PENSAMIENTOS EPISCOPALES
¿COMO CONOCER SI ALGUIEN ESTÁ SANO EN ESPÍRITU, ALMA?
En días pasados, compartí con un grupo de docentes en un colegio aquel versículo que se refiere a María donde se expresa, «Mas María meditaba todas aquellas cosas guardándolas en su corazón» (Lucas 2:51).
Se tiene el concepto de que meditar, es dejar la mente en blanco, o repetir mantras de bien o mal para que sucedan, nada que ver con el significado, meditar es profundizar en un aspecto de nuestra vida, rumiar, la palabra misma significa MEDIR, o tratar, de hecho de ahí se deriva la palabra Médico. La reflexión es para mejorar, para comprender, para entender, para descifrar, para equilibrar, para tomar decisiones en la vida, para hablar y para tomar acciones. Alguien que lo hace, lo proyectará, y evidenciará en su habla, en su trato y ahora también en lo que escribe, el estado de su alma y corazón.
La Palabra de Dios establece categóricamente: «El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.» Analízate a ti mismo, y analiza a los demás; si sus palabras son edificantes, construyen, armonizan, reconcilian, si señalan todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, en lo que hay virtud o merece elogio, te refleja su salud. PERO si su hablar, acción y lo que escribe tiende a polemizar, a pelear, a criticar, a señalar lo malo, o te invita a ti a ver el mundo desde su perspectiva y ojo malo, es tiempo que te alejes y te guardes para no contaminarte y permear sus ideas con las tuyas o las de la Palabra de Dios.
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