Categoría: Sermones

La Fe como Fuerza para Crecer

La fuerza del crecimiento: La fe como fuerza para crecer

Obispo Moisés Morales Granados

Conferencia impartida el pasado 11 de agosto, con motivo de la Semana Nacional del Hombre Metodista, celebrada por la Fraternidad de Hombres Metodistas.

La palabra «crecer» viene del latín crescere, con el mismo significado de aumento de tamaño por medio de un desarrollo orgánico natural. El verbo latino crescere se asocia con la raíz indoeuropea *ker-3 (crecer), presente en las palabras crear y criollo… (Incremento natural).

Al hablar de crecimiento, particularmente crecimiento espiritual, nos referimos al avance individual y colectivo que se inicia con el nuevo nacimiento y terminará con la glorificación. Se trata de ir caminando hacia la madurez, hacia la plenitud como hijos de Dios. El escritor de la Carta a los Hebreos dice: “vamos adelante a la perfección” (cf. Hebreos 5:11-14, 6:1-3). Este mismo escritor nos dirá que por la fe muchas personas realizaron proezas y alcanzaron buen testimonio mediante la fe (Hebreos 11:1-40). Sin embargo, en la vida de muchos cristianos estos pasajes de las Escrituras parecen ser solamente historia sin poderlos encarnar en la cotidianidad del siglo XXI.

Hoy, la gran mayoría de los cristianos nos conformamos con tener una vida moral, aunque en nuestro desarrollo espiritual sea evidente que somos infantes (cf. Hebreos 5: 13), no tenemos fe. Según Wesley la fe del pueblo de Dios es una fe distinta a lo que piensa el mundo. Él se preguntaba “¿Cuál entonces es esta fe mediante la cual somos salvos?” Y nos dejó esta respuesta: “no se trata únicamente de un asentimiento especulativo, racional, frío y sin vida, de una serie de ideas en la cabeza, sino también de una disposición del corazón.” Agrega, además, en el mismo sermón: “La fe cristiana, por lo tanto, no es sólo el asentimiento a todo el Evangelio de Cristo, sino también una confianza plena en la sangre de Cristo, una esperanza firme en los méritos de su vida, muerte y resurrección, un descansar en él como nuestra expiación y nuestra vida, como quien ha sido dado por nosotros y vive en nosotros. Es una confianza segura que el ser humano tiene en Dios, que mediante los méritos de Cristo sus propios pecados han sido perdonados, y uno ha sido reconciliado al favor divino. Es, en consecuencia de ello, acercarse y asirse a él como nuestra sabiduría, justificación, santificación y redención o, en una sola palabra, como nuestra salvación”.

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Iglesia 2.0

IGLESIA 2.0

Alan Sánchez Cruz

Agradezco a Dios la oportunidad de compartir una meditación más contigo. Si bien uno de los aspectos negativos de esta pandemia sería no poder convivir y estar cerca de nuestros hermanos de la iglesia local, la tecnología permite que el mensaje llegue a más lugares, a más personas, a más corazones.

Para iniciar, quiero leer el Salmo 121:1-3 en la traducción Dios Habla Hoy (DHH): “Al contemplar las montañas me pregunto: «¿De dónde vendrá mi ayuda?». Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra. ¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida!”. Es fundamental que las y los creyentes tengamos nuestra seguridad en Dios, aquel que nos hizo -así como hizo los cielos y la tierra- y, cuando sintamos que aquella seguridad mengüe, regresemos a la Escritura y afirmemos: “Mi ayuda vendrá del Señor”.

A poco más de dos meses de encierro comienza a mostrarse en nuestros hogares desánimo, fatiga, la rutina nos aburre, etc. Si somos sinceros, hagamos labor de introspección y preguntémonos: ¿Cómo será realmente el regreso paulatino a la nueva normalidad y a nuestros templos? Hay quienes anhelan volver a las reuniones en sus templos, escuchar las predicaciones, cantar juntos, mientras a otros/as se les hace más cómodo pasar un domingo en casa, tener un devocional breve mientras escuchan la reflexión por Internet que el pastor o pastora prepararon. Si bien nuestra mentalidad tradicional nos llevaría a pensar que esto último está mal, el panorama que se ha planteado da cuenta de un estilo de vida que no propone un servidor sino la realidad que estamos experimentando ya.

