Categoría: Reflexiones

Templando el Acero

15) Templando el aceroTEMPLANDO EL ACERO

Se cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió pensar en Dios.

Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su vida, muy por el contrario sus problemas y deudas se acumulaban día a día.

Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba, y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó:

“Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado”.

El herrero no respondió enseguida, él ya había pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:

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La Singularidad del Niño Jesús

19) La singularidad del niño JesúsLa Singularidad del Niño Jesús

      drernestocontreras@hotmail.com

 El niño Jesús, como todos los demás, fue singular, o sea, único. Ya se descubrió que genéticamente nunca puede haber dos niños o hijos 100% idénticos, pues la simiente del varón (espermatozoide) y la simiente de la mujer (óvulo), jamás transmiten exactamente la misma información genética a dos de sus hijos.

Hay más de tres millones de variantes en los genes, que en forma natural, determinan en los hijos, entre otras cosas, diferencias en el color de los ojos, la piel y el cabello; así como en el tamaño y aspecto de la nariz, las orejas, las manos y los pies.

Aún en los gemelos homocigotos o idénticos (que proceden de un mismo huevo), en las primeras divisiones del embrión, se activan o desactivan algunos genes, de tal manera que una mamá observadora, siempre puede distinguir a uno de los gemelos del otro, ya sea por un remolino diferente en el pelo de la cabeza; un lunar sólo presente en uno de los gemelos, u otra característica discreta, pero distintiva. Seguir leyendo «La Singularidad del Niño Jesús»

Una Navidad Combativa

20) Una Navidad combativa¡Una Navidad combativa!

¿Feliz Navidad?  ¡No mucho!

Por Juan Stam

En este pasaje tenemos el relato de la Navidad según Juan de Patmos. Es una Navidad extraordinaria, muy sombría. Es el lado oscuro de la Navidad, que nos advierte contra el peligro de sentimentalizar demasiado el nacimiento del niño Jesús.

No cabe duda de que Navidad es felicidad; sólo un Scrooge podría ser triste y amargo en estas fechas, pero nunca un cristiano. Nosotros cantamos alegres, «Oh santísimo, felicísimo, grato tiempo de Navidad». Pero a veces romantizamos demasiado el suceso: «en la faz del Señor brilla un límpido rayo de luz», dice un himno navideño, y según otro:

Allá en el pesebre, do nace Jesús,

La cuna de paja nos vierte gran luz;

Estrellas lejanas del cielo al mirar

Se inclinan gozosos

Su lumbre a prestar. Seguir leyendo «Una Navidad Combativa»

Reflexiones Navideñas

21) Reflexiones navideñasREFLEXIONES DE ADVIENTO

 ¿CÓMO LUCE TU ÁRBOL GENEALÓGICO?

«Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces» Isa. 11:1.

Jesús tiene muchos nombres. Todos tenemos uno favorito. Uno de ellos, que no usamos regularmente, es “retoño”. Sin embargo, pocos nombres ofrecen tanta esperanza para aquellos separados de sus familiares y amigos como este nombre con que se lo llama en el Antiguo Testamento. Jesús, el retoño, invita al que se siente solo a ser parte de él y a vivir una vida plena. 

El profeta Isaías nos revela que el retoño siempre estará defendiendo los derechos de los pobres, los abandonados y los débiles. Y a la verdad, debido a nuestra condición humana de rebeldes y desobedientes ante Dios, necesitamos la gracia de Dios, su perdón y su reconciliación.

¿Dudas esto? Sólo tienes que mirar a tu “árbol genealógico” en Mateo 1. Los nombres allí escritos no son los que esperamos ver en un álbum familiar. Hay un rey que rechazó a Dios (Roboam), un hombre intrigante y tramposo, una prostituta (Rahab) y una mujer adúltera. No. No son exactamente los nombres que esperaríamos encontrar. Entonces, ¿por qué se incluyen? Seguir leyendo «Reflexiones Navideñas»

UNTI de México

7A. UNTI México-1 Seguir leyendo «UNTI de México»

