
Ad-venio…venir, llegar
Con la globalización y el imperante espíritu laico, las fiestas han perdido su sentido original.
Roberto Velert
Escribo este Desde el Corazón días antes de que empiece el primer Domingo de Adviento, y no pienso que lo haga para añadir a la Navidad la cantidad de hojarasca con la que ya se le ha puesto alrededor: una profusión barroca, adornos casi de grafiteros electrónicos, cada año más seculares, intencionados o no, que la deforman y la enmascaran.
Escribo, y espero que no, contagiado porque los grandes almacenes ya han encendido como en las calles, sus reclamos de Navidad sin esperar siquiera a la llegada de Adviento. Escribo cuando los anuncios navideños se mezclan con las prolíficas rebajas del “Black Friday”, esa escandalosa importación consumista, que nos abate al contemplar tanta publicidad y escaparates más colonizados por el Inglés que a los monitos del Peñón de Gibraltar que con Brexit o sin Brexit seguirá siendo Brithis y la Unión Europea ni “mu”.
Escribo también como ya he dicho, antes de la primera fecha de Adviento, porque además cada vez me resulta más raro ver anuncios en castellano, y me permito protestar, pues algo Protestante soy, como queriendo ser una vocecita de alarma ante este aluvión manejado por economistas, publicistas y sociólogos que también influencian la prensa, y que maltratan nuestro idioma ¿hará algo la Real Academia Española o el Gobierno?