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Nosotros, los de Entonces

NOSOTROS, LOS DE ENTONCES

Por Alan Sánchez Cruz
Domingo 7 de junio de 2020

Qué interesante es la actividad, a veces ociosa, pero nostálgica de mirar un álbum fotográfico. Nuestros padres o abuelos seguramente nos dejaron mirar alguna vez una de sus fotografías en blanco y negro. ¿A quién no le sucedió que, llevando a la novia, o al novio a casa, llegase el momento de desempolvar el álbum y ver aquellas fotos donde estamos llorando, o donde nuestra mamá nos acababa de bañar, o la foto cuando se nos cayó el diente?

Fue a finales del siglo XIX que la gente comenzó a tomarse fotografías con mayor frecuencia, y hasta 1903 que se desarrolló el procedimiento de impresión a medios tonos que facilitaría la publicación de fotografías en libros, revistas y periódicos. Antiguamente, la familia o el individuo se colocaba delante de la cámara con el cuidado de no hacer movimientos bruscos, porque la fotografía podía salir mal. Inclusive, alguno de nosotros conserva una foto borrosa, o donde tenemos los ojos rojos o cerrados. Hoy, la tecnología -en complicidad con la providencia divina- ha favorecido a quienes no somos tan agraciados: con alguna aplicación podemos ponerle “un poco más ahí”, quitarle “un poco más acá”, y editar la imagen a nuestro gusto.

Creo que el propósito principal de las fotografías fue desde sus inicios, y sigue siendo, conservar momentos. Sin duda, al regresar a ellas, hemos expresado: “¡Mira lo que estábamos haciendo!”, “¿te acuerdas…?”. Sería interesante leer la Biblia como un álbum de fotografías, donde, a través de las mismas, se cuenta la historia de un pueblo al que Dios favorece y acompaña. Las fotografías que salieron mal pudieran ser aquellas donde se cuenta que el pueblo se desvió, se fue tras otros dioses o “se movió” -en el momento del flash- y salieron borrosas. Al repasar su historia, aquel pueblo hubiese preferido que el Señor le dijese: “Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril” (Isaías 43:18-19 DHH). En cambio, sería bueno mirar aquellas fotografías donde ese mismo pueblo está consciente de su humanidad, de sus pecados, pero tiene su seguridad en el Dios con quien ha hecho alianza. El salmista dice: “Él es el Señor, nuestro Dios; ¡él gobierna toda la tierra! Ni aunque pasen mil generaciones se olvidará de las promesas de su alianza…!” (Salmo 105:7-8 DHH).

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Un Pueblo Nuevo y Una Iglesia Nueva

UN PUEBLO NUEVO Y UNA IGLESIA NUEVA

Por Alan Sánchez Cruz
Domingo 3 de mayo de 202
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Soy el pastor Alan Sánchez Cruz. Para iniciar el mensaje de hoy, deseo compartirte lo que parece ser una noticia esperanzadora: De acuerdo a las estadísticas y a un análisis serio de las mismas, la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur, revela que el COVID-19 terminaría en México el 4 de septiembre, pues el 24 de junio desaparecería al 99 %. Es una aproximación, aunque, claro, todavía no se puede dar una fecha exacta de cuándo terminará el confinamiento y regresaremos a la vida normal. Por una parte, el que se nos dé una fecha aproximada tiene o tendría que ver con el Evangelio, pues esto representa aquella buena noticia, que brinda alegría y esperanza. Hay gente que ya no soporta estar en su casa, ya que anhela salir a divertirse, a hacer ejercicio, a visitar a los amigos, y esto no está mal. Muchos lo anhelamos. Pero, por otra parte, antes de que esto termine será interesante preguntarnos, ¿realmente queremos regresar a la normalidad?

En definitiva, nuestra rutina diaria se ha visto afectada -para bien o para mal- desde la dificultad para conciliar el sueño; los horarios cambiantes para quienes continúan trabajando, como las maestras y los maestros que ahora tienen que dar clases en línea con ayuda de la computadora o un dispositivo móvil (no hay que olvidar a niños y maestros que no tienen acceso a este tipo de tecnología, y el gran esfuerzo que hacen por compartir el conocimiento); los horarios de comida se han visto afectados en algunos hogares; la economía, así como la despensa han ido mermando. Repito, para bien o para mal, muchas cosas han ido cambiando de acuerdo a la perspectiva de cada uno, pero, ¿qué sucede con la Iglesia? ¿Qué tanto han cambiado nuestras dinámicas?

