
Tiempo de paz y amor
“Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:26-27).
Hace poco más de 100 años el mundo se encontraba convulsionado por el término de una las guerras más destructivas y nefastas en la historia de la humanidad: la Primera Guerra Mundial. Si bien, este conflicto se verificó en suelo europeo, las consecuencias políticas, económicas y sociales repercutieron en todo el planeta.
El anhelo de paz provocado entonces por el caos circundante nos recuerda que el motivo de la temporada navideña es el amor de Dios que se manifestó en el nacimiento de Jesús. Ese amor transforma corazones, vidas y sociedades. En épocas de angustia Dios derrama de su Espíritu para hablar a nuestra conciencia sobre ello. Sin miedo, sin angustias y en completa paz. Hoy es tiempo de paz, porque el fruto del amor es la paz.











