Categoría: Editorial

EDITORIAL

EDITORIAL
Prudencia e inteligencia

Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia (Pr. 2:2 RVR1960).
Presta oído a la sabiduría; entrega tu mente a la inteligencia (Pr. 2:2 DHH).
Si prestas oído a la sabiduría e inclinas tu corazón al entendimiento (Pr. 2:2 RVA2015).

La conducta de todos nosotros está determinada por diversos elementos de nuestro cuerpo, alma y espíritu, pero también por sentimientos, creencias y carácter. Nuestras creencias son nuestra fe en el Señor y nuestro carácter, son nuestros conocimientos y hábitos.

El texto sobre el que meditamos nos invita a guardar los mandamientos de Dios, a través de prestar oído a la sabiduría, pero también nos invita a forjar nuestra fe y carácter cultivando nuestra prudencia, inteligencia y entendimiento. Nuestros sentimientos, como toda percepción o sensación, están sujetos muchas veces a estímulos externos y no dependen del todo de mí. La fe y la inteligencia sí, por lo que la Escritura nos invita a “inclinarnos” y a “entregarnos”. Mi fe es un don de Dios que cultivo en la relación diaria con él y la inteligencia es una obligación del cristiano que debe mover nuestra voluntad para cultivarla y desarrollarla.

Entre las cualidades de Dios como Supremo Creador es que todo lo hizo bueno desde un inicio. Sin embargo, ante las catástrofes, ante las pestes, ante desastres o ante pandemias, es común que nuestra respuesta inmediata sea que Dios no cometió ningún error porque es perfecto y que toda responsabilidad estriba en la indolencia o el pecado de la humanidad.
La situación social que estamos viviendo en la actualidad nos reta como iglesia para ser una verdadera comunidad funcional, un cuerpo cuya esencia sea la enseñanza y discipulado, el servicio hacia los demás y un verdadero ministerio entre creyentes. Para ello, debemos prestar oídos y estar atentos a las necesidades de nuestro entorno para desarrollar nuestra inteligencia colectiva y nuestro conocimiento de acuerdo a la voluntad de Dios.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
La otra pandemia

La quintaesencia de Dios nunca permitiría desastres naturales, ni epidemias, ni plagas, a fin de que los humanos le busquen. Su esencia es el amor, por lo que nos deberían interesar mayormente sus hermosas promesas, sobre todo aquellas que nos aseguran que Él está con nosotros, en cualquier condición o circunstancia.

Por ello, buscar sentido a una desgracia, a un contratiempo o a una adversidad, es un sinsentido.

Esta edición de El Evangelista Mexicano está “plagada” de reflexiones acerca de los tiempos que vivimos. Y con razón, ya que nos encontramos en una pandemia que, en sus fases iniciales, además de cobrar vidas humanas, ha trastocado los modos de vivir y sobrevivir de muchas sociedades, hasta hoy incólumes, y que parece también trastocará nuestra manera de convivir en los próximos años e impactará todos los ámbitos de nuestra vida.

Por ahora, las preocupaciones mundiales se centran en las personas y en su entorno inmediato. Pero también en las causas estructurales de la sociedad que causa, no la pandemia, sino el desastre asociado a ella. Como los impactos económicos que pudiesen venir asociados con la falta de consumo, de tránsito de personas y de intercambio de bienes y servicios. También, hemos visto preocupación con aspectos individuales, como la soledad de la persona y su entorno familiar, pero también con la economía. Y el miedo e incertidumbre que genera toda la situación, aún actos de discriminación –tan humanos- como señalar a los más vulnerables como causa de la pandemia y aún al personal de los servicios de salud. La ignorancia en su máxima expresión, aún alentada por medios de intercambio de información (que no de comunicación) que conmocionan al mundo con una verdadera “infodemia”.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL

Ver más allá de lo evidente

Vivimos una época donde las cosas realmente trascendentes se consideran insignificantes o sin valor. Se busca la satisfacción inmediata, automática, fácil. Y eso afecta no sólo la relación con el entorno natural, sino también con tus relaciones interpersonales y con tu fe y espiritualidad. En cualquiera de ambos casos, hay que hacer un esfuerzo para tener una visión periférica que nos permita ver el entorno desde el punto de vista de Dios.