Cuando se dio la indicación de que los templos debían cerrarse, no todos la quisieron atender al principio. Por ahí se escuchó: “Si de por sí no vienen, no son constantes en la iglesia, ahora menos”, “y, ¿cómo le vamos a hacer con el dinero si la gente no asiste?”. Hemos optado por llenar las redes con publicaciones diarias, y dedicamos nuestro tiempo para pensar en la siguiente reflexión, porque esperamos que cuando este mal termine regresaremos a la normalidad. Nos miramos, en un futuro no lejano, todos reunidos en nuestros templos, continuando con la dinámica que hemos venido desarrollando por años. Sin embargo, trayendo a la mente estos términos que algunos leímos únicamente en libros de Historia como “pandemia”, “cuarentena”, ¿quién nos dijo que la cuarentena era algo malo o inconveniente para nuestro ser y quehacer como personas y como Iglesia de Dios en el mundo? Tal vez era necesario que la Iglesia tomase un respiro, una pausa, para analizar su misión en este tiempo que demanda: que las y los líderes estén mejor preparados, no para presumir que se tiene un título sino para servir mejor a los suyos, a los que están bajo su cuidado, para generar proyectos que convengan a las comunidades en que se encuentra la iglesia que dirigen. Tal vez era necesario confrontar nuestras prácticas de poder, de autoridad, pues, aunque nos cueste reconocerlo, hay sectores dentro de nuestras comunidades de fe que han ostentado una posición o poder económico por años. No hablamos del tema porque pareciera que no es Palabra de Dios. Tal vez -y sólo tal vez- esta cuarentena era necesaria para percatarnos de que nuestras prácticas no eran las correctas, y de que necesitamos más de Dios y de los demás que de nuestro propio renombre.

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Dios, el Perfecto Imperfecto

DIOS, EL PERFECTO IMPERFECTO

Alan Sánchez Cruz
Domingo 29 de marzo de 2020

Soy el pastor Alan Sánchez Cruz. Antes de iniciar la reflexión, quiero invitarte a que realices este ejercicio: cierra tus ojos o, si puedes, véndalos hasta que te dé la indicación de que los puedes abrir o descubrir. Puedes pausar el video antes de seguir.

Bien. Continuando con los mensajes a distancia, el título de este es: “Dios, el perfecto imperfecto”. Por supuesto, utilizar estos conceptos que van de extremo a extremo no solo resultaría una contrariedad sino, inclusive, una herejía, al considerar que el mismo Dios pudiese tener los dos adjetivos. ¿Puede Dios ser perfecto e imperfecto a la vez? ¿Pueden en él habitar el bien y el mal? ¿Pueden existir en él la luz y las tinieblas? El evangélico común dirá: “¡Por supuesto que no! Pastor, ¿qué nos quiere decir?”. Podemos acudir a la Biblia y citar versículos como los siguientes, para defender la idea que ya he mencionado:

“Ustedes deben ser perfectos como Dios, su Padre que está en el cielo, es perfecto” (Mateo 5:48 TLA). Por tanto, está claro que Dios no es imperfecto sino perfecto.
“Él es un Dios bueno; su amor es siempre el mismo, y su fidelidad jamás cambia” (Salmo 100:5 TLA).

Es claro que Dios no puede ser malo, sino bueno.
“Jesucristo nos enseñó que Dios es luz, y que donde Dios está no hay oscuridad” (1 Juan 1:5 TLA). Una vez más, Dios es luz y no hay oscuridad en él.

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Jesús en Cuarentena

Jesús en cuarentena

Alan Sánchez Cruz

Domingo 22 de marzo de 2020

Hola, soy el pastor Alan Sánchez Cruz. En días pasados, las congregaciones metodistas recibíamos un comunicado de parte del Gabinete General con fecha de martes 17 de marzo del presente. El documento indicaba, entre otras cosas, la suspensión de cultos regulares y actividades programadas del 21 de marzo hasta el 4 de abril, a menos de que hubiese otra instrucción. Por tal motivo, la reflexión de este domingo la compartiré contigo por este medio. Diremos, en este sentido: “¡Bendita tecnología, que, a pesar de no estar congregados en un mismo lugar, nos permite meditar juntos en torno a la Escritura Sagrada!”.

El título del mensaje es: “Jesús en cuarentena”. Título por demás curioso, y, si bien escuchar el término “cuarentena” nos causa incomodidad, incertidumbre, tedio e incluso, en algunos, pánico, el tal se dice que proviene de la expresión latina quadraginta que no es otra cosa que aquello que cuenta con cuarenta elementos. De ahí, que los numerales latinos por decenas se contasen así (permíteme esta fonética vulgar): viginta, triginta, quadraginta, quinquaginta, sexaginta, septuaginta (como la famosa traducción bíblica de los LXX) y demás.

