
Esbozando una sonrisa
Ofrendémonos en este nuevo año al Dios que hace nuevas todas las cosas.
Por Yolanda Tamayo. Enero 7, 2019.
Ante mis ojos se desnudan nuevos días. Me ilusiono y deseo que la tierra en barbecho esté preparada para la siembra.
Confío en Dios, me abrazo fuertemente a sus promesas, asida a ellas auguro una travesía grata, un viaje en el que volver a blandir sueños que se han diluido. Tomo fuerzas, levanto la mirada y me impulso hacia el año que ante mí se desabriga, deseosa de que cada día esté cubierto de enseñanzas que poner en práctica. La vida es demasiado corta, pese a ello, seguimos preso de un fútil deseo por eternizarlo todo, entregados a la nula labor de querer detener el tiempo y doblegarlo a nuestro antojo.
Qué torpeza la de seguir sometiéndonos a las malas costumbres que nos empobrecen. Desechemos el poner florituras al rencor, a la conveniencia, al sentimiento de pasividad ante lo realmente importante.