A partir de eso, debemos entender que darnos a los demás es una forma también de adoración a Dios. Ya no lo hacemos por reconocimiento o por obligación, sino porque poder impactar a otros con el amor de Dios es más de lo que merecemos y Él, sin embargo, ha decidido adoptarnos. Eso se llama gracia. Así que, desde la gracia, desde ese regalo no merecido, el propósito ya nunca más está en nosotros mismos, sino que lo recibimos con la vocación de compartirlo.

En estos días, la contingencia sanitaria mundial nos ha obligado a hacer un alto en el camino. A cambiar nuestras rutinas diarias, a hacer esfuerzos extraordinarios, a cuestionarnos a nosotros mismos en nuestros propósitos y, en el mejor de los casos, a refugiarnos en Dios.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
Ser Iglesia en tiempos de angustia

Es en tiempos de angustia cuando solemos replantear nuestras motivaciones y aspiraciones más profundas. No sólo sobrevivir sino cuestionamientos más trascendentes. ¿Cómo llegamos a ésta situación? ¿Qué hicimos? ¿Qué dejamos de hacer? ¿Es un castigo divino? ¿Cuándo terminará esto?

Para los cristianos, también es el inicio de planteamientos hacia el futuro. ¿Qué estoy aprendiendo de esto? ¿Qué me está enseñando Dios? ¿En qué está puesta mi confianza? ¿En quién está puesta mi confianza? Es, también, un recordatorio de quién está a cargo de todas las cosas y, con ello, un recordatorio de que nuestra propia humanidad, con sus limitaciones e imperfecciones, tiene una profunda necesidad de volver los ojos al Creador para acogernos a Su sabia voluntad.

Y para muestra de Su voluntad, tenemos que ilustrarnos con el testimonio del propio Señor en su ministerio terrenal. Jesús criticó fuertemente al sistema de convivencia humano en su tiempo, que servía a los intereses que oprimían, que se basaba en servirse y no servir. Por eso, en aquel tiempo de opresión y angustia, llamó a sus seguidores a no ser como aquellos que promovían esos valores.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
Tú eres el responsable

“Levanta la voz, y hazles justicia; ¡defiende a los pobres y a los humildes! Mujer ejemplar no es fácil hallarla; ¡vale más que las piedras preciosas!”

Proverbios 31:9-10

Vivimos tiempos delicados y retadores. Nuestra querida Patria, como dice la Escritura, “espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios. Porque la creación perdió su verdadera finalidad, no por su propia voluntad, sino porque Dios así lo había dispuesto; pero le quedaba siempre la esperanza de ser liberada de la esclavitud y la destrucción, para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Ro. 8:19-21).

A punto de conmemorar un Día Internacional de la Mujer, en México se hace sensible aún más el tema por recientes (y cada vez más numerosos, despiadados y cobardes) actos de violencia ante uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad: las mujeres.

La violencia hacia las mujeres, no es simplemente un tema “sobre ellas”, sino es una muestra de la degradación moral de la sociedad, de la permisión del pecado social y de la incapacidad que, como sociedad, hemos tenido de incidir en la formación nuevas generaciones que se hagan responsables de su propia santificación hacia una cultura del respeto y el amor hacia el prójimo. Como cristianos, debemos levantar una voz profética para denunciar al oprimido, de acuerdo al criterio del Evangelio de Jesucristo, pero también estamos comprometidos a trabajar en estrategias a mediano y largo plazo formando en la santificación y desarrollando una teología de la responsabilidad.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

Editorial

EDITORIAL

Discipulado consciente

Hoy nos gozamos celebrando el aniversario de la fundación del Instituto Mexicano Madero que inició sus actividades el 9 de febrero de 1874: inicialmente como orfanato de menores en la Ciudad de México y, posteriormente, trasladado a la ciudad de Puebla como escuela de educación básica normal y Seminario de Teología. En conmemoración de esa fecha, el 9 de febrero ha sido designado como el Día de la Educación Metodista en América Latina.