Muy acorde el tema con lo que hemos estado meditando en días recientes, cuando, según las Escrituras, el Espíritu lleva a Jesús al desierto. Lo aísla, además, por cuarenta días y cuarenta noches. Dicho sea de paso, la cultura de aislamiento que sufrían aquellas y aquellos a quienes se les consideraba “impuras” o “impuros” está presente en la Biblia desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento. Levítico 12 al 15 registra, por ejemplo, leyes de purificación impuestas principalmente a las mujeres y a enfermos de lepra. En el caso de las mujeres, al tener su periodo menstrual o al dar a luz, las mismas leyes sanitarias les marginaban de sus relaciones y prácticas cotidianas. ¿Cómo se sentiría una mujer en aquella época, cuando, además de esto, se le enseñaba que su valor en la sociedad era menor al del hombre? Por otra parte, los invidentes, minusválidos, enfermos de lepra o de algún mal congénito, experimentaban el rechazo de su comunidad como si no perteneciesen a la misma. Algunos de ellos podían sentirse prácticamente como “muertos vivientes”. Por tal motivo, Jesús les diría a aquellas y a aquellos marginados: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10 RVR 1960).

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Consejos para Predicadores

Consejos para predicadores

Chad Van Dixhoorn

Si cien predicadores pudieran ponerse de acuerdo sobre consejos que les darían a otros ministros, probablemente valdría la pena sopesar su sabiduría sobre el tema. Esto es justo lo que la Asamblea de Westminster ofreció en un “subcomité» sobre la predicación dentro del Comité principal para la adoración. Allí fue donde la junta explicó que alguien que pretende predicar necesita ser un erudito, un adorador, un orador, un apologista, un pastor y un sirviente.

1.Un erudito
Incluso antes de que entre al púlpito, el predicador debe ser un erudito. Al remitir a los aspirantes al Comité para la Ordenación, la asamblea explicó que «de acuerdo con las Reglas de Ordenación», un ministro debe «en cierta medida» ser «guiado para un servicio tan importante». Él debe tener «habilidad en los idiomas originales y en las artes y las ciencias, como guía a la Divinidad». Debe tener «conocimiento de teología, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras». Debe poder entender y resumir las Escrituras, analizar y dividir textos, asegurarse de que las verdades que expone están «contenidas o fundamentadas en ese texto» que predica e insistir en aquellas doctrinas que hacen referencia al pasaje que dirige. Sin embargo, debe ser el tipo de académico cuya enseñanza se «expresa en términos simples». Es decir, un académico cuyo trabajo es para el beneficio de los demás y no solo para él o para sus colegas.

2. Un adorador
En los párrafos que enfatizan más claramente las habilidades académicas de un predicador, la asamblea también destacó que predicador debe ser un adorador. De hecho, inmediatamente después de subrayar que un predicador debe ser un estudiante de la verdad y un experto en la Biblia, el comité estableció que el predicador debe tener «sus sentidos y su corazón ejercitados en ello por encima del tipo común de creyente». Debe confiar en «la iluminación del Espíritu de Dios y otras formas de edificación». Al «leer y estudiar la Palabra» y al buscar a Dios «a través de la oración, y un hombre humilde», el predicador siempre debe «ser capaz de admitir y recibir cualquier verdad que aún no se haya alcanzado, cuando Dios se la de a conocer». Los miembros de la asamblea consideraron la preparación para la predicación como un acto de piedad, una experiencia santificadora del culto personal. Y así «debe usar» y «mejorar» sus «preparaciones privadas, antes de expresar en público» lo que ha estudiado. Es decir, debe ser «persuadido en su propio corazón de que todo lo que enseña es la verdad de Cristo encomendando su labor a la bendición de Dios, y mirándose con asombro a sí mismo y al rebaño del que el Señor lo ha hecho supervisor».

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¿Qué Debe Contener la Predicación Wesleyana?

¿Qué debe contener la predicación de quienes se apellidan herederos de la tradición wesleyana?

Miguel Ulloa Moscoso *

Los Artículos de fe de la tradición metodista declaran: La Iglesia visible de Cristo es una congregación de fieles en la cual se Predica la palabra pura de Dios, y se administran debidamente los sacramentos (Artículo XIII. De la Iglesia) Bajo esta definición de iglesia, el metodismo histórico y el pentecostalismo tradicional, en alguna de sus expresiones, ha definido el sentido protestante de la Palabra, que en el caso wesleyano, siendo fieles a la tradición anglicana, está en una relación directa con los Sacramentos.

