendría que decir sobre temas contemporáneos de importancia o incluso creer que se prestaría atención a la sabiduría póstuma de Wesley. Pero creo que podemos deducir los pensamientos de Wesley basándonos en sus escritos, que incluyen 400 volúmenes de sermones, notas, comentarios y correspondencia. Muchos de los libros que escribió todavía están disponibles en forma impresa. También hay muchos libros informativos sobre Wesley, de autores/as interesados/as en su vida.

Bajo el liderazgo de John Wesley, el metodismo pasó de ser un pequeño grupo de devotos/as creyentes a convertirse en un movimiento global por Cristo. La huella clara de las ideas espirituales de John Wesley y su devoción personal al evangelio de Jesús aún se pueden percibir en la organización, la gente y el espíritu de la Iglesia.

Así como judíos/as, musulmanes/as y cristianos/as todavía honran la sabiduría de sus antepasados/as bíblicos y los/as estadounidenses todavía buscan la guía de nuestros fundadores nacionales, puede ser fructífero abordar los desafíos actuales con el consejo del visionario fundador del metodismo.

¿Qué diría el fundador del movimiento metodista mundial, que toca las vidas de 80 millones de personas en todo el mundo y más de 12 millones en los Estados Unidos, si se le pudiera pedir que ofreciera su consejo hoy al pueblo metodista unido durante una pandemia mortal?

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Una iglesia que piense: la iglesia reformada siempre se debe reformar

Una iglesia que piense: la iglesia reformada siempre se debe reformar

María Triviño Hernández

Crecí en una comunidad de fe donde la teología siempre fue mal vista. Los teólogos eran aquellos desviados cuya fe había sido tan insuficiente que terminó conduciéndoles a la total perdición. Durante mi niñez nunca escuché sobre la historia de la iglesia o el contexto cultural donde nació Jesús y pensar en ver otro libro además de la Biblia era inconcebible, de tal manera que cuando tomé la decisión de estudiar teología tuve que enfrentar las expresiones de disgusto y preocupación de algunos que optaron por aconsejarme a tener cuidado con volverme orgullosa o con perder mi relación con Dios, incluso, un pastor llegó a advertirme con el peligro que corría de dejar de creer en el mover del Espíritu Santo como consecuencia de estudiar “demasiado” la Biblia.

Durante la carrera al tener acceso a los idiomas originales bíblicos, a innumerables comentarios, diccionarios y traducciones, me di cuenta de la escasa idea que tenía sobre la Biblia, sobre Dios y su plan salvífico. Así fue como comencé a pensar en todos los hermanos con los que había crecido cuya fe era sencilla y admirable pero también peligrosa. Comencé a interesarme por la hermenéutica y a medida que iba adquiriendo herramientas era consciente de las interpretaciones dañinas que como iglesia estábamos haciendo: opresión a la mujer, a los pobres, a los racializados, a los homosexuales.

Hoy, en mi último año de pregrado, entiendo que no todos tienen que ser teólogos y que al igual que las demás profesiones, esta debe ser elegida por vocación. Sin embargo, también comprendo la necesidad de que el conocimiento deje de ser manejado con elitismo y comience a llegar a la iglesia cotidiana. La iglesia necesita conocer más la Biblia que tanto profesa y eso solo se logra con las herramientas necesarias: pastores y líderes mayormente capacitados o apoyados en estudiosos de la Biblia que les permitan a todas las personas tener acceso a contenido literario y a espacios donde puedan debatir y exponer sus interrogantes.

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