El posicionamiento adoptado por la denominación ante la Revolución fue un reflejo de su limitada capacidad para flexibilizar sus estructuras eclesiales. Ello no sólo le impidió convertirse en un actor revolucionario, después de la Revolución tampoco pudo mantener sus espacios en el campo religioso.
Ramiro Jaimes Martínez
El Abogado Cristiano, las elecciones de 1910 y la revuelta maderista
El AC mencionó las campañas presidenciales y las elecciones de 1910 hasta el 30 de junio de dicho año. El escritor de la sección llamada «A través de la semana», Epigmenio Velasco, era uno de los principales pastores mexicanos de la IME. Lejos de comentar las arbitrariedades del gobierno contra el partido antirreeleccionista y su candidato, consideraba las elecciones como un paso hacia la «verdadera democracia». Esta declaración inicial contrasta con la siguiente confesión:
Desde luego, debemos repetir que nosotros no nos ocupamos de política, pues es un poco ingrata la tarea de «hacer política», especialmente para nosotros que no aspiramos á puestos y granjerias entre los servidores de la nación. Nuestra esfera de acción es muy distinta, y por eso nos mantenemos enteramente ágenos [sic] á la política. Sin embargo, en lo particular tenemos nuestras convicciones, nuestros ideales políticos; tenemos formada nuestra opinión acerca de nuestros gobernantes, conocemos sus defectos y sus virtudes, y también quisiéramos ver tales y cuales cualidades en nuestros mandatarios, pero estas opiniones que tenemos no nos llevan hasta entrar activamente en los distintos grupos militantes; nos conformamos con ver el movimiento desde lejos, porque, repetimos, nuestro campo de actividad es muy distinto.
Podría decirse que era el argumento que en adelante las denominaciones metodistas esgrimieron para explicar su inacción política: los ámbitos separados entre el poder del Estado y la religión, a pesar de que el adversario principal en el campo religioso no respetara dicha regla. Siguiendo este postulado, Velasco no comentó las particularidades de reeleccionistas y antirreeleccionistas, sólo recalcaba la satisfacción de ver tantos jóvenes obreros ejerciendo su deber ciudadano. Sin embargo, reconoce que la contienda no ha sido tan limpia como deseaba:
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