La tradición reformada, específicamente en Calvino, pondrá especial sentido en la predicación de la Palabra, por ello el púlpito pasó a ser el centro del altar protestante en las reformas litúrgicas que impulsó el calvinismo y otros movimientos. A diferencia de los sacramentos donde las iglesias han establecido rituales y formulas específicas de acuerdo a sus énfasis doctrinales, la predicación ha quedado a la libre interpretación y revelación de quien “expone la palabra”. En muchos casos, la predicación cristiana evangélica tradicional, invoca fuertemente al llamado a la experiencia de Dios, al cambio de vida, a dejar el pecado, e incluso el normar algunas conductas amparadas en la sana doctrina y en la “correcta interpretación de la palabra”. Estos asuntos son expresiones nacidas en el contexto de la reforma y la declaración de la Sola Escritura.

Versando a Karl Barth, en su obra “Introducción a la Teología Evangélica”, él menciona que el conflicto se genera en que no toda predicación protestante de por sí es predicación evangélica. A propósito de esto, la predicación de Juan Wesley y los primeros predicadores/as laicos/as del naciente movimiento metodista tenía como propósito primero llamar a los oyentes al arrepentimiento y a que las personas creyeran en Jesús.

Ante esta última declaración, es necesario recoger y releer el sentido que tomó la predicación wesleyana en su momento de origen, a lo menos podemos identificar, siete conceptos que no deberían estar ausentes en un púlpito de una iglesia metodista o de tradición wesleyana.

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Trabajando por Nuestra Propia Salvación

5. Trabajando por nuestra propia salvaciónTrabajando por nuestra propia salvación

Sermón de Juan Wesley – fragmento

Tomado de muro de Facebook de Instituto De Estudios Wesleyanos – Latinoamérica, octubre 8 de 2018.

Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2:12-13).

Algunas grandes verdades, tales como la existencia y atributos de Dios, y la diferencia entre lo bueno y moral y lo malo, ya eran conocidas en parte por el mundo pagano. Es posible encontrar vestigios de estas verdades en todas las naciones, de modo que, en cierto sentido, las palabras del profeta «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno; solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios»1 pueden aplicarse a todos los seres humanos. De alguna manera, por medio de esta verdad, él alumbró a todo hombre.  Y así, aquéllos que no tienen ley, que no han escrito sus propias leyes, son ley para sí mismos. Así muestran la obra de la ley, no la letra sino el espíritu de la ley, escrita en sus corazones por la misma mano que escribió los mandamientos en las tablas de piedra. Su propia conciencia da testimonio,  determinando si actúan o no según sus dictámenes.

Sin embargo, hay dos grandes doctrinas que encierran verdades de suma importancia y que aun los  paganos más lúcidos del mundo antiguo ignoraban por completo. Otro tanto ocurre con los más inteligentes paganos que habitan la tierra en el presente. Me refiero a las doctrinas tocantes al Hijo eterno de Dios, y al Espíritu de Dios–el Hijo, que se dio a sí mismo como propiciación por los pecados del mundo, y el Espíritu de Dios, que los renueva conforme a la imagen de Dios según la cual fueron creados.  Después de todo el esfuerzo realizado por personas de gran ingenio y educación (especialmente ese gran hombre, el Caballero Ramsay), por encontrar algo parecido a estas verdades en la enorme maraña de autores paganos, la semejanza hallada es tan remota que sólo una imaginación muy vívida podría reconocerla. Más aun, esta semejanza, apenas perceptible, sólo se encuentra en el discurso de unos pocos, que eran los más avanzados y profundos pensadores de sus respectivas generaciones. Entretanto, la innumerable multitud que los rodeaba se desempeñaba bien en cuanto al conocimiento filosófico, pero en cuanto a estas verdades capitales, su ignorancia igualaba a la de las bestias.

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El Peligro de las Riquezas

8. El peligro de las riquezasEl peligro de las riquezas (Sermón de John Wesley – fragmento)

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).  

Rev. John Wesley (1703-1791)

¡Cuán innumerables son las malas consecuencias que han tenido lugar porque la gente no conoce y no toma en consideración esta gran verdad! ¡Y cuán pocos son los que aun en el mundo cristiano la conocen o la consideran debidamente! ¡Cuán pequeño es el número de aquellos, aun entre los auténticos cristianos, que la comprenden y la toman a pecho! La mayoría la pasa por alto livianamente, recordando escasamente que tal texto se halla en la Biblia. Y muchos le incorporan tal interpretación que lo despojan de toda clase de efecto. «Los que quieren enriquecerse» dicen, «esto es, los que quieren enriquecerse de cualquier modo, que quieren enriquecerse bien o mal, que están resueltos a lograr su propósito, a alcanzar su fin, cualesquiera sean los medios que usen para lograrlos, esos caen en tentación, y en todos los males enumerados por el apóstol». Pero por cierto que si este fuera todo el significado del texto bien podría estar fuera de la Biblia.

