
MINISTERIO DE EDIFICACIÓN, TRANSFORMACIÓN Y DISCIPULADO BÍBLICO
MINISTRAR A OTROS: las exigencias de Cristo (primera parte)
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
Estamos compartiendo “El cómo del discipulado bíblico” como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de Discípulos Espirituales, Discípulos Reproductores y Discípulos Colaboradores de mi Dios y Señor.
Ya se le compartió cuatro ministerios: enseñanza y predicación; adoración e intercesión; de cuidados; y de evangelismo. Además, de los recursos que conducen a su expresión en la vida de un discípulo.
Jesús no siempre pintó un cuadro color de rosa para sus discípulos cuando les hablaba de lo que les esperaría cuando Él ascendiera al cielo. Durante sus últimos días en la tierra, Jesús resumió para sus discípulos lo que podrían afrontar si daban los pasos para seguirlo y obedecer la “Gran Comisión”. Tomar su “cruz cada día” sería un sufrimiento y pena que el mismo Jesús ya había conocido. Les dijo que el mundo los odiaría porque eran seguidores de Él y porque testificarían en su nombre. Juan 15:18 dice “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me han aborrecido antes que a vosotros”. El evangelio que tenemos en la Biblia, es el Evangelio del Reino de Dios. Presenta a Jesús como Rey, como Señor, como la autoridad máxima. Jesús está en el centro del mismo mensaje. El Evangelio del Reino es un evangelio Cristo-céntrico. Cuando elaboramos una teología sobre los preceptos bíblicos que nos gustan y olvidamos otros principios bíblicos que nos presentan las exigencias de Cristo, estamos presentando un solo aspecto de Cristo. Es cierto que ÉL es nuestro Salvador y nuestro Sanador, pero no podemos cortar a Jesús en pedazos y tomar solo lo que más nos gusta. No podemos aceptar la parte del mensaje de Jesús que nos guste y rechazar lo que no nos guste. Debemos aceptar por completo el Evangelio de Jesús.
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