
Evidencia de lo milagroso
Hay hechos que cuanto más avanza el conocimiento científico, más recalcitrantes se vuelven. Son sucesos que se resisten a cualquier intento de explicación científica.
Antonio Cruz
¿Qué criterios pueden seguirse para averiguar si un milagro se ha producido realmente? En primer lugar, el milagro ha de ser reconocido. Sólo cuando existe constancia de que un suceso no puede ser explicado en términos naturales es cuando resulta posible atribuirlo a Dios y considerarlo milagro. Un historiador puede analizar los sucesos que acompañan a un milagro. La resurrección de Jesús, por ejemplo, no se puede explicar en términos naturales, ni apelando al método científico del historiador, pero sí podemos analizar los hechos que lo acompañan, como lo que dijo Jesús de sí mismo sobre su naturaleza divina; sus predicciones acerca de su propia resurrección; el hecho de que fue crucificado y sepultado; el que unos días después algunos seguidores afirmaran que la tumba estaba vacía; los testimonios de los que le vieron después, etc. Estos hechos sí son analizables. Pero, por ejemplo, si la arqueología demostrara que el sepulcro de Cristo no quedó vacío o se encontraran sus restos óseos, entonces toda la creencia en la resurrección se vendría abajo. Esto, desde luego, no ha ocurrido, aunque algunos lo deseen y hasta lo hayan llevado a la gran pantalla.
El supuesto milagro siempre puede ser revisado. Es verdad que hay que evitar caer en el error de apelar al “dios tapagujeros”. En ocasiones, mientras la ciencia no podía explicar algún fenómeno natural, alguien decía que era así porque Dios lo había hecho así. No obstante, el avance del conocimiento científico hacía que se llegara a entender el funcionamiento del fenómeno, la ciencia descubría la explicación natural y Dios quedaba en entredicho o iba siendo arrinconado poco a poco. Pero también está el error contrario: el naturalismo considera que hay que esperar siempre que un día la ciencia explicará, de forma natural, todos los milagros. Se podría hablar aquí de “la ciencia tapamilagros”. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. A pesar de todo hay hechos que cuanto más avanza el conocimiento científico, más recalcitrantes se vuelven. Son sucesos que se resisten a cualquier intento de explicación científica o naturalista, como la resurrección de un muerto, el origen del universo, el origen de la vida, la aparición de la conciencia humana, el origen del lenguaje, etc.
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