Esto está tan lejos de ser todo el significado del texto que no es ni parte de su significado. El apóstol no habla aquí de ganar riquezas injustamente, sino de algo bien distinto: sus palabras deben entenderse en su sentido llano y obvio, sin restricción ni calificación cualesquiera sean. San Pablo no dice: «Los que quieren enriquecerse por malos medios», mediante el robo, el despojo, la opresión o la extorsión; los que quieren enriquecerse mediante el fraude o artificios deshonestos, sino simplemente «Los que quieren enriquecerse», estos, admitiendo y suponiendo que los medios que utilizan son de lo más inocentes, «caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición».

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Sobre el Pentecostés

19. Sobre el PentecostésSobre el Pentecostés

Sermón 8 de Juan Wesley

Las primicias del Espíritu

Romanos 8.1

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

  1. Con la frase «los que están en Cristo Jesús» San Pablo sin duda alguna se refiere a los que verdaderamente creen en él; a quienes, justificados por la fe, tienen paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.(1) Quienes creen de esa manera ya «no andan conforme a la carne», ya no siguen los impulsos de la naturaleza corrompida, sino que andan «conforme al Espíritu». Tanto sus pensamientos como sus palabras y sus obras están bajo la dirección del bendito Espíritu de Dios.
  2. No hay «ninguna condenación» para éstos. No hay condenación por parte de Dios, por cuando han sido justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.(2) Dios ha perdonado todas sus iniquidades, y ha borrado todos sus pecados. Y tampoco hay condenación por parte de su conciencia, porque no han recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepan lo que Dios les ha concedido, el Espíritu que da testimonio a su espíritu de que son hijos de Dios.(3) A esto se añade el testimonio de su conciencia, de que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, se han conducido en el mundo.(4)
  3. Pero, debido a que esta doctrina ha sido mal interpretada con frecuencia y en forma tan peligrosa; debido a que hay infinidad de personas indoctas e inconstantes,(5) personas que no han sido enseñadas por Dios, y que, por tanto, no están arraigadas en la verdad que es según la piedad,(6) la cual han torcido para su propia destrucción,(7) me propongo demostrar tan claramente como pueda, primero, quiénes «están en Cristo Jesús» y «no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu»; y segundo, cómo «no hay condenación» para estas personas. Concluiré con algunas deducciones prácticas.

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Sólo Orar por Nuestros Gobernantes

Se adjunta presentación

Sólo orar por nuestros gobernantes

Es Consolador para el Cristiano que Sufre…

18) Es Consolador del cristiano que sufreEs Consolador Para El Cristiano Que Sufre,

Saber Que Otros Sufren Con Él

Martín Lutero

Sermón para el sexto Domingo después de Trinidad.

Fecha: 13 de julio de 1539.

Texto: 1 Pedro 5:9b. Sabed que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

  1. Satanás somete a la iglesia a las más duras pruebas.

Por su propia experiencia adquirida en las tribulaciones, Pedro puede brindar eficaz consuelo.

El domingo pasado oísteis que el diablo es nuestro adversario que «anda alrededor» sin darse tregua, siempre pronto para el ataque. Y las acechanzas que nos arma no son ninguna broma; antes bien, lo que está en juego es nuestra vida eterna — o nuestra muerte eterna. El blanco de sus ataques son ante todo los cristianos que han sido llamados al reino de Cristo y que se aferran a la Simiente prometida a nuestros primeros padres. Es que el diablo quiere desplazar a Cristo por todos los medios a su alcance. Es evidente, pues, que los cristianos han sido llamados no a un estado en que pudieran sentirse tranquilos y seguros, sino a un estado en que importa ser sobrio y velar para que no decrezca jamás la fervorosa dedicación a la palabra de Dios, tanto escrita como predicada, y a la oración.

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El Tiempo de Espledor ha Llegado

9) El tiempo de esplendor ha llegado, Navidad 2017EL TIEMPO DE ESPLENDOR HA LLEGADO

Navidad 2017

Por Moisés Morales Granados, Pbro.

INTRODUCCIÓN

En un mundo necesitado… El esplendor de la gloria de Dios no envuelve…

I.- VIVIMOS EN EL ENGAÑO DE UN MUNDO CAIDO

¿Quién es el enemigo, quien es el adversario?, ¿quién es el león rugiente que quita la paz en nuestros corazones?