La Iglesia Metodista siempre se ha distinguido por tener la educación como una de sus estrategias torales para la formación de las personas, una educación cristiana orientada a formar discípulos responsables, fieles a la doctrina de amor que nos enseñó Jesucristo. Siempre como discípulos conscientes de su realidad y de su responsabilidad.

En esta edición de El Evangelista Mexicano, agradecemos la colaboración de nuestro querido pastor Bernabé Rendón, exdirector de nuestra publicación y siempre pendiente de la rectitud de la enseñanza en nuestra Iglesia. En sus pertinentes señalamientos encontraremos que, desde la perspectiva metodista, cuando hablamos “de recibir el Espíritu de adopción, se está aludiendo a alguien que ha nacido de Dios. Nacer de nuevo, ser adoptado, ser regenerado, son términos intercambiables pues hablan de lo mismo”. Por tanto, como cristianos metodistas tenemos una doble responsabilidad: Como hijos de Dios pero también como agentes regenerados que transforman su realidad, como verdaderos discípulos responsables conscientes de su tarea.

Seguir leyendo «Editorial»

EDITORIAL

EDITORIAL
Modernidad líquida, fe cristiana sólida

Vivimos una era llamada “posmodernidad”. Más allá de lo moderno y, más aun, sobrepasando los conceptos clásicos de “modernidad” que se caracteriza por el consumismo extremo y la globalización, con una fluidez e indefinición constante que genera una angustia existencial, donde parece no haber sentido cuando se trata de construir nuevas cosas, ya que el tiempo y la propia modernidad impulsarán su desintegración. Lo que Zygmunt Bauman (2003) define como la “modernidad líquida”, una sociedad que vive en constante fluidez e indefinición de sus valores y perspectivas.

Así nos encontramos como raza humana navegando los mares de la incertidumbre, sin saber cómo estará la economía mañana, si estallará una crisis o no, si contaremos con trabajo, si formaremos una familia, si mantendremos la familia que tenemos bajo los modelos que consideramos buenos. Se perciben síntomas como las relaciones sociales actuales, los conflictos de identidad y el consumo excesivo trasladado a todos los ámbitos de la vida.

Es en esta época de valores “líquidos” en que se pondera más lo que sentimos y no lo que pensamos o creemos. Donde se desprecia el esfuerzo y el trabajo, y se aprecia el “éxito” y la “autorrealización”. Donde se busca explotar y manipular más la emoción y se explora menos la fe y la razón. Donde se busca acomodarse al deseo de la gente; la “gente”, así de general, sin nombre ni apellido. ¿Cuál es el gran riesgo? Convertir la verdad en un asunto de opiniones lleva inexorablemente a la pérdida de esperanza. Por eso, debemos regresar a nuestras doctrinas fundamentales emanadas de la Palabra de Dios. No siempre, el “interés popular” es coincidente con la verdad de Dios.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
Reto 2020: reducir el analfabetismo bíblico

Iniciamos año nuevo y década nueva con nuevos bríos, con los mejores deseos y con grandes expectativas. El trabajo en la Iglesia Metodista de México enfrenta nuevos retos este año, pero, sobre todo, tenemos la certeza de que el Señor nos ha ayudado hasta aquí y nos seguirá ayudando, en la medida de la fe que ha puesto en cada uno de nosotros. Así seguiremos con la misión encomendada de llevar las enseñanzas de Jesús nuestro Señor a nuestra nación, bajo la visión de reformarla desde lo más profundo, extendiendo la Santidad proclamada en Su Escritura.