Después de los 500 Años (2)

despues de los 500 añosDespués de los 500 años

Discutir sobre la Iglesia guiados por el “Padre Nuestro”

(2/4)

Leonel Iván Jiménez Jiménez

III

“Nuestro”: una fe que llama a vivir-comunidad

Es útil comenzar con la palabra “nuestro”, en referencia a Dios a quien se dirige la comunidad que ora. Debemos recordar que, desde sus inicios, la Iglesia ha estado marcada por su vocación comunitaria. No es el individuo solitario que cree, confiesa y alaba, sino un pueblo que es llamado a compartirlo todo, tal como se describe a los primeros grupos cristianos en Hechos de los Apóstoles, más allá de si en realidad sucedió como ahí se dice o si expresa una aspiración de la naciente comunidad.

            La comunidad cristiana del primer siglo se mostró como alternativa frente a la cultura dominante, la cual estaba marcada por la construcción de jerarquías de género, ciudadanía, raza, religión y estatus económico. Si bien algunos pasajes de la literatura paulina y deutero-paulina son problemáticos en relación al papel de las mujeres dentro de la comunidad, hay valiosos elementos que subvirtieron la manera de construir relaciones frente a las prácticas de su tiempo, al decir que “ya no hay” hombres, mujeres, esclavos, libres, judíos o griegos, sino que todas y todos son uno en Cristo. Como atestigua la historia y muchas de las prácticas que han llegado hasta nuestros días, la Iglesia no ha sido siempre un modelo de vida comunitaria basada en la justicia y la equivalencia[1], yendo en contra de la igual participación de mujeres y hombres en diferentes ministerios o siguiendo teologías que discriminan en relación al género, la raza o múltiples aspectos económicos. Las relaciones de injusticia dentro de las iglesias pueden ser evidentes o muy sutiles, creando espacios de poder, opresión y marginación a grupos e individuos. Seguir leyendo «Después de los 500 Años (2)»

La Revolución Mexicana y la Familia

12. La Revolución Mexicana y la FamiliaLA REVOLUCIÓN MEXICANA Y LA FAMILIA

Hola, Mexicano,

Te saludo esperando que hayas podido descansar durante el puente. El lunes 20 celebramos el aniversario número 107 de la Revolución Mexicana. Es sin duda una fecha importante, que cambió el rumbo de nuestro país en distintos aspectos. La Revolución trajo luces y sombras.

Quiero contarte las transformaciones que impactaron la estructura social de nuestro país, cambios que han tenido repercusiones tanto positivas como negativas. 

Quiero contarte las transformaciones que impactaron la estructura social de nuestro país, cambios que han tenido repercusiones tanto positivas como negativas. Seguir leyendo «La Revolución Mexicana y la Familia»

La Paz y la Violencia en la Reforma Radical

13. La Paz y la Violencia en la Reforma RadicalLA PAZ Y LA VIOLENCIA EN LA REFORMA RADICAL

Y SUS IMPLICACIONES EN LAS PASTORALES LATINOAMERICANAS

(Análisis de la pastoral violenta de Tomás Müntzer y el pacifismo de Menno Simons, desde la perspectiva de una teoría mimética latinoamericana)

“El protestantismo latinoamericano tiene, en varios sentidos, una marcada afinidad, cuando no una vinculación histórica directa o indirecta con aquel movimiento Radical del siglo XVI”

José Míguez Bonino[1]

INTRODUCCIÓN:

Comenzar a hablar acerca de La Reforma Radical es comenzar a entrar en un terreno muy rico en historia y reflexión teológica. Es atrevernos a ver, la otra cara de la moneda llamada “Reforma Protestante”, porque más allá de los grandes cambios sociales y religiosos propiciados por las reformas magisteriales (Lutero, Zwinglio, Calvino), las reformas humanistas (Erasmo, Jacques Lefevre d´Etaples) e incluso más allá de las reformas contrareformistas (Loyola); son las reformas radicales las que siguen influenciando fuertemente la practica pastoral latinoamericana. Esta corriente teológico-pastoral del siglo XVI nos recuerda, que al adquirir un auténtico compromiso con nuestra fe cristiana, nos comprometemos también con los valores del Reino que luchan por  transformar la realidad de injusticia que conocemos, no sin antes arriesgarnos a “pagar el precio” de sufrir violencia por quienes sus intereses se ven amenazados con dicho proceso de cambio. En un estado de constante sufrimiento por la violencia ejercida contra uno mismo y contra su familia, (de sangre, de fe, etc.) uno está obligado a tomar una posición firme que responda a la pregunta: ¿qué hacer ante la violencia? Habrá quienes en el camino den un paso atrás y dejen sus convicciones y prácticas para mantener una vida más tranquila y menos riesgosa, pero tambien habrá quienes queriendo continuar en esta lucha, opten por una radicalidad de sus valores y su fe respondiendo en contra de la violencia, al menos de dos maneras: con el uso de la violencia o con el uso del ejercicio vivencial y de acompañamiento a través de la paz. En estos dos elementos estriba el interés de este trabajo. Seguir leyendo «La Paz y la Violencia en la Reforma Radical»

El Magnificat de María

18. El Magnificat de MaríaEl Magnificat de María

Por Antonio Cruz

“Magnificat” es la primera palabra traducida al latín del texto del evangelista Lucas (1:46-55). Se trata de la respuesta de la virgen María a su parienta Elisabet: “Engrandece mi alma al Señor” (Magnificat anima mea, Dominum, según la Vulgata Latina). Todo este pasaje es como un canto lírico sobre la bienaventuranza de aquella joven hebrea tan singular.

La virgen María ha sido definida como “el icono de la Iglesia católica”. Desde la Edad Media, se la ha considerado, siguiendo Apocalipsis 12, como una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona formada por doce estrellas. Aunque hoy la mayoría de los teólogos coincide en que estos textos se refieren a la Iglesia, no a María. Todo esto, unido a la adoración que se le rinde y a considerarla como intercesora entre Dios y los hombres, ha hecho que el mundo protestante se vuelque hacia el extremo opuesto y hable muy pocas veces de María.

Sin embargo, debemos reconocer que María fue una mujer entre las mujeres, elegida por Dios en un contexto de humildad y vida ordinaria. Más que “una mujer vestida de sol”, el evangelio presenta a María como una muchacha que “camina de prisa a la montaña” para contarle a su parienta Elisabeth que también lleva un hijo en el vientre. El encuentro, entre dos futuras madres, ocurre a través de la complicidad y coincidencia de aquello que portan en sus entrañas. Finalmente Dios se ha metido de lleno en la historia de los hombres. Lo humano se hace portador de lo divino. Sacralidad y profanidad se confunden en un ser de carne y hueso. El cuerpo de María se hace tabernáculo de la divinidad. Dios tiene prisa por salir al encuentro del hombre, y elige, para acortar el camino, una vía terrestre. Se deja transportar por una sencilla peregrina de la fe, desconocida, pobre y humilde. Seguir leyendo «El Magnificat de María»

Témpora de Adviento

19. Tempora de AdvientoTémpora de Adviento

Por abalra

Adviento.- (Del latín adventus, Redemptoris, llegada. Equivalente a advenimiento (de advenir venida del Redentor). Es el primer período del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento del Salvador. Su duración es de 21 a 28 días. Esta celebración ocupa cuatro domingos anteriores al 24 de diciembre, día de la Navidad. El término se usa aludiendo preferentemente a la venida o llegada de Jesucristo, su nacimiento. Más propiamente la venida del Hijo de Dios en forma humana. Fue al principio una práctica de la iglesia luterana y de la católico romana; iglesias que desde entonces han observado el adviento como parte del Calendario eclesiástico tradicional. Esta observancia comenzó a mediados del siglo VI.

            El advenimiento marca el principio del Año Eclesiástico o Año Cristiano, en casi todas las confesiones cristianas. Durante este período los feligreses se preparan para celebrar la conmemoración del nacimiento de Jesucristo y para renovar la esperanza de la Segunda venida de Cristo Jesús, al final de los tiempos. Seguir leyendo «Témpora de Adviento»