Es común que cada día veamos las noticias en el televisor, la mayor carga de ansiedad y frustración proviene de lo que llega a nuestros pensamientos en los primeros momentos de la mañana; el problema no está en ver imágenes de violencia que si bien son reales en un alto porcentaje, nos dejan desarmados al no estar preparados para enfrentar un mundo caído en donde la oración y la reflexión de la Palabra de Dios no inician nuestra práctica diaria, siendo presas fáciles de comportarnos como quienes no conocen al Señor..

La tentación, quien camina como león rugiente en nuestras vidas, nos hace creer que estamos solos, que Dios no puede arreglar las dificultades de este mundo, nos desanima porque el primer pensamiento que llega a menudo a nuestra mente es la derrota… no hay dinero, no hay trabajo, no se tiene casa, hay enfermedad incurable, no hay paz en las calles… las familias viven aterradas pensando si sus hijas podrán estar de vuelta a casa, problemas como la trata de personas se vuelve un  virus social, la dignidad humana se ve rebajada al punto de ser únicamente objetos de compra venta. Éstas son evidencias que el pecado ha permeado a la familia y diluye cada uno de los principios que rigen la sociedad… El temor se encuentra en el viento en una realidad física, pero si nos faltara algo más, también hay temor en la realidad virtual, en el mundo en el que sucumben nuestros hijos al no tener nuestra atención y encontrando en las redes sociales un maravillado escenario que los atrapa y les hace alejarse muchas veces del hogar y de lo sagrado de la vida.

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Jesús, el Mediador de la Justicia Venidera

jesus el mediador Jesús, El Mediador de la Justicia Verdadera


En el marco del 500 Aniversario de la Reforma Protestante celebrándose en 2017, estamos compartiendo con nuestros lectores sermones de Martín Lutero. Eventualmente echaremos mano también de sermones de otros reformadores, en la esperanza de que nos brinden información sobre los temas bíblicos que en aquella época dominaban la mente de los héroes de la fe.


Martín Lutero

Sermón vespertino de Pentecostés.

Fecha: 28 de mayo de 1531.

Texto del Credo Apostólico:

Creo en el Espíritu Santo; la santa iglesia cristiana, la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida perdurable.

  1. Nuestra justicia se basa en el perdón de los pecados logrado por Cristo.

La justicia del cristiano está oculta aún bajo el pecado.

Esta mañana oísteis hablar del Espíritu Santo. Oísteis que la tarea del Espíritu Santo es predicarnos aquella doctrina que nos muestra cómo se obtiene el perdón de los pecados. Y oísteis también que cada cristiano debe poner todo empeño en aprender este artículo del perdón; porque el querer aprenderlo sólo en el momento en que se lo necesite, resultará harto difícil, ya que entonces, Satanás y sus secuaces arremeten tan encarnizadamente contra esta enseñanza que su comprensión se hace poco menos que imposible, aun para aquel que la conoce.

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El Primogénito entre Muchos Hermanos

primogenitoEl Primogénito Entre Muchos Hermanos

 Martín Lutero

Sermón para la Fiesta de la Pascua 

Fecha: 28 de marzo de 1535

Texto: Juan 20:11-18.

Pero María estaba  fuera  llorando  junto  al  sepulcro; y  mientras lloraba,  se  inclinó  para  mirar  dentro  del  sepulcro; y  vio  a  dos  ángeles  con  vestiduras  blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Jesús  le  dijo:  ¡María!  Volviéndose ella,  le  dijo:  ¡Raboni!  (que  quiere  decir,  Maestro).  Jesús  le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos y diles: Subo a mi  Padre  y  a  vuestro  Padre,  a  mi  Dios  y  a  vuestro  Dios.  Fue  entonces  María  Magdalena  para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas. 

Introducción:

Sin duda habéis oído ya más de un sermón acerca del artículo de nuestro Credo que reza: «Al tercer día resucitó de entre los muertos». Y creo que os he enseñado con suficiente claridad y frecuencia cuál debe ser vuestra actitud ante este artículo, ya que hace más de 20 años que vengo predicando en vuestro medio, sin haber faltado por enfermedad en una sola fiesta de Pascua. No obstante, quiero volver una vez más sobre el mismo tema; quizás sea ésta la última vez.

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El Juicio de Dios sobre el Mundo

el juicio de DiosEl Juicio De Dios Sobre El Mundo


En el marco del 500 Aniversario de la Reforma Protestante celebrándose en 2017, estamos compartiendo con nuestros lectores sermones de Martín Lutero. Eventualmente echaremos mano también de sermones de otros reformadores, con la expectativa de que nos brinden información sobre los temas bíblicos que en aquella época dominaban la mente de los héroes de la fe.



Martín Lutero

Sermón para el 26º Domingo después de Trinidad.

Fecha: 25 de noviembre de 1537.

Texto: Mateo 25:31-46.

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones;  y  apartará  los  unos  de  los  otros,  como  aparta  el  pastor  las  ovejas  de  los  cabritos.  Y pondrá  las  ovejas  a  su  derecha,  y  los  cabritos  a  su  izquierda.  Entonces  el  Rey  dirá  a  los  de  su derecha:  Venid,  benditos  de  mi  Padre,  heredad  el  reino  preparado  para  vosotros  desde  la fundación  del  mundo.  Porque  tuve  hambre,  y  me  disteis  de  comer;  tuve  sed,  y  me  disteis  de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; n  la  cárcel,  y  vinisteis  a  mí.  Entonces  los  justos  le  responderán  diciendo:  Señor,  ¿cuándo  te vimos  hambriento,  y  te  sustentamos,  o  sediento,  y  te  dimos  de  beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. 

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El Cristiano se Aferra a la Palabra de Dios

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En el marco del 500 Aniversario de la Reforma Protestante celebrándose en 2017, estamos compartiendo con nuestros lectores sermones de Martín Lutero. Eventualmente echaremos mano también de sermones de otros reformadores, en la esperanza de que nos brinden información sobre los temas bíblicos que en aquella época dominaban la mente de los héroes de la fe.



Martín Lutero

Sermón para el Domingo de Reminiscere.

Fecha: 25 de febrero de 1526.

Texto: Mateo 15:21-28. “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo

Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieras. Y su hija fue sanada desde aquella hora.” 

«Bienaventurado el varón que soporta la tentación» (Santiago 1:12).

  1. La primera tentación: Cristo no responde al ruego de la mujer. La fe en su expresión máxima se aferra a la palabra y vence a Dios.

El Evangelio de hoy se lee especialmente por lo que nos relata de la expulsión de un demonio. La iglesia de ahora y de todos los tiempos sólo puede subsistir si sus miembros luchan sin descanso contra el Tentador y Acusador, confesando humildemente sus pecados, permaneciendo fieles a la palabra que han oído, y viviendo conforme a ella. La mujer de que se nos habla en el Evangelio tiene no sólo una fe común, sino una fe perfecta, verdaderamente heroica, una fe que obtiene la victoria hasta sobre Dios mismo. No cuesta mucho confiar en que Dios sea capaz de proveer a nuestras necesidades materiales. 

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Dios Manifiesta a los Cristianos su Divina Gloria

Dios manifiestaDios Manifiesta a los Cristianos su Divina Gloria


En el marco del 500 Aniversario de la Reforma Protestante celebrándose en 2017, estamos compartiendo con nuestros lectores sermones de Martín Lutero. Eventualmente echaremos mano también de sermones de otros reformadores, en la esperanza de que nos brinden información sobre los temas bíblicos que en aquella época dominaban la mente de los héroes de la fe.



 Martín Lutero

Sermón perteneciente a un ciclo de exposiciones sobre la carta de San Pablo a Tito.

Fecha: sábado 19 de agosto de 1531.

Texto: Tito 2:11-14.

La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Introducción: Nuestro culto diario a Dios. Nos corresponde que cada mañana tributemos a Dios el debido honor y le presentemos nuestro sacrificio, es decir, que oigamos su palabra y nos ocupemos en ella, ya sea públicamente, ya sea en nuestro hogar. Tal culto a Dios ya fue establecido en el Antiguo Testamento en la forma de sacrificios matutinos y vespertinos. A fin de presentar también en este día nuestro sacrificio a Dios, tomemos un versículo de la carta de San Pablo a Tito y oigamos lo que el Señor quiere enseñarnos por medio de su apóstol.

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Cristo nos Salva de la Muerte y del Juicio

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En el marco del 500 Aniversario de la Reforma Protestante celebrándose en 2017, estamos compartiendo con nuestros lectores sermones de Martín Lutero. Eventualmente echaremos mano también de sermones de otros reformadores, en la esperanza de que nos brinden información sobre los temas bíblicos que en aquella época dominaban la mente de los héroes de la fe.

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Martín Lutero.

Sermón para el XVI Domingo después de Trinidad.

Fecha: 28 de septiembre de 1533.

Texto: Lucas 7:11-17.

Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

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