Por ello, debemos seguir enfatizando la necesidad de combatir lo que José Hutter llama el “analfabetismo” bíblico (Hutter, 2020). Más que una preocupación, debería ser una de nuestras ocupaciones permanentes el transmitir el conocimiento de hechos y doctrinas más básicas de nuestra fe evangélica, que cada vez parece más escaso. Un gran reto es transmitir estas verdades a las siguientes generaciones, como señala uno de los lineamientos de Evangelismo Mundial del Concilio Mundial Metodista. Por tanto, debemos evitar el énfasis desmedido en la experiencia personal y cuidar con mayor esmero la educación cristiana.

A fuerza de ser sinceros y buscando oportunidades para mejorar el ministerio de la Iglesia, como dice Hutter: “Los sermones son cada vez más terapéuticos y menos educacionales. Y la relevancia de lo que hacemos en el culto los domingos […] se basa sobre todo en lo que sentimos y cada vez menos en lo que pensamos”. No ayuda demasiado el evitar el estudio del contexto histórico de los pasajes bíblicos, porque podemos caer en simples lecturas devocionales con textos sacados de contexto, acomodados a las actitudes deseadas entre la gente. A fin de cuentas, es lo que el apóstol Pablo nos llama a evitar, a “acomodarnos a este siglo”. En cambio, nos invita a transformarnos por medio de la renovación del entendimiento.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
Una pausa en el camino

Vivimos una era de “aceleración” con muchas distracciones, prisas y ansiedades. Siempre frenéticos, apresurándonos y dándonos prisa, constantemente distraídos por nuestros dispositivos digitales “omnipresentes”.

Nuestro Señor Jesucristo definió el amor como la mayor prioridad en el Reino de Dios, manifestado primordialmente en frutos de amor a nuestro prójimo. Por tanto, el amor cristiano es una cualidad de las relaciones humanas: no hay verdadero amor a Dios sino a través del amor a mi semejante. Podríamos asegurar que la prisa y el amor son incompatibles, aún más, la prisa pone fin a las relaciones humanas.

Es por ello, que es la colectividad la que prepara el camino de la redención entre Dios y la humanidad. Así también, nuestra fe nos provee gestos de esperanza en medio de nuestras tensiones. Es nuestra realidad comunitaria, aquí y ahora, con sus circunstancias actuales, la que nos invita a ser parte de este tiempo en el cuál podamos encontrar la reflexión, el arrepentimiento, el perdón, la alegría, la ternura, la rebeldía y la lucha, para nuestra liberación.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

EDITORIAL

EDITORIAL
Tiempo de adviento: tiempo de buenas noticias

Para los cristianos, la época de adviento antes de la Navidad señalada por el calendario litúrgico, supone una época en que recordamos la razón principal de la temporada: el nacimiento del Cristo, que nos reconcilia con el Padre a través de su mensaje de buenas noticias. Ese es el evangelio de la verdad, de la justicia, de la paz y de la reconciliación. En suma, es la suprema restauración del Reino de Dios, rescatando los valores que imperaban en el mundo antes del advenimiento del pecado que rompió esa comunión entre el Creador y su creación.

El reino de Dios, que debemos recordar y proclamar, no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Pero todo ello no está limitado a una época del año, especialmente influenciada por la comercialización de todo, incluido el amor y las relaciones humanas, sino que debe ser una tarea permanente. Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó que su Reino se construye todos los días, con esfuerzo, con preparación, con constancia, pero, sobre todo, con esperanza y fe en este Reino “que se ha acercado” a nosotros. Se materializa en el trato que tenemos con nuestros semejantes, especialmente con aquellos que necesitan más de ese amor que Dios provee a todos, a través ti y de mí. Dios reclama amor a Él, pero también a través del amor al prójimo:

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto”.

1 Juan 4:20
Seguir leyendo «EDITORIAL»