“Porque nuestra lucha no
es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra
potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales
malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto, pónganse toda la armadura
de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con
firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos
por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el
evangelio de la paz” (Efesios 6:12-15 NVI).
Para
los metodistas, la norma de fe y conducta es la palabra de Dios. Escucharla y
ponerla en práctica produce la fe que consiste en la convicción de la construcción
de un reino magnífico, del Reino de Dios. Por otro lado, la libertad cristiana
ha sido fundamento de la reforma permanente de la Iglesia. No nos conformamos a
este siglo, sino nos transformamos constantemente por medio de la renovación de
nuestro entendimiento para comprobar cuál es la voluntad del Padre Celestial,
agradable y perfecta, para nuestros tiempos. Siempre buscando dar testimonio de
que somos sus discípulos a través del amor a nuestros semejantes.
El
20 de noviembre estaremos celebrando como país un aniversario más del inicio del
movimiento social conocido como la “Revolución Mexicana”, en donde se gestó una
lucha que tuvo la justicia social como gran aspiración, pero que había que
construir con mucho esfuerzo en el aquí y en el ahora. En ese movimiento
participaron muchos evangélicos y metodistas que, con toda libertad, empeñaron
su fe en acciones concretas. Hicieron de su visión del Reino y la crítica
social herramientas para mejorar las condiciones de vida de una Patria llena de
asimetrías y desigualdades de las que, ya muy entrados en el siglo XXI, no
acabamos de despojarnos.
La libertad cristiana:
fundamento de la reforma de la Iglesia
Leopoldo Cervantes-Ortiz
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” ( 2 Corintios3:17).
Enseñanzas bíblicas y herencia protestante
La
cita bíblica que preside este texto, tantas veces cantada con singular
entusiasmo por la gente protestante o evangélica, siempre ha evidenciado esa
característica fundamental de la fe en Jesús de Nazaret. Solamente que esa
libertad tantas veces anunciada por el apóstol San Pablo debe encontrar cauces
para su práctica y promoción auténticas. El testimonio de la salvación
realizada por el Dios de la libertad el éxodo de los hebreos en Egipto y en
otros pueblos, como bien lo destaca el profeta Amós (“Ustedes, israelitas, son
para mí/ como si fueran oriundos de Cus/ —oráculo del Señor—/ si yo saqué a
Israel de Egipto,/ también saqué a los filisteos de Creta/ y a los arameos de
la tierra de Quir”, 9.7, La Palabra. Hispanoamérica) atraviesa las Sagradas
Escrituras de principio a fin. Ella se realizó y se sigue realizando en los
términos de liberación de cualquier forma de opresión que atente contra la
voluntad de Dios, pues como dice Jürgen Moltmann: “Sólo un mundo libre
corresponde efectivamente al Dios de la Libertad. Mientras el Reino de la
Libertad no sea un hecho, Dios no se permite descanso en el mundo…”. [1]
Jesucristo
vino al mundo como parte de la lucha del Dios bíblico contra la opresión y el
dominio de unos seres humanos sobre otros, por lo que su llamada a la
conversión es una puerta abierta al reino de la libertad otorgada por gracia,
ciertamente, pero que por lo mismo es resistida por las fuerzas del mal y la
injusticia. Porque si hay algo que define al cristianismo, por sobre todas las
cosas, es que se trata de “una religión de libertad”, como bien resumió
Moltmann en una época muy temprana (1967), en la que el lenguaje liberador aún
no se utilizaba suficientemente en las iglesias. Hoy, cuando la palabra y el
concepto de “liberación” se ha ido por otros rumbos dominados por el deseo de
respuestas rápidas y “prácticas”, debe recuperarse la fuerza original con que
aparece ligada a las acciones salvadoras de Dios, quien en la Biblia
continuamente advierte de los peligros de esperar una salvación desligada de
los problemas de todos los días, cuando la fe de las personas se enfrenta a las
necesidades alimenticias, laborales, afectivas y un enorme etcétera.
Un Evangelio que se
despreocupa del destino de los sufrientes, es una evangelización que está
cayendo en la tentación.
Juan Simarro
Es
verdad que, en la evangelización, también podemos ser tentados. Sí. La
Evangelización tiene sus tentaciones, que no vienen precisamente de Dios, para
que nuestro esfuerzo evangelizador no se adapte a los parámetros bíblicos y,
así, no alcance su fruto.
Una
de las tentaciones es la de evangelizar desde los integrados del sistema mundo
y, desde allí, lanzar mensajes evangelísticos a toda la humanidad. En Jesús fue
al revés. Se posicionó al lado de los sencillos, marginados y sufrientes, y,
desde allí, lanzó sus mensajes evangelísticos a todo mundo.
Quizás,
una de las mayores tentaciones es no unir nuestra evangelización a la dinámica
de los valores del Reino que exaltan a los humildes y a los últimos. Así,
lanzamos nuestro mensaje evangelístico sin los compromisos ni preocupaciones
ante la injusticia, la opresión y el sufrimiento del mundo en general. Si
caemos en esta tentación, hacemos una evangelización no arraigada en nuestra
historia, de dimensión vertical que mira más, o casi únicamente, al cielo, olvidando
los focos de conflicto que se dan en el suelo y en donde sufre nuestro prójimo.
Se
cuentan, en la historia revolucionaria de México, hombres y mujeres que
estuvieron dispuestos a dar la vida con tal de que su causa triunfara. Nombres
como los de Francisco I. Madero, Francisco Villa y Emiliano Zapata son
ampliamente conocidos, y es necesario -y justo- honrarlos por el grado de
compromiso que tenían con sus ideales. Sin embargo, se ha estudiado poco a
aquellos sectores que, aunque minoritarios, ayudaron a que diera inicio lo que
los historiadores han dado por llamar Revolución Mexicana: en este caso se
encuentra el de los niños revolucionarios -que bien pudiese estudiárseles en
otro momento- y el de las mujeres.
Es sabido
que una de las primeras llamas de la Revolución fue encendida en Puebla, con
los hermanos Serdán. Estudiosos del tema distinguen su liderazgo en el
siguiente orden: Aquiles en primer lugar, Carmen en segundo y Máximo en tercero,
no obstante que Carmen era la hermana mayor. Pero, esta historia, que en
ocasiones se cuenta con un tono de epopeya y hasta novelesco, aminora el papel
que las Serdán -no sólo Carmen; también su hermana Natalia y María del Carmen,
madre de ambas, además de Filomena, esposa de Máximo, el menor de los hermanos-
desempeñaron en el movimiento que era leal a Madero y a su pensamiento
antirreeleccionista.
La
bandera con la que Francisco I. Madero hacía su llamado a la revolución era,
como se ha mencionado, la de la no-reelección, contra Porfirio Díaz, quien, a
su vez, levantó la misma bandera años atrás contra Benito Juárez. El presidente
Díaz se había convertido en un viejo dictador y no se entreveían deseos de
abandonar el cargo.
¿Cuánto necesito para obtener un milagro? Vivimos
inmersos en un mundo donde todo cuesta, por todo se paga, todo tiene un valor
estimado, y no se da nada gratis, todo tiene un precio. Desafortunadamente en
la Iglesia, que es el universo al que pertenecemos y nos referimos, también se
ofrecen milagros al mejor postor. ¿Pero esto es correcto?
El evangelio de Marcos nos narra de manera simple y sencilla el valor inmenso de las personas que evidenciaron creer en Cristo. Esa pequeña palabra que llamamos FE, pero que hace que sucedan las cosas más grandes e increíbles que podamos concebir.
¿Cuál es la fe correcta? ¿Cuánta fe necesito
para tener un milagro? La moneda de cambio para mover el corazón de Dios es LA
FE; ésta es, por definición escrituraria, la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve; el precio que debemos pagar es creer porque “al
que cree todo le es posible”; y debemos hacerlo en Dios, pues “para él nada hay
imposible”. Ningún esfuerzo personal, ninguna obra, ninguna cantidad de dinero
moverán el cielo a tu favor.
La
Biblia dice: Por lo demás, hermanos míos, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse
de toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas
del diablo, que solo vino para hurtar matar y destruir. Porque no tenemos lucha
contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios,
para que puedan resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estén pues, firmes, ceñidos sus lomos con la verdad, y
revestidos con la coraza de justicia y el escudo de la fe, con que puedas apagar
todos los dardos de fuego del maligno (Ef. 6:10-16; Jn. 10:10).
Es
bien conocido que desde el tiempo de los romanos, la coraza, al principio de
cuero, y luego incluyendo placas de metal, y actualmente a base de Kevlar, en
los chalecos antibalas, le han salvado la vida a innumerable cantidad de
soldados y policías, que en forma preventiva, disciplinada y prudente, todos
los días, antes de iniciar sus labores, se aseguran de ponérselo, aunque el
99.9% de las ocasiones, no participen en tiroteos.
En
el cristiano, la recomendación bíblica de usar 24 horas al día la coraza de
justicia, que es Jesucristo, es una medida preventiva y defensiva, que nos
asegura la protección divina en contra de los dardos de fuego del maligno, que
nos son enviados, desde que amanece hasta que vuelve a amanecer, y desde el
momento mismo en que decidimos enrolarnos en el ejército de Jesucristo, como
hijos, siervos, ministros y soldados útiles de Dios, a los que el enemigo
considera la peor amenaza para las huestes de satán y su reino de tinieblas.
Ministerio de edificación, transformación y
discipulado bíblico
C.P. Cuautémoc Meneses
Stama
TENER COMUNIÓN CON LOS
CREYENTES.
Recordemos que estamos en él COMO del discipulado cristiano y la cuarta disciplina que el discípulo
debe tener en su vida es “Tener comunión
con los creyentes” .
LO QUE CRISTO ESPERA
DE SUS DISCÍPULOS
Cuando los discípulos tienen comunión con otros
creyentes, deben asegurarse de que sus relaciones con los demás sean honrosas
para el Señor. Las relaciones no tienen lugar por sí mismas. Necesitan
cultivarse y sustentarse. Debido a que la naturaleza de todos nosotros es
pecaminosa, podríamos tratar a otros descuidadamente. En la vida de un seguidor
de Cristo no hay lugar para el odio, la jactancia, los celos ni las calumnias.
Las Escrituras nos enseñan como Cristo espera que tratemos a quienes tienen
comunión con nosotros.
LA AMISTAD, UNA
PRIORIDAD SUPERIOR
Juan 15:9, 12-13 dice: “Como el Padre me ha
amado, así también yo os he amado […] este es mi mandamiento: Que os améis unos
a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su
vida por sus amigos.” ¿Por qué debe amar a otras personas? Porque Dios nos amó
primero y debemos amarlos con el amor del Señor. En el corazón mismo de la
amistad encontramos la disposición para dar la vida por un amigo y amarlo en
todo tiempo, si fuera necesario. Como discípulo de Jesús debe amar a otras
personas, porque el amor de Dios fluye hacia usted a través de Cristo. Jesús le
dio tanta importancia a la amistad y la comunión unos con otros, que afirmó que
un amigo debería dar incluso su vida por otros si fuera necesario. ¡Jesús hizo
de la amistad una prioridad superior! Jesús dio su vida por los demás, y luego
algunos de sus discípulos hicieron lo mismo. La comunión con otros creyentes y
el amor mutuo en una medida sacrificial, como lo demostró Jesús, son partes
importantes de una relación de obediencia a ÉL para toda la vida.
Analice lo que dice la Biblia con respecto al
modo en que los amigos deben tratarse y lea los siguientes versículos:
Proverbios 17:17. Los amigos se aman
mutuamente sin importar las situaciones.
Mateo 18:15. Los amigos se
consideran mutuamente en tal medida que se enfrentarían con amor si fuera
necesario.
Santiago 4:11. Los amigos no son
chismosos ni dicen cosas dañinas uno de otro.
1Juan 1:3. Los amigos desean lo
mejor y presentan el mensaje de salvación a los que no conocen a Cristo.
Dr. Juan William Butler
(1851 – 1918), en el año del Centenario de su partida a la Patria Celestial
“Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí,
aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que cree en mí, no morirá eternamente”
(Juan 11:25-26).
José
Donato Rodríguez y Romero
Uno
de los dos hijos del fundador de la obra metodista en México, don Guillermo
Butler, estuvo durante medio siglo más íntimamente relacionado con el
desenvolvimiento de la Iglesia Metodista en México, el Dr. Juan W. Butler, que
nació el 13 de octubre de 1851 en Shelburne Falls, Boston, Massachusetts.
Realizó
sus primeros estudios en un internado de los Estados Unidos de Norteamérica,
entrando más tarde a la Escuela de Teología de la Universidad de Boston, a cuyo
término recibe su nombramiento, a los 22 años de vida, como primer misionero,
después de su padre, para el campo mexicano, y a donde llega el 8 de mayo de
1874. Pocos años después contrajo matrimonio con la Srita. Sara Axton.
El
Dr. Butler atendió como pastor la obra inglesa en las ciudades de México,
Puebla, Pachuca, Guanajuato, Orizaba y El Oro, Estado de México.
Crónica de la Primera
Conferencia del distrito Filadelfia, Conferencia Norcentral (CANCEN)
Realizada los días 2 y 3 de noviembre de 2018 en las
instalaciones del templo “La Santísima Trinidad” en Nombre de Dios, Dgo.
Pbra.
Dora Luz Vázquez Campa (cronista)
La
fecha programada para la Primera Conferencia del Distrito Filadelfia se llegó
más rápido de lo que pensábamos en medio de expectación y de gozo por volvernos
a ver como distrito. El arribo de los delegados a las instalaciones del Templo
La Santísima Trinidad, en Nombre de Dios, Dgo., se fue dando paulatinamente
durante el mediodía del viernes dos de noviembre del año en curso; la iglesia
anfitriona nos tenía preparado todo para que la recepción fuera dentro de un
ambiente cálido y fraternal.
En
el ambiente flotaban interrogantes ya que ese día tendría lugar la elección del
primer Superintendente de Distrito; porqué el primero, pues porque a partir del
acuerdo tomado en la pasada conferencia anual del mes de junio del año que
transcurre, el sub distrito Durango-Zacatecas pasó a ser formalmente Distrito,
con 15 cargos Pastorales dentro de su jurisdicción. Después de las
inscripciones de rigor, a las trece horas dio comienzo el Culto de Apertura y
Santa Comunión, servicio que fue dirigido por el Pbro. Gerardo Rodarte
Estupiñán, hasta ese momento Superintendente Adscrito del Sub Distrito
Durango-Zacatecas. La exposición de la Palabra de Dios estuvo a cargo de
nuestro Obispo el Pbro. Rodolfo Rivera de la Rosa, quien también ofició la
Santa Cena, siendo todos edificados con el mensaje y la participación de la
mesa del Señor; al término de éste, pasamos al comedor a degustar una deliciosa
comida preparada por las hermanas de la Sociedad Misionera Femenil Ana Priscila
y enseguida tuvimos un breve tiempo de confraternidad entre los asistentes.
A
las dieciséis horas dieron inicio formalmente los trabajos de la conferencia
con la sesión de organización y preguntas disciplinarias; en esta primera
sesión también se tuvo la elección de Superintendente de Distrito, acto que fue
presidido por nuestro Obispo Rodolfo Rivera de la Rosa, contando con un quorum
de 51 votantes, representando a trece de los quince cargos pastorales. La terna
que se presentó ante la asamblea fue la siguiente:
Crónica de la Conferencia
del Distrito Peninsular CANO: Un llamado apremiante a la evangelización
Después de estas cosas,
designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante
de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir (Lc 10.1).
Pbro. Jesús Caos Huerta Rodríguez
Durante los primeros días del mes de noviembre,
en la ciudad de Tijuana B.C., se realizó la XXVII conferencia del Distrito
Peninsular en la Conferencia Anual Noroeste (CANO). La iglesia “Dios es amor” fue la responsable
de albergar dicho evento. La asamblea
sesionó por espacio de tres días comprendidos del 2 al 4 de noviembre. A esta
convocatoria acudieron la mayoría de los pastores de los 23 cargos pastorales
que conforman el Distrito Peninsular. Asimismo, hubo también una representación
de distintos funcionarios de la Conferencia de Distrito y de algunos laicos integrantes de las
diferentes Juntas de Administradores procedentes de las iglesias locales. El
tema de la conferencia fue “evangelismo hacia fuera del templo”;
mientras que, el lema fue “De dos en dos a toda la ciudad”. El versículo
del evangelio de Lucas 10.1 fue la base para la construcción tanto del tema
como del lema.
Dadas las peculiares geográficas del Distrito
Peninsular los diversos representantes de los cargos pastorales estuvieron
llegando en el transcurso de día. La extensión territorial del mismo abarca
todo el estado de Baja California, el norte de Baja California Sur y la parte noroccidental
de Sonora. Por tal motivo, resulta muy común que los delegados a la conferencia
estén llegando a lo largo de la mañana dentro del periodo de inscripción que barca de las 9:00 a las 13:00 horas. El
arribo de los asistentes concluyó con el inicio de la comida fraternal de bienvenida
alrededor de la una de la tarde.
Después de la comida se dio el comienzo formal de la Conferencia de Distrito
con la celebración de la eucaristía. Para tal propósito, fueron invitados a
oficiar este sacramento santo los presbíteros Antonio Romero Cota y Jesús Caos
Huerta Rodríguez, quienes comienzaron el acto litúrgico a través la invocación
del prefacio Sursum corda con el cual
abre la “Gran plegaria eucarística”. Una vez habiendo realizado la “Oración
de humilde acceso”, oración litúrgica procedente de nuestra herencia
anglicana, se procedió a impartir los elementos de la comunión. Sin duda, este
acto fue altamente significativo, pues expresa de manera simbólica una realidad
palpable: “siendo muchos, somos uno en una misma mesa con el Señor”. Es decir,
a pesar de las diferencias de género, edad, pensamiento es posible coincidir y
convivir como un solo cuerpo bajo la gracia divina que se manifiesta en el sacramento.
El presente PLAN
OPERATIVO NACIONAL 2019 de la Iglesia Metodista de México A.R., concentra el
diseño de un programa de trabajo anual, para alcanzar los objetivos
primordiales de la Iglesia. Todo esto, mediante un método de evaluación, el
cual nos permite medir los resultados del presente plan a nivel de impacto,
confiados en que Dios está con nosotros y que este es un esfuerzo para la
encomienda que tenemos de Extender su Reino.
Raúl Negrete Vargas Presidente de la Coordinación Nacional de Programa
PRESENTACIÓN
El
Plan Operativo Nacional 2019, como el instrumento de la Iglesia Metodista de
México (IMM) que establece las metas cuadrienales, se consolida y afianza cada
vez más.
Primeramente
por la contribución espiritual y humana de cada hermana y hermano de la
Iglesia, quienes han enriquecido las metas y lineamientos nacionales a través
de la pluralidad reflejada en su esencia personal y cultural a lo largo y ancho
de nuestro país, y por su parte, a través de las herramientas de planeación y
estadísticas que hemos podido implementar y mejorar en estos cuatro años, (el Formato Único y la ESTIMMAR, como
plataforma de estadística oficial de la IMM), y el Formulario de Evaluación que
aplica la Comisión Nacional de Análisis y Evaluación de Informes, los cuales,
nos han ayudado a entender nuestro contexto, analizar horizontes y planear
atendiendo realidades y necesidades concretas con el único fin de cumplir con
la Misión de la IMM: Extender el Reino de